Cuando el agua escasea, las sociedades deben elegir entre el presente y el futuro. Colombia, cuyo sistema eléctrico depende en gran medida de la lluvia que llena sus embalses, enfrenta esa elección ahora: la Comisión de Regulación de Energía y Gas activó esta semana un conjunto de medidas preventivas para evitar apagones antes de que el fenómeno de El Niño agudice la sequía. Es un acto de previsión institucional —actuar cuando todavía hay margen— en lugar de reaccionar cuando el daño ya es irreversible.