En el cruce entre el deporte de élite y la vulnerabilidad humana, el futbolista Jamal Musiala eligió la transparencia sobre el silencio. A sus 23 años, el mediocampista del Bayern Múnich reveló públicamente que padece crisis de ausencia —episodios neurológicos breves que interrumpen la conciencia sin previo aviso— tras desplomarse en dos partidos amistosos consecutivos en agosto de 2026. Su gesto no solo desmitifica un trastorno poco comprendido, sino que recuerda que la fragilidad del cuerpo no distingue entre el estadio y la vida ordinaria.
Crisis de ausencia: la disfunción neurológica que afecta al futbolista Jamal Musiala
La conciencia se interrumpe sin aviso, pero no hay caídas ni lesiones
¿Por qué decidió Musiala hacer pública una condición médica tan personal?
Porque dos desmayos en tres días durante partidos generaron especulación. Al explicar qué le sucedía realmente, controló la narrativa y educó a la gente sobre algo que la mayoría no entiende.
¿Qué diferencia hay entre una crisis de ausencia y un desmayo común?
Un desmayo es una pérdida total de conciencia donde caes. Una crisis de ausencia es más sutil: tu conciencia se interrumpe brevemente, pareces estar mirando al vacío, pero no caes. Dura menos de quince segundos y después continúas como si nada.
¿Puede jugar fútbol profesional alguien con esta condición?
Sí, con tratamiento médico adecuado. Musiala tiene autorización de sus neurólogos para seguir jugando. El riesgo no es mayor que para cualquier otra persona con la condición bien controlada.
¿Cuál es la causa exacta de estas crisis?
Una alteración en la actividad eléctrica cerebral. Las neuronas envían señales desorganizadas. Hay un componente genético fuerte, pero la causa exacta no siempre se identifica.
¿Es algo que desaparece con el tiempo?
En muchos casos sí. Muchas personas superan el trastorno en la adolescencia o la edad adulta. Pero requiere seguimiento médico continuo y medicamentos anticonvulsivos para controlar los episodios.
O Pulso
- Musiala se desplomó dos veces en tres días durante partidos amistosos, generando alarma entre compañeros, cuerpo técnico y aficionados que desconocían la causa.
- La incertidumbre pública amenazaba con convertirse en especulación descontrolada sobre el futuro deportivo y la salud del jugador.
- A través de una carta en Instagram, Musiala tomó el control del relato: nombró su condición, explicó su naturaleza y confirmó que recibe tratamiento especializado con aval médico.
- El Bayern Múnich respaldó al jugador de forma oficial, y los especialistas autorizaron su continuidad en el fútbol bajo supervisión neurológica.
- El caso abre una conversación más amplia: las crisis de ausencia tienen pronóstico favorable y muchas personas las superan, pero siguen siendo ampliamente malinterpretadas fuera del ámbito médico.
En el cruce entre el deporte de élite y la vulnerabilidad humana, el futbolista Jamal Musiala eligió la transparencia sobre el silencio. A sus 23 años, el mediocampista del Bayern Múnich reveló públicamente que padece crisis de ausencia —episodios neurológicos breves que interrumpen la conciencia sin previo aviso— tras desplomarse en dos partidos amistosos consecutivos en agosto de 2026. Su gesto no solo desmitifica un trastorno poco comprendido, sino que recuerda que la fragilidad del cuerpo no distingue entre el estadio y la vida ordinaria.
Jamal Musiala, mediocampista del Bayern Múnich de 23 años, se desplomó durante un amistoso ante el RB Leipzig a finales de agosto. Tres días después, el episodio se repitió frente al Heidenheim. En ambos casos, sus compañeros acudieron a asistirlo mientras mostraba signos de desorientación, aunque logró abandonar el campo por sus propios medios. Lo que parecía una crisis médica grave tenía un nombre preciso.
A través de una carta publicada en Instagram, Musiala explicó que padece crisis de ausencia: episodios neurológicos breves en los que la conciencia se interrumpe de forma repentina, sin caídas ni lesiones físicas, y que duran menos de quince segundos. El jugador fue directo: recibe tratamiento especializado, no enfrenta riesgos adicionales para su salud y continuará jugando al fútbol con autorización médica y bajo supervisión de expertos en neurología.
Las crisis de ausencia —también conocidas como petit mal— son el resultado de una alteración temporal en la actividad eléctrica del cerebro. Durante el episodio, la persona parece mirar al vacío y se desconecta brevemente de la realidad, sin recordar nada al recuperarse. Aunque son más frecuentes en niños, pueden aparecer a cualquier edad. El diagnóstico se confirma mediante electroencefalograma, y el tratamiento habitual incluye medicamentos anticonvulsivos, con opciones complementarias como la dieta cetogénica o ajustes en el estilo de vida.
Musiala pidió comprensión y privacidad, y agradeció el respaldo del club y su entorno. Su decisión de hablar abiertamente sobre su condición contribuyó a visibilizar un trastorno que muchas personas desconocen o malinterpretan. El pronóstico, en la mayoría de los casos, es favorable: con el seguimiento médico adecuado, la vida puede ser completamente normal.
El mediocampista del Bayern Múnich Jamal Musiala, de 23 años, se desplomó durante un partido amistoso contra el RB Leipzig a finales de agosto. Tres días después, volvió a ocurrir lo mismo en otro encuentro, esta vez frente al Heidenheim. En ambas ocasiones, sus compañeros lo asistieron mientras mostraba signos de desorientación, aunque logró levantarse y abandonar el campo por sus propios medios. Lo que parecía una crisis médica grave resultó ser algo más complejo: una disfunción neurológica que el propio jugador decidió explicar públicamente para evitar especulaciones.
A través de una carta en Instagram, Musiala reveló que padece lo que se conoce como crisis de ausencia, episodios neurológicos breves en los que la conciencia se interrumpe de manera repentina sin que medie aviso previo. El futbolista alemán fue claro al respecto: recibe tratamiento médico especializado y no existe riesgo adicional para su salud. "Me han detectado ausencias temporales y breves, pero que se pueden tratar bien, y que se deben a una disfunción neurológica", escribió. Enfatizó que, bajo supervisión de expertos en neurología y con autorización médica, continuaría jugando al fútbol, su pasión, como parte integral de su recuperación y vida cotidiana.
Las crisis de ausencia, también llamadas ausencias epilépticas o petit mal, son fenómenos neurológicos poco comprendidos fuera del ámbito médico. Durante estos episodios, la persona experimenta una desconexión momentánea de la realidad: la mirada se fija en el vacío, la actividad que realizaba se detiene abruptamente, pero no hay caídas ni lesiones físicas. Todo sucede en menos de quince segundos. Cuando el episodio termina, quien lo experimenta recupera la conciencia rápidamente, aunque generalmente no recuerda nada de lo ocurrido. Para los observadores, puede parecer que la persona simplemente se quedó mirando hacia la nada durante unos segundos.
La causa raíz es una alteración temporal en la actividad eléctrica del cerebro. Las neuronas envían señales desorganizadas que interrumpen momentáneamente la transmisión normal de información consciente. Aunque la causa exacta no siempre se identifica, existe frecuentemente un componente genético que predispone a padecer estos episodios. Los desequilibrios en los neurotransmisores y los antecedentes familiares de convulsiones también juegan un papel importante. Estos eventos son más comunes en niños, pero pueden presentarse en personas de cualquier edad, como en el caso de Musiala.
El diagnóstico se realiza mediante un electroencefalograma, un estudio que registra la actividad eléctrica cerebral y revela patrones característicos de estas crisis. Los médicos también pueden recurrir a resonancias magnéticas para descartar otras causas y análisis de sangre para evaluar factores asociados. Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento principal consiste en medicamentos anticonvulsivos que ayudan a controlar la aparición de nuevos episodios. En casos donde los fármacos no son suficientemente efectivos, se pueden considerar opciones como una dieta cetogénica o cambios en el estilo de vida: asegurar descanso adecuado, reducir el estrés y mantener una rutina saludable.
Musiala subrayó que cuenta con el apoyo total del FC Bayern y su entorno personal, y que se siente optimista respecto a su tratamiento. El jugador solicitó comprensión y privacidad para que el asunto permaneciera en su círculo más cercano, el club y los especialistas médicos. Su decisión de hablar públicamente sobre la condición ayudó a desmitificar un trastorno que muchas personas desconocen o malinterpretan. Para quienes conviven con crisis de ausencia, la vida puede ser completamente normal con el seguimiento médico adecuado. El pronóstico es favorable en la mayoría de los casos: muchas personas superan el trastorno durante la adolescencia o la edad adulta. Lo que requiere atención es el monitoreo continuo para ajustar el tratamiento según la evolución de cada paciente.
Citações Notáveis
Me han detectado ausencias temporales y breves, pero que se pueden tratar bien, y que se deben a una disfunción neurológica— Jamal Musiala, en carta publicada en Instagram
Estoy recibiendo el mejor tratamiento médico posible y me siento muy optimista. El FC Bayern y mi entorno personal siempre están a mi lado— Jamal Musiala