¿Crea realmente arte DALL-E Mini? Probamos la IA que genera imágenes desde texto

El humano, a diferencia de una inteligencia artificial, es único e irrepetible
La socióloga Antuané de la Flor Basterrechea explica la diferencia fundamental entre la creación humana y la generación de imágenes por máquinas.
Mark

¿Entonces DALL-E Mini no es realmente inteligente? ¿Solo está buscando en internet y pegando cosas juntas?

Mimi

Sí y no. Técnicamente, está haciendo algo más sofisticado que eso. Usa un proceso llamado diffusion que transforma puntos aleatorios en imágenes reconocibles. Pero tienes razón en que depende completamente de lo que encuentra en internet.

Luke

Espera, ¿depende de internet sin filtros? Eso significa que hereda todos los sesgos de internet, ¿verdad?

Mimi

Exactamente. La herramienta lo admite abiertamente en su sección de limitaciones. Cuando buscas "Perú", no entiende la complejidad de Perú. Solo ve fragmentos de palabras conectadas a imágenes.

Mark

Pero entonces, ¿por qué cuando pediste "Obama montando un unicornio" funcionó tan bien?

Mimi

Porque esos son conceptos que existen por separado en internet. Obama existe, unicornios existen, y la IA puede combinarlos. Pero cuando pides algo más abstracto o culturalmente específico, falla.

Luke

¿Y eso es culpa de la IA o de los datos con los que fue entrenada?

Mimi

De ambos. La IA solo puede trabajar con lo que tiene. Si internet tiene más fotos de Machu Picchu que de la gastronomía peruana, eso es lo que va a priorizar.

Mark

La socióloga dijo que el arte requiere intención humana. ¿Crees que eso es justo?

Mimi

Es una definición válida, pero también es una definición que excluye. DALL-E Mini produce cosas que se ven bien, que tienen significado, que nos divierte. ¿No es eso parte de lo que hace que algo sea arte?

Luke

Pero la intención importa. Un artista elige cada línea. DALL-E Mini no elige nada. Solo ejecuta instrucciones.

Mimi

Aunque el usuario sí elige qué pedirle. Hay una intención detrás del prompt.

Mark

¿Entonces los humanos vamos a desaparecer cuando estas máquinas mejoren?

Mimi

No, según la experta. Los humanos siempre estaremos detrás de estas creaciones. Y hay cosas que solo los humanos pueden hacer: ser imperfectos, ser únicos, tener verdadera subjetividad.

Luke

Pero sí va a reemplazar trabajos. Eso es innegable.

Mimi

Sí. Pero probablemente nos llevará a otros trabajos que ahora no podemos ni imaginar.

  • DALL-E Mini se volvió viral al prometer convertir cualquier frase en nueve imágenes generadas automáticamente, desatando un debate sobre los límites de la creatividad artificial.
  • Al buscar gastronomía peruana o citas de Vargas Llosa, la herramienta devolvió estereotipos y clichés, evidenciando que aprende de internet sin filtros y sin comprensión real.
  • Cuando los pedidos combinaban elementos dispares —Obama en un unicornio, un perro volando como Superman— los resultados fueron sorprendentemente precisos, revelando dónde la IA funciona mejor.
  • Una socióloga de UTEC advierte que el arte verdadero exige intencionalidad humana única e irrepetible, algo que ningún sistema masivo y replicable puede realmente poseer.
  • El debate no concluye con una condena ni una celebración: DALL-E Mini ocupa un espacio intermedio entre herramienta y creación, y su convivencia con el arte humano ya es una realidad presente.

En el verano de 2022, una herramienta llamada DALL-E Mini invitó al mundo a preguntarse si una máquina puede crear belleza con intención. El Comercio exploró sus capacidades y sus límites, descubriendo que la inteligencia artificial puede producir imágenes sorprendentes pero también reproducir los sesgos más crudos de internet. Expertos sugieren que lo que emerge no es arte en el sentido pleno, sino algo nuevo: una forma de creación estética sin subjetividad humana, que ya convive con nosotros sin pedir permiso.

En junio de 2022, El Comercio se puso a prueba con DALL-E Mini, la versión de código abierto del sistema DALL-E 2, que permanece cerrado al público. La promesa era directa: escribir una descripción en inglés y recibir nueve imágenes generadas automáticamente. Ambas versiones operan mediante un proceso llamado "diffusion", que transforma puntos aleatorios en imágenes coherentes reconociendo patrones. Al ser de código abierto, cada uso de DALL-E Mini la entrena un poco más.

El primer obstáculo fue la falta de filtros. La herramienta busca en internet bajo los parámetros del texto ingresado, pero sin discriminar. Cuando se escribió "Perú tiene la mejor gastronomía del mundo", aparecieron platos genéricos asociados a la palabra "Perú" en alguna descripción de internet, no la cocina peruana real. La cita de Mario Vargas Llosa produjo únicamente imágenes de Machu Picchu, reduciendo al país a su monumento más conocido. La propia herramienta reconoce en su sección de limitaciones que puede reforzar estereotipos contra grupos minoritarios.

Sin embargo, cuando los pedidos combinaban conceptos dispares que la IA podía rastrear por separado —Obama montando un unicornio, un perro volando vestido de Superman— los resultados fueron notablemente precisos y, paradójicamente, más cercanos a algo que podría llamarse artístico.

Antuané de la Flor Basterrechea, socióloga y coordinadora académica de Humanidades en UTEC, planteó que el arte está profundamente ligado a la intención humana: un artista proyecta su subjetividad, sus pensamientos y su contexto en cada obra. La diferencia crucial no es solo estética, sino ontológica: el ser humano es único e irrepetible, mientras que una IA está diseñada para ser masiva y replicable.

Aun así, la socióloga propuso una tercera vía: DALL-E Mini no es arte en el sentido tradicional, pero tampoco está tan lejos de serlo. Es creación, tiene propuesta estética, es simbólica. Nos divierte como el arte, pero ocupa otro espacio. Sobre el temor al reemplazo humano, fue clara: ese miedo tiene siglos de historia, desde Frankenstein hasta hoy. Las máquinas ganarán terreno en ciertas funciones, pero la creatividad humana —subjetiva, imperfecta, irrepetible— seguirá siendo distintivamente nuestra. La convivencia entre producción humana y artificial no es un futuro distante: ya comenzó.

En junio de 2022, El Comercio se sentó frente a DALL-E Mini, una herramienta de inteligencia artificial que había comenzado a captar la atención de usuarios en toda la red. La promesa era simple: escribir una frase en inglés y recibir a cambio nueve imágenes generadas automáticamente. Lo que resultaba menos claro era si lo que esta máquina producía merecía llamarse arte.

DALL-E Mini es la versión simplificada de DALL-E 2, un sistema más potente que permanece cerrado al público general. Mientras que DALL-E 2 genera imágenes grandes, detalladas y de calidad casi fotográfica, su hermano menor funciona con recursos limitados de software y hardware, produciendo resultados de menor resolución. Ambos operan bajo el mismo principio fundamental: un proceso llamado "diffusion" que comienza con puntos aleatorios y los transforma gradualmente en una imagen coherente a medida que el sistema reconoce patrones específicos. Porque DALL-E Mini es código abierto, cualquiera puede usarlo, y cada uso la entrena un poco más, refinando sus capacidades con el tiempo.

El funcionamiento es directo. El usuario escribe una descripción en inglés. La herramienta, impulsada por la infraestructura de Google, busca en internet bajo esos parámetros y comienza a compilar resultados. Después de varios segundos, entrega nueve imágenes que supuestamente responden a lo solicitado. Pero aquí emerge el primer problema: como la búsqueda no tiene filtros, las conexiones entre las palabras y las imágenes resultantes pueden no ser las esperadas. La IA aprende de internet sin procesar, lo que significa que absorbe también sus sesgos. La propia herramienta lo reconoce en su sección de limitaciones: puede generar imágenes que refuerzan estereotipos contra grupos minoritarios porque fue entrenada con datos sin filtrar.

Cuando El Comercio escribió "Perú tiene la mejor gastronomía del mundo", los resultados fueron decepcionantes. Aparecieron platos que no representaban la cocina peruana, sino imágenes de restaurantes que alguna vez fueron subidas a internet con la palabra "Perú" en su descripción. La herramienta no entiende la idea completa, solo fragmentos de ella. Lo mismo ocurrió con una cita de Mario Vargas Llosa: "¿En qué momento se jodió el Perú?" produjo únicamente imágenes de Machu Picchu, el monumento más conocido internacionalmente, reforzando el estereotipo de que Perú se reduce a esa maravilla del mundo.

Sin embargo, cuando los prompts se volvieron más imaginativos y combinaban elementos dispares, DALL-E Mini mostró mayor precisión. Al pedirle "Obama montando un unicornio", la herramienta entregó nueve imágenes que capturaban exactamente eso, aunque los rostros aparecían borrosos. Similarmente, "Un súper perro volando en el cielo" produjo canes vestidos como Superman, volando. En estos casos, donde la solicitud mezclaba conceptos que la IA podía encontrar por separado en internet, los resultados se volvían más coherentes y, paradójicamente, más artísticos.

Pero ¿es realmente arte lo que DALL-E Mini produce? Antuané de la Flor Basterrechea, socióloga y coordinadora académica de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales en UTEC, planteó que la definición de arte está profundamente ligada a la práctica humana. El arte, argumentó, es lo que se distingue de lo natural precisamente porque contiene un grado de creación humana. Un artista trabaja con intención, proyectando su subjetividad, sus pensamientos y sentimientos en un contexto específico. Esa intencionalidad es fundamental.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando un producto cumple con los parámetros de lo que consideramos arte? ¿Cuando tiene una propuesta estética, un mensaje interpretable, y está construido por un sistema que también contiene sesgos y subjetividad humana, porque toda IA es programada por personas? De la Flor Basterrechea señaló que la diferencia crucial radica en algo más profundo que lo estético: el ser humano es único e irrepetible, mientras que una IA busca ser masiva y replicable. Por eso, prefirió proponer una tercera vía. DALL-E Mini no es arte en el sentido tradicional, pero tampoco está tan alejado de serlo. Es creación, es estética, es simbólica, es valorativa. Nos divierte como el arte, pero ocupa otro espacio.

Sobre el miedo de que las máquinas reemplacen a los humanos, la socióloga fue clara: ese temor tiene raíces profundas, al menos dos o tres siglos atrás, en la fantasía de Frankenstein. Es verdad que la inteligencia artificial ganará espacio y reemplazará a las personas en ciertas funciones y trabajos, posiblemente haciéndolo mejor. Pero eso no significa que los humanos se vuelvan obsoletos. La creatividad humana, la capacidad de hacer algo completamente subjetivo e imperfecto, seguirá siendo distintivamente nuestra. Lo que vendrá en 50 años es impredecible. Lo que sí es probable es que industrias enteras de creación y reproducción de imágenes se beneficien enormemente de herramientas como DALL-E Mini, trabajando rápido y sin errores humanos. Pero la convivencia entre producciones humanas y máquinas no es un futuro distante: ya está aquí.

La definición de arte está muy ligada a la práctica humana. El arte se define como esto que es distinto a lo natural, justamente porque hay un grado de creación humana
— Antuané de la Flor Basterrechea, socióloga de UTEC
Es una creación, es estética, es simbólica, es valorativa, nos gusta, nos divierte como el arte, pero es otro espacio
— Antuané de la Flor Basterrechea, sobre DALL-E Mini
Fale Conosco FAQ