En la frontera entre la Tierra y el cosmos, cuatro seres humanos completaron el lunes por la noche un viaje de más de treinta horas para unirse a la Estación Espacial Internacional, cerrando una década de esfuerzo conjunto entre la NASA y SpaceX. La misión Crew-1 no solo restauró la capacidad plena de la estación, sino que inscribió en la historia el nombre de Victor Glover, el primer astronauta negro en residir permanentemente en ese laboratorio orbital. En cada acoplamiento hay algo más que ingeniería: hay la voluntad colectiva de una civilización de seguir mirando hacia arriba.
Crew Dragon se acopla exitosamente a la Estación Espacial con cuatro astronautas
El primer astronauta negro en quedarse en la estación, sonriendo sin parar
¿Por qué importa tanto que esta cápsula se acople a la estación? Parece un evento técnico más.
Porque durante años, Estados Unidos no pudo enviar sus propios astronautas al espacio. Dependía de Rusia. Esta misión devuelve esa capacidad.
Pero espera, ¿cuánto tiempo llevaba Estados Unidos sin poder hacerlo?
Desde 2011, cuando se retiró el transbordador espacial. Nueve años.
Y SpaceX lo logró. ¿Cuánto tiempo llevaban trabajando en esto?
Una década de colaboración con la NASA. Fue un proyecto largo.
¿Y esta es la primera vez que SpaceX lo hace operativamente? ¿O ya lo habían intentado?
Tuvieron una misión de prueba en mayo con dos pilotos de prueba. Esto es la primera misión completa con cuatro astronautas.
Mencionaste que Victor Glover es histórico. ¿Por qué?
Es el primer astronauta negro en ser miembro permanente de la estación. Otros habían ido al espacio, pero ninguno se había quedado como parte de la tripulación de la estación.
¿Cuántos astronautas negros habían ido al espacio antes de él?
Más de una docena desde 1983, cuando Guion Bluford fue el primero.
Así que es un hito importante, pero también es su primer viaje al espacio.
Exactamente. Y según el comandante Hopkins, no ha dejado de sonreír desde que llegó.
El Pulso
- La cápsula Crew Dragon se enganchó con precisión quirúrgica a la EEI mientras ambas naves viajaban a más de diecisiete mil millas por hora, convirtiendo lo extraordinario en algo que parecía casi sereno.
- La estación había operado durante años con apenas tres personas a bordo, limitando la ciencia y el mantenimiento; la llegada de cuatro nuevos tripulantes devuelve la instalación a su capacidad plena.
- Victor Glover recibió su prendedor de astronauta de manos del comandante Hopkins y no dejó de sonreír, marcando un hito que ningún astronauta negro había alcanzado en cuatro décadas de vuelos espaciales.
- Esta es la primera misión operativa sostenida de SpaceX —no una prueba, sino el inicio de una rotación regular— señalando que el transporte comercial al espacio ha dejado de ser experimento para volverse rutina.
- Durante seis meses, los cuatro astronautas realizarán experimentos y caminatas espaciales, y antes de que regresen, la misión Crew-2 ya estará en camino para garantizar la continuidad de operaciones.
En la frontera entre la Tierra y el cosmos, cuatro seres humanos completaron el lunes por la noche un viaje de más de treinta horas para unirse a la Estación Espacial Internacional, cerrando una década de esfuerzo conjunto entre la NASA y SpaceX. La misión Crew-1 no solo restauró la capacidad plena de la estación, sino que inscribió en la historia el nombre de Victor Glover, el primer astronauta negro en residir permanentemente en ese laboratorio orbital. En cada acoplamiento hay algo más que ingeniería: hay la voluntad colectiva de una civilización de seguir mirando hacia arriba.
La cápsula Crew Dragon de SpaceX se acopló a la Estación Espacial Internacional pasadas las once de la noche del lunes, hora de Miami, tras más de treinta horas de viaje desde el Centro Espacial Kennedy. La maniobra parecía casi lenta en la transmisión en vivo, pero esa calma aparente ocultaba una realidad vertiginosa: tanto la nave como la estación se desplazaban a más de diecisiete mil millas por hora.
Dos horas después, completadas las verificaciones de seguridad, emergieron los cuatro astronautas: Michael Hopkins, Victor Glover y Shannon Walker de la NASA, y Soichi Noguchi de la agencia espacial japonesa. Los recibieron Kate Rubins y dos cosmonautas rusos que llevaban un mes a bordo. Con su llegada, la estación recuperó su capacidad operativa plena, algo que no había ocurrido en años: en 2009 llegaron a convivir trece personas simultáneamente, pero en tiempos recientes esa cifra había caído a apenas tres.
Esta misión, denominada Crew-1, marcaba el paso de la experimentación a la operación sostenida. A diferencia del vuelo de prueba de mayo, en el que dos pilotos visitaron la estación brevemente, esta tripulación permanecerá aproximadamente seis meses realizando experimentos científicos y caminatas espaciales, hasta que la misión Crew-2 llegue a relevarlos en los primeros meses de 2021.
Dentro de ese logro técnico vivía otro de mayor peso simbólico. Victor Glover se convirtió en el primer astronauta negro en ser miembro de tripulación permanente de la EEI. Esa mañana, el comandante Hopkins le había entregado su prendedor de astronauta —una estrella dorada con tres estelas y un halo— ante las cámaras de la transmisión en vivo. Glover lo mostró con orgullo y celebró con sus compañeros. Desde 1983, cuando Guion Bluford abrió el camino, más de una docena de astronautas negros habían viajado al espacio, pero ninguno había residido como miembro permanente de la estación. El comandante Hopkins lo resumió sin querer durante una comunicación con tierra: podían ver a Glover sonriendo porque no había parado desde que llegaron.
La cápsula Crew Dragon de SpaceX se acopló a la Estación Espacial Internacional alrededor de las once de la noche, hora de Miami, el lunes, completando un viaje de más de treinta horas que había comenzado el domingo por la noche en el Centro Espacial Kennedy de Florida. La maniobra fue precisa y controlada: la nave se deslizó hacia la estación, cerrando la distancia antes de engancharse en un puerto del módulo central. Para quienes observaban la transmisión en vivo de la NASA, el movimiento parecía casi lánguido, pero eso reflejaba una realidad orbital: tanto la cápsula como la estación viajaban a más de diecisiete mil millas por hora, la velocidad exacta necesaria para mantenerse en órbita alrededor de la Tierra.
Dos horas después del acoplamiento, una vez completadas las verificaciones de presurización y seguridad, emergieron los cuatro astronautas. Michael Hopkins, Victor Glover y Shannon Walker representaban a la NASA; Soichi Noguchi venía de la agencia espacial japonesa. Sus rostros mostraban la alegría de quien acaba de completar una travesía de alto riesgo. Los esperaban a bordo Kate Rubins de la NASA y dos cosmonautas rusos, Sergey Ryzhikov y Sergey Kud-Sverchkov, quienes habían llegado hace un mes en una nave Soyuz. Los abrazos y saludos entre los seis marcaron el momento en que la estación volvía a funcionar con su capacidad plena.
Este acoplamiento representaba el cierre de la primera fase de una misión que había tardado una década en materializarse. NASA y SpaceX habían trabajado juntas durante diez años para restaurar la capacidad estadounidense de vuelos espaciales tripulados y garantizar que la estación espacial, una instalación de miles de millones de dólares, contara con un equipo completo. La historia reciente de la estación había sido de números menguantes: en 2009, hasta trece astronautas habían estado a bordo simultáneamente, pero en años recientes esa cifra había caído a apenas tres, dejando menos manos para la investigación científica y el mantenimiento de la infraestructura orbital.
Esta era también la primera misión operativa completamente tripulada de SpaceX, diferente de la prueba de mayo anterior en la que los pilotos de prueba Douglas Hurley y Robert Behnken habían viajado a la estación para una estadía breve. Crew-1, como se denominaba esta misión, marcaba el paso de la experimentación a la operación sostenida.
Pero dentro de esta misión había otro significado que trascendía lo técnico. Victor Glover se convertía en el primer astronauta negro en ser miembro de tripulación a tiempo completo de la Estación Espacial Internacional. Desde que Guion Bluford se convirtió en el primer astronauta negro en viajar al espacio en 1983, más de una docena de sus compatriotas habían seguido ese camino, pero ninguno había permanecido como miembro permanente de la estación. Este era también el primer viaje espacial de Glover. Durante una comunicación entre el control de misión y los astronautas el lunes por la tarde, el comandante Hopkins bromeó con los operadores de tierra: podían ver a Glover sonriendo porque no había dejado de hacerlo desde que llegaron.
Esa mañana temprano, Hopkins le había entregado a Glover su prendedor de astronauta, una estrella dorada tachonada de diamantes con tres estelas rodeadas por un halo, el símbolo que reciben todos los astronautas de la NASA que han viajado al espacio. Glover lo mostró a los espectadores en la transmisión en vivo, intercambiando saludos con el puño con sus compañeros de tripulación.
Los cuatro astronautas de Crew-1 pasarían aproximadamente seis meses a bordo de la estación, trabajando en una variedad de experimentos científicos y realizando caminatas espaciales para continuar con las actualizaciones y reparaciones en el exterior de la estructura orbital. Antes de que regresaran a casa, otra misión llamada Crew-2 se lanzaría en los primeros meses de 2021, asegurando que la rotación de personal y la continuidad de operaciones se mantuvieran en marcha.
Citas Notables
No ha dejado de sonreír desde que estamos aquí— Comandante Michael Hopkins, refiriéndose a Victor Glover durante comunicación con control de misión