COVID-19 ataca proteínas cerebrales causando inflamación neurológica frecuente

Miles o decenas de miles de personas podrían enfrentar problemas neurológicos de por vida, incluyendo delirio, accidente cerebrovascular, encefalitis y pérdida de memoria.
El daño cerebral puede ser duradero o solo temporal. Nadie lo sabe aún.
Los investigadores aún debaten si los efectos neurológicos del COVID-19 serán permanentes o se resolverán con el tiempo.
Mark

¿Por qué el daño cerebral del COVID-19 es tan difícil de entender si ya sabemos que el virus ataca el cerebro?

Mimi

Porque hay dos mecanismos posibles y no sabemos cuál es el dominante. El virus podría estar invadiendo directamente las neuronas, o el daño podría ser un efecto secundario de que el sistema inmunológico se vuelva loco intentando combatir la infección. Son dos historias completamente diferentes.

Luke

Pero el estudio que mencionas encontró marcadores de daño cerebral. ¿Eso no prueba que el virus está atacando el cerebro?

Mimi

Encontró marcadores de daño, sí. Pero los marcadores pueden elevarse por muchas razones. Lo que el estudio realmente muestra es que hay una correlación entre esos marcadores y la respuesta inmunológica descontrolada. No es lo mismo que probar el mecanismo.

Mark

¿Y cuánto tiempo dura este daño? ¿Es permanente?

Mimi

Eso es lo que nadie sabe todavía. Encontraron que cuatro meses después, los marcadores seguían elevados pero en menor cantidad. Pero no hay datos sobre qué pasa a los seis meses, un año, cinco años.

Luke

El estudio de The Lancet dice que el 62% de los pacientes tuvo accidentes cerebrovasculares. ¿Eso es mucho o poco?

Mimi

Es significativo, pero tienes que recordar que ese estudio solo miró a 125 personas que ya tenían síntomas neurológicos. No es una muestra aleatoria de todos los pacientes con COVID-19.

Mark

Entonces, ¿cuántas personas realmente están en riesgo?

Mimi

Esa es la pregunta que los investigadores dicen que no pueden responder. Saben que miles o decenas de miles podrían tener estos problemas, pero no tienen números exactos.

Luke

Y si el mecanismo es la inflamación inmunológica descontrolada, ¿eso significa que los tratamientos serían diferentes que si fuera invasión viral directa?

Mimi

Completamente diferentes. Si es inflamación, necesitas antiinflamatorios. Si es invasión viral, necesitas antivirales. Por eso los investigadores dicen que entender el mecanismo es crucial.

  • Las proteínas cerebrales NfL y GFAP se elevan en proporción a la severidad de COVID-19 y permanecen elevadas cuatro meses después
  • El 62% de 125 pacientes con síntomas neurológicos en el Reino Unido experimentó accidente cerebrovascular o hemorragia cerebral
  • Un síndrome posvírico neuropsiquiátrico prolongado se ha documentado en hasta uno de cada tres pacientes, incluso en COVID-19 leve
  • Miles o decenas de miles de personas podrían enfrentar problemas neurológicos de por vida

El coronavirus daña proteínas cerebrales clave (NfL y GFAP) en proporción a la severidad de la enfermedad, con efectos persistentes meses después. Los síntomas neurológicos más comunes son accidentes cerebrovasculares (62% de casos) y encefalitis, afectando incluso a pacientes con COVID-19 leve.

Nuevo estudio demuestra que COVID-19 lesiona el cerebro atacando proteínas neurales, probablemente por respuesta inmunológica descontrolada. Puede causar delirio, accidente cerebrovascular y daño nervioso duradero.

El coronavirus no solo ataca los pulmones. Meses después de que la pandemia de COVID-19 comenzara a propagarse por el mundo, los investigadores empezaron a documentar algo más inquietante: el virus estaba dañando el cerebro de miles de personas, dejando secuelas que podrían ser permanentes.

Los estudios científicos acumulados en los últimos años revelan un patrón consistente. Además de comprometer la función respiratoria y cardíaca, el SARS-CoV-2 lesiona directamente el tejido cerebral. Las complicaciones neurológicas asociadas incluyen delirio, accidente cerebrovascular, hemorragia cerebral, encefalitis (inflamación del tejido cerebral), síndrome de Guillain-Barré, encefalitis autoinmune y pérdida de memoria. Un síndrome posvírico neuropsiquiátrico prolongado se ha documentado en hasta uno de cada tres pacientes, incluso en aquellos que experimentaron COVID-19 leve o que ya se habían recuperado. Dada la escala de la pandemia, miles o incluso decenas de miles de personas podrían estar enfrentando estos problemas de por vida. Sin embargo, los investigadores aún luchan por responder preguntas fundamentales: cuántas personas realmente tienen estas afecciones y quién corre mayor riesgo.

Un nuevo estudio preliminar ha logrado identificar marcadores específicos del daño cerebral y autoanticuerpos inflamatorios en pacientes con COVID-19, estableciendo una correlación clara con la lesión neurológica. Los investigadores encontraron que tres proteínas cerebrales clave —el neurofilamento ligero (NfL), la proteína ácida fibrilosa glial (GFAP) y la proteína Tau— aumentan en proporción a la severidad de la enfermedad. Lo más preocupante es que estos marcadores permanecen elevados incluso cuatro meses después de la infección aguda, aunque en menor magnitud. Los niveles elevados de NfL y GFAP se asociaron tanto con citocinas proinflamatorias como con la presencia de autoanticuerpos, sugiriendo que el sistema inmunológico del cuerpo está atacando sus propias proteínas cerebrales.

El doctor Allen Aksamit, profesor de Neurología en la Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, subraya que la situación es particularmente preocupante en personas mayores y en aquellas con sistemas inmunitarios comprometidos. Aunque los virus pueden invadir e infectar el cerebro, aún no está claro si el SARS-CoV-2 lo hace de manera significativa. Los síntomas neurológicos podrían ser el resultado de una sobreestimulación del sistema inmunológico, una respuesta inflamatoria descontrolada que daña el tejido cerebral como efecto colateral. Determinar cuál es el mecanismo real es crucial, porque estos dos escenarios requieren tratamientos completamente diferentes. "Los efectos neurológicos de la COVID-19 aún están en estudio y no se sabe si son efectos directos del ingreso del virus al sistema nervioso o consecuencia del efecto de la enfermedad sobre el organismo", explicó Aksamit.

Un análisis reciente publicado en The Lancet examinó a 125 personas en el Reino Unido con COVID-19 que presentaban efectos neurológicos o psiquiátricos. El 62% había experimentado daños en el suministro de sangre del cerebro, incluyendo accidentes cerebrovasculares y hemorragias. El 31% presentaba estados mentales alterados, como confusión o inconsciencia prolongada, a veces acompañada de encefalitis. Diez de estas personas desarrollaron psicosis. Lo más sorprendente fue que algunos de los pacientes más gravemente afectados tenían solo síntomas respiratorios leves; el daño cerebral fue su principal manifestación de enfermedad.

La encefalitis asociada al COVID-19 puede escalar a una forma grave llamada encefalomielitis diseminada aguda, en la que tanto el cerebro como la médula espinal se inflaman y las neuronas pierden sus recubrimientos de mielina, produciendo síntomas similares a los de la esclerosis múltiple. El profesor EJ Needham de la Universidad de Cambridge, uno de los autores del estudio, señala que el COVID-19 se ha asociado con accidente cerebrovascular, delirio y encefalitis, y que muchas personas experimentan un síndrome posvírico prolongado dominado por síntomas neuropsiquiátricos, incluso en aquellos con COVID-19 leve o asintomático.

La hipótesis inflamatoria que plantean los expertos sugiere que la inflamación descontrolada característica del COVID-19 severo se dirige contra las neuronas mismas o contra la base cerebrovascular, lo que podría explicar la lesión cerebral isquémica microvascular y los accidentes cerebrovasculares. Existe evidencia de que el SARS-CoV-2 puede infectar neuronas directamente. Estudios con organoides cerebrales humanos y exámenes post-mortem han demostrado que el virus puede matar neuronas y reducir la formación de sinapsis entre ellas. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre cómo el virus llega al cerebro en las personas vivas. Aksamit advierte que una de las grandes preocupaciones es determinar cuánto de este daño será duradero y cuánto será solo un efecto temporal de las alteraciones metabólicas. Esos son los puntos más inciertos que existen en este momento, y las investigaciones futuras prometen desentrañar estos misterios.

Los efectos neurológicos de la COVID-19 aún están en estudio y no se sabe si son efectos directos del ingreso del virus al sistema nervioso o consecuencia del efecto de la enfermedad sobre el organismo
— Dr. Allen Aksamit, profesor de Neurología en la Clínica Mayo
Lo más importante que veremos desde la perspectiva neurológica respecto a la COVID-19 serán los cambios en la conciencia, en la cognición y en la dificultad de interaccionar con el entorno
— Dr. Allen Aksamit
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