Crean teléfono para perros que permite a las mascotas llamar a sus dueños

Los perros pueden controlar la tecnología por sí solos
Hirskyj-Douglas explica el propósito fundamental del DogPhone: invertir el control tradicional entre humanos y mascotas.

En la Universidad de Glasgow, una investigadora especializada en la relación entre animales y tecnología ha creado un dispositivo que invierte una de las suposiciones más arraigadas del diseño tecnológico: que los animales son receptores pasivos. DogPhone, una pelota con acelerómetro, permite a los perros iniciar videollamadas con sus dueños por voluntad propia, colocando el control en manos —o patas— del animal. El proyecto no es solo un experimento técnico, sino una pregunta filosófica sobre la agencia, la soledad y lo que significa diseñar tecnología verdaderamente centrada en otro ser.

  • Millones de mascotas sufren ansiedad cuando se quedan solas, y las soluciones existentes siempre han dependido de la iniciativa del dueño, no del animal.
  • DogPhone rompe ese esquema: una pelota con sensor detecta el movimiento del perro y conecta automáticamente una videollamada, sin que el humano tenga que hacer nada primero.
  • Durante siete días de prueba, Zack —el perro de la investigadora— realizó 35 llamadas, demostrando que los caninos pueden operar tecnología de forma autónoma, aunque no siempre por razones emocionales.
  • El sistema enfrenta un desafío real: algunas llamadas son accidentales, lo que obliga a repensar cómo se diseña tecnología para seres impulsivos y curiosos que no anticipan las consecuencias de sus acciones.

En la Universidad de Glasgow, la investigadora Ilyena Hirskyj-Douglas desarrolló DogPhone con una premisa que desafía el diseño tecnológico convencional: en lugar de que los dueños ansiosos busquen a sus mascotas, ¿por qué no dejar que sean los perros quienes llamen?

El dispositivo es una pelota equipada con un acelerómetro. Cuando el animal la mueve, el sensor detecta el gesto y lanza automáticamente una videollamada al dueño. Si el humano contesta, ambos pueden verse y escucharse en tiempo real. Y si el dueño quiere llamar al perro, es el animal quien debe mover la pelota para responder. El control, deliberadamente, pertenece al can.

La motivación es concreta: abordar la soledad y la ansiedad que sufren muchas mascotas en casa. Aunque ya existen herramientas para que los humanos se comuniquen con sus perros a distancia, ninguna le había dado al animal la capacidad de iniciar ese contacto. "Esta es solo una forma de demostrar que los perros pueden controlar la tecnología", explicó Hirskyj-Douglas a The Guardian.

Durante la fase de prueba de siete días, Zack —el perro de la investigadora— realizó 35 llamadas, unas cinco por día. No todas respondían a una necesidad emocional: en una ocasión, cuando su dueña contestó, el perro simplemente estaba husmeando entre las sábanas. Algunas llamadas fueron puramente accidentales.

Ese hallazgo revela tanto el potencial como los límites del sistema. Los perros pueden, efectivamente, operar tecnología de forma independiente. Pero también son impulsivos y curiosos, ajenos a las consecuencias de sus acciones. DogPhone funciona, sí, aunque nos recuerda que diseñar para animales exige pensar no solo en lo que es posible en teoría, sino en lo que ocurre cuando un perro simplemente es un perro.

En la Universidad de Glasgow, en Escocia, una investigadora ha desarrollado algo que suena sacado de una película de ciencia ficción: un teléfono para perros. Se llama DogPhone, y funciona. Ilyena Hirskyj-Douglas, especialista en interacción entre animales y máquinas, lideró el proyecto con una idea simple pero revolucionaria: darles a los perros el control de la tecnología en lugar de que los dueños ansiosos intenten comunicarse con sus mascotas.

El dispositivo es una pelota equipada con un acelerómetro. Cuando el perro la mueve, el sensor detecta el movimiento y automáticamente inicia una videollamada con el dueño. Si el humano decide contestar, ambos pueden verse y escucharse en tiempo real. El dueño tiene la libertad de aceptar o rechazar la llamada, y puede colgarla cuando lo desee. Pero aquí está lo interesante: si el dueño quiere llamar al perro, es el animal quien debe mover la pelota para responder. Es una inversión deliberada del control.

La motivación detrás de DogPhone es abordar la ansiedad que sufren muchas mascotas cuando se quedan solas en casa. Aunque existen herramientas para que los humanos se comuniquen con sus perros a distancia —incluso para jugar con ellos remotamente— ninguna le había dado al animal la capacidad de iniciar el contacto por su propia voluntad. Hirskyj-Douglas enfatiza que el diseño está centrado en las necesidades del perro, no en la tranquilidad del dueño preocupado.

"Esta es solo una forma de demostrar que los perros pueden controlar la tecnología", explicó Hirskyj-Douglas a The Guardian. La idea desafía la suposición común de que los animales son simplemente receptores pasivos de la tecnología que los humanos crean para ellos. En este caso, el perro es el agente activo.

Durante la fase experimental de siete días, Zack, el perro de Douglas, puso a prueba el dispositivo. Los resultados fueron reveladores: el animal realizó un total de 35 llamadas, un promedio de cinco por día. Pero no todas fueron motivadas por la necesidad de conexión emocional. En una ocasión, Zack llamó a su dueña, pero cuando ella contestó, descubrió que el perro simplemente estaba buscando cosas en su cama. Algunos de los intentos de llamada fueron accidentales, producto del movimiento natural del animal jugando o moviéndose por la casa.

Este hallazgo subraya tanto el potencial como los desafíos del sistema. Los perros pueden, efectivamente, operar la tecnología de forma independiente. Pero también significa que los dueños pueden recibir llamadas frecuentes, algunas de las cuales no responden a una necesidad real de comunicación. Es un recordatorio de que la tecnología diseñada para animales debe ser práctica no solo en teoría, sino también en la vida cotidiana, donde los perros simplemente son perros: impulsivos, curiosos, y no siempre conscientes de lo que sus acciones desencadenan.

Esta es solo una forma de demostrar que los perros pueden controlar la tecnología
— Ilyena Hirskyj-Douglas, investigadora de la Universidad de Glasgow
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un perro necesitaría un teléfono? ¿No es esto más para tranquilizar al dueño?

Model

Eso es exactamente lo que Hirskyj-Douglas quería evitar. El punto es que el perro controla cuándo comunicarse, no el humano. Es sobre la ansiedad del animal, no la del dueño.

Inventor

Pero en el experimento, el perro llamó 35 veces en una semana. ¿Eso no es caótico?

Model

Sí, pero eso es información valiosa. Muchas de esas llamadas fueron accidentales o el perro simplemente estaba jugando. Muestra que los perros pueden operar tecnología, aunque no siempre de la forma que esperamos.

Inventor

¿Entonces funciona o no funciona?

Model

Funciona en el sentido técnico: el perro puede iniciar una videollamada. Pero el verdadero éxito será si los dueños pueden vivir con la realidad de recibir llamadas frecuentes, algunas sin propósito aparente.

Inventor

¿Qué pasa si el perro nunca aprende a usarlo?

Model

Ese es el siguiente desafío. El dispositivo existe, pero la adopción dependerá de si los perros realmente lo usan de manera consistente y si los dueños encuentran valor en ello.

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