Creadora de contenido se infiltra en estafa de criptomonedas que usaba su imagen

Las víctimas de estas estafas pierden entre 50.000 y 200.000 euros por término medio, generando pérdidas económicas significativas y daño emocional a más de 5.000 personas agrupadas en asociaciones de víctimas.
El estafador busca construir confianza para pedir cantidades cada vez mayores
La mecánica psicológica central de estas estafas de inversión, según los expertos en ciberseguridad.
Mark

¿Por qué una creadora de contenido decide infiltrarse en una estafa en lugar de simplemente denunciarla a la policía?

Mimi

Porque quería entender cómo funcionaba exactamente, dónde iba el dinero, quién estaba detrás. La denuncia es importante, pero ella quería tener información concreta para compartir con sus seguidores y ayudar a otros a no caer.

Luke

Pero ¿qué información concreta obtuvo? El artículo no dice si logró identificar a los estafadores, si recuperó dinero, si la policía actuó. ¿Fue efectiva su infiltración?

Mark

Es un buen punto. El artículo se enfoca mucho en cómo funciona la estafa psicológicamente, pero poco en lo que ella descubrió específicamente.

Mimi

Lo que sí queda claro es que estos fraudes son sistemáticos. No es un delincuente aislado. Es una operación que sabe exactamente qué botones psicológicos presionar.

Luke

Y eso es importante documentar. Pero también hay que ser honesto: entre 50.000 y 200.000 euros por víctima es un rango enorme. ¿Eso significa que algunos pierden poco y otros pierden todo? ¿Cuál es la mediana real?

Mark

Y ¿cómo es que los estafadores pueden usar la imagen de alguien sin consecuencias legales inmediatas? ¿Hay un vacío legal?

Mimi

Probablemente. Las redes sociales son rápidas para monetizar contenido pero lentas para proteger a los creadores de suplantación. Es un desequilibrio de poder.

Luke

El artículo menciona que Victifin agrupa a más de 5.000 estafados. Eso es un número significativo, pero ¿cuántas estafas de este tipo hay en total? ¿Es la punta del iceberg?

Mark

Y ¿qué pasa después? ¿Sánchez publicó lo que descubrió? ¿Cambió algo?

Mimi

El artículo no lo dice, pero el hecho de que El País lo cubra sugiere que su infiltración tuvo algún impacto público.

Luke

O simplemente es una buena historia. No confundamos cobertura mediática con cambio real. Lo que necesitamos saber es si esto llevó a arrestos, a recuperación de fondos, a cambios en cómo las plataformas verifican identidades.

  • Marián Sánchez: creadora murciana con 2 millones de seguidores en Instagram y 400.000 en TikTok
  • Pérdida promedio por víctima: entre 50.000 y 200.000 euros
  • Victifin agrupa a más de 5.000 personas estafadas por fraudes de inversión
  • Los estafadores usan imágenes de influencers sin consentimiento para promocionar criptomonedas

Los estafadores crean anuncios falsos con imágenes de influencers conocidos para promocionar inversiones que prometen triplicar o cuadruplicar el dinero en días, dirigiéndose a jóvenes necesitados y adultos mayores con pocos conocimientos financieros. Las víctimas pierden entre 50.000 y 200.000 euros por término medio, según la Asociación Española de Víctimas de Estafas Financieras, que agrupa a más de 5.000 estafados que cayeron en estas trampas de inversión.

Marián Sánchez, creadora de contenido murciana con casi 2 millones de seguidores, descubrió que estafadores usaban su imagen para promocionar inversiones falsas en criptomonedas y se infiltró haciéndose pasar por inversor para desenmascarar a los delincuentes.

Marián Sánchez, una murciana de 44 años, construyó una audiencia de casi dos millones de seguidores en Instagram y 400.000 en TikTok compartiendo consejos prácticos sobre tecnología, aplicaciones móviles y compras en línea. Su cuenta, @achoesgratis, también servía como espacio para alertar a sus seguidores sobre estafas y riesgos de seguridad en internet. Hace algunas semanas descubrió que delincuentes habían tomado su imagen sin consentimiento para crear anuncios en redes sociales que promocionaban inversiones en criptomonedas. En lugar de quedarse como víctima pasiva, Sánchez decidió infiltrarse en la operación fraudulenta haciéndose pasar por un joven inversor interesado en participar, con el objetivo de rastrear dónde los estafadores ocultaban el dinero robado.

La mecánica de este fraude es relativamente simple pero efectiva. Los delincuentes crean empresas falsas que prometen rentabilidades extraordinarias si se les confía dinero o criptomonedas. Sugieren que una inversión inicial puede triplicarse o cuadruplicarse en cuestión de días o semanas. Una vez que la víctima realiza el primer depósito, los estafadores le muestran rendimientos falsos a través de una aplicación manipulada. Entonces lo invitan a invertir más dinero. Cuando la víctima intenta recuperar sus ganancias, le exigen una comisión adicional. Si paga, el ciclo continúa con nuevas solicitudes de dinero. Si se niega, los estafadores desaparecen con todo lo invertido. Según Jessica González, portavoz de la Asociación Española de Víctimas de Estafas Financieras (Victifin), que agrupa a más de 5.000 personas estafadas, cada víctima pierde entre 50.000 y 200.000 euros en promedio.

Los perfiles de las víctimas no son aleatorios. Daniel de la Fuente, psicólogo e investigador de la Universitat Oberta de Catalunya especializado en ciberseguridad, explica que los estafadores apuntan típicamente a dos grupos: jóvenes con necesidad urgente de dinero que creen poder ganarlo rápidamente, y adultos mayores que tienen ahorros pero carecen de educación financiera. Lo crucial es entender que esta estafa no requiere que la víctima sea ingenua. Está diseñada deliberadamente para explotar los mecanismos psicológicos que todos usamos al tomar decisiones financieras.

Los engranajes psicológicos funcionan en varios niveles. Primero, la promesa de dinero fácil: frases como "puedes convertir 200 euros en 1.500 en 48 horas" generan expectativas deslumbrantes aunque sean claramente irreales. Segundo, la exclusividad: presentan la oportunidad como excepcional y única, lo que reduce la vigilancia de la víctima respecto al riesgo. Tercero, la autoridad: se presentan como asesores financieros, usan lenguaje técnico y plataformas que imitan servicios de inversión legítimos para transmitir legitimidad. Cuarto, la urgencia: presionan constantemente para que la víctima invierta o aumente su aportación rápidamente, dejando poco tiempo para verificar la operación o consultar con alguien que pudiera alertarla. Finalmente, la rentabilidad falsa: muestran rendimientos altos en plataformas manipuladas, y a veces permiten retirar pequeñas cantidades para demostrar que funciona. Esta falsa evidencia refuerza la confianza y predispone a nuevas aportaciones.

Irene Muñoz Valverde, experta en Protección de la Información y Cultura de Seguridad de BBVA en España, resume la defensa más básica: desconfiar de esas oportunidades únicas que aparecen en internet prometiendo rentabilidades altas e inmediatas. Los delincuentes utilizan tecnología sofisticada para reforzar el engaño. Envían capturas de pantalla falsas para hacer creer que el dinero se está multiplicando. También solicitan que descarguen aplicaciones creadas por ellos donde falsean la evolución de la inversión o desde las que toman control remoto del dispositivo con la excusa de ayudar a realizar las inversiones.

Para protegerse, los expertos recomiendan cuatro medidas concretas. Primero, desconfiar de inversiones que garanticen beneficios elevados sin riesgo. Segundo, no descargar aplicaciones de fuentes no oficiales ni recomendadas por desconocidos para gestionar inversiones. Tercero, verificar que la entidad está autorizada para prestar servicios financieros y figura en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o del Banco de España, que actualiza periódicamente su sección de advertencias sobre entidades no autorizadas. Cuarto, nunca compartir claves, códigos o credenciales bancarias con nadie. La decisión de Sánchez de infiltrarse en la operación que usaba su imagen representa un acto de resistencia individual, pero también subraya una verdad más amplia: estos fraudes persisten porque explotan vulnerabilidades psicológicas profundas, no porque las víctimas sean tontas. La educación financiera y la desconfianza sistemática ante lo que parece demasiado bueno para ser verdad siguen siendo las defensas más confiables.

Esta estafa está diseñada para explotar los mecanismos psicológicos que utilizamos para tomar decisiones
— Daniel de la Fuente, psicólogo especializado en ciberseguridad
La regla de oro es desconfiar de esas oportunidades únicas que aparecen en internet prometiendo rentabilidades altas e inmediatas
— Irene Muñoz Valverde, experta en Protección de la Información de BBVA
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