En Costa Rica, una infección antigua y tratable vuelve a ganar terreno entre los más jóvenes: cada seis horas, alguien recibe un diagnóstico de gonorrea, sumando 967 casos en lo que va de 2026. El aumento del 8% respecto al año anterior no es solo una estadística, sino una señal de que las estructuras de prevención, educación y acceso a la salud siguen siendo insuficientes para quienes más las necesitan. La concentración de casos en hombres de 15 a 29 años y en provincias como San José y Limón invita a preguntarse qué vacíos —de información, de confianza, de recursos— permiten que una infecció