En el interior de cada célula humana, dos metros de ADN se pliegan en un espacio invisible al ojo, y la forma de ese pliegue decide el destino de la vida misma. Un equipo internacional liderado por el Centro de Regulación Genómica de Barcelona ha creado sondas fluorescentes —llamadas HoT— capaces de atravesar la membrana celular y fotografiar ese ADN vivo con una precisión de tres nanómetros, sin destruir lo que observan. El hallazgo, publicado en Molecular Cell, no solo abre una ventana sin precedentes a la arquitectura genética del cáncer, sino que sugiere que ver con claridad puede ser, en