Durante generaciones, la sabiduría popular ha aconsejado vestir de blanco para combatir el calor, asumiendo que el color dicta el destino térmico. Un equipo de investigadores chinos y australianos ha cuestionado esa certeza al crear un tejido morado que refleja casi el 88% de la radiación solar y mantiene la piel hasta 8°C más fresca que la piel expuesta. En este hallazgo late una pregunta más amplia sobre cuántas verdades cotidianas aguardan ser reescritas por la ciencia de los materiales.