Durante décadas, el fútbol fue un idioma extranjero en Estados Unidos, eclipsado por deportes propios y arraigados. Pero la Copa del Mundo de 1994 encendió una chispa que no se apagó, y la llegada de Lionel Messi al Inter de Miami la convirtió en llama. Ahora, en el verano de 2024, el país que una vez ignoró el deporte rey se prepara para acoger la Copa América, no como anfitrión circunstancial, sino como nación que ha hecho suyo el juego global.
Copa América 2024: La revolución del fútbol en Estados Unidos
Incluso los enemigos del fútbol han sentido la necesidad de verlo
¿Cómo es posible que un país que ignoraba el fútbol durante tanto tiempo se haya transformado tan rápidamente?
No fue rápido, en realidad. Tomó décadas. Pero 1994 fue el punto de quiebre. La Copa del Mundo capturó algo en la imaginación pública que los intentos anteriores no habían logrado.
¿Pero cuánto de eso fue realmente sostenible? La NASL fracasó. ¿Qué garantiza que la MLS no sea solo un fenómeno pasajero?
La MLS ha estado creciendo durante treinta años. Ahora tiene veintinueve equipos. Eso no es un fenómeno pasajero.
¿Y Messi? ¿Es él el responsable de todo esto, o simplemente llegó en el momento correcto?
Messi aceleró algo que ya estaba en movimiento. Pero su impacto es real. Incluso la gente que no le importaba el fútbol quiere verlo.
Pero eso es sobre Messi, no sobre el fútbol estadounidense. ¿Qué pasa cuando se vaya?
Esa es la pregunta correcta. Pero la selección nacional ya está compitiendo con potencias tradicionales. Eso no depende de un jugador.
¿Entonces la Copa América 2024 es un punto de inflexión?
Es una confirmación de que Estados Unidos ya es una potencia futbolística. No es el comienzo; es el reconocimiento de algo que ya sucedió.
¿Pero tenemos números sobre cuánta gente realmente ve fútbol en Estados Unidos comparado con otros deportes?
No, esos números no están en el registro. Pero el hecho de que la MLS tenga veintinueve equipos y siga expandiéndose dice algo.
¿Y la próxima Copa del Mundo en 2026? ¿Eso será más grande que la Copa América?
Probablemente. Pero la Copa América es el primer gran test de si el fútbol realmente ha echado raíces.
Il Polso
- El fútbol estadounidense cargó durante décadas con el estigma de ser un deporte de segunda categoría, ignorado frente al béisbol, el baloncesto y el fútbol americano.
- La Copa del Mundo de 1994 rompió ese molde: los estadios se desbordaron y el país descubrió, casi con sorpresa, que podía enamorarse del soccer.
- La MLS nació ese mismo año entre el escepticismo y reglas extravagantes, pero sobrevivió y creció hasta convertirse en una liga de veintinueve equipos con reconocimiento internacional.
- La llegada de Messi al Inter de Miami superó cualquier precedente: hasta los indiferentes al fútbol sintieron la necesidad de presenciar al argentino, transformando Miami en el epicentro de un fenómeno cultural.
- Con la Copa América 2024 como escenario inmediato y el Mundial de 2026 en el horizonte, Estados Unidos ya no aspira a ser anfitrión tolerado, sino protagonista legítimo del fútbol mundial.
Durante décadas, el fútbol fue un idioma extranjero en Estados Unidos, eclipsado por deportes propios y arraigados. Pero la Copa del Mundo de 1994 encendió una chispa que no se apagó, y la llegada de Lionel Messi al Inter de Miami la convirtió en llama. Ahora, en el verano de 2024, el país que una vez ignoró el deporte rey se prepara para acoger la Copa América, no como anfitrión circunstancial, sino como nación que ha hecho suyo el juego global.
Estados Unidos nunca fue tierra natural del fútbol. Durante generaciones, el deporte que el mundo llama rey vivió a la sombra del fútbol americano, el béisbol y el baloncesto. Sin embargo, algo comenzó a cambiar, primero despacio y luego con fuerza inusitada. En junio de 2024, el país volverá a acoger la Copa América como una nación transformada: con una liga profesional respetada, una selección competitiva y una pasión que habría parecido imposible hace apenas una generación.
La relación de Estados Unidos con el fútbol tiene raíces más profundas de lo que se suele reconocer. En 1930, el equipo nacional llegó a las semifinales del primer Mundial. Décadas después, la North American Soccer League intentó revivir el interés trayendo a figuras como Pelé, Beckenbauer y Cruyff, pero colapsó por problemas financieros. El fútbol volvió a las sombras hasta que llegó 1994: la Copa del Mundo que Estados Unidos organizó capturó la imaginación pública como ningún evento futbolístico anterior. Ese mismo año nació la MLS, que pese al escepticismo inicial creció hasta contar hoy con veintinueve equipos y un lugar respetado en el mapa del fútbol global.
La selección nacional refleja esa evolución. Si en los años noventa era impensable que sus titulares jugaran en Europa, en Qatar 2022 diez de los once jugadores del once inicial militaban en clubes europeos. El periodista Giovanni Scavia, con décadas de experiencia en ESPN y Univisión, lo señala con claridad: Estados Unidos acumula más participaciones mundialistas que varios países sudamericanos, algo que antes de 1994 era casi inimaginable.
Pero el momento que define el presente del fútbol estadounidense tiene nombre y apellido: Lionel Messi. Su llegada al Inter de Miami no fue un boom como el de Beckham en Los Ángeles, sino una revolución. El periodista Jorge Fleytas lo describe con precisión: incluso quienes rechazaban el fútbol sintieron la necesidad de ver al argentino, aunque fuera por curiosidad. Miami se convirtió en epicentro de un fenómeno que mezcla deporte, cultura y entretenimiento.
La Copa América 2024 reunirá a dieciséis selecciones entre el veinte de junio y el catorce de julio, con el partido inaugural entre Argentina y Canadá en Atlanta. Más allá del torneo, el horizonte incluye el Mundial de Clubes 2025 y la Copa del Mundo de 2026, que Estados Unidos organizará junto a México y Canadá. El país que durante décadas ignoró el deporte rey está listo, por fin, para ocupar un lugar central en su historia.
Estados Unidos nunca fue tierra de fútbol. Durante décadas, el deporte que el mundo llama rey languideció en la sombra del fútbol americano, el baloncesto, el béisbol y el hockey. Pero algo cambió. Lentamente, luego con aceleración, el país que una vez ignoraba el soccer comenzó a abrazarlo. Ahora, en junio de 2024, Estados Unidos volverá a ser anfitrión de la Copa América —ocho años después de la edición del Centenario— y lo hará como una nación transformada, con una liga profesional respetada, una selección competitiva y una pasión por el deporte que habría parecido imposible hace apenas una generación.
La historia estadounidense con el fútbol es más larga de lo que muchos creen. En 1930, cuando se disputó la primera Copa del Mundo, el equipo nacional llegó a las semifinales. Fue un destello temprano, pero no prendió. Durante décadas, el fútbol estadounidense tuvo que luchar por legitimidad. En los años sesenta y setenta, la North American Soccer League intentó cambiar las cosas, trayendo a figuras globales como Pelé, Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Teófilo Cubillas, Johan Cruyff y George Best. Pelé fichó por el New York Cosmos tras diecinueve temporadas en Santos, generando un impacto considerable. Pero la NASL colapsó bajo el peso de problemas financieros y de gestión. El fútbol volvió a las sombras.
El verdadero quiebre llegó en 1994. Estados Unidos organizó la Copa del Mundo de la FIFA, y algo sucedió que nadie esperaba del todo: el país se enamoró. Los estadios se llenaron. La emoción fue palpable. El torneo capturó la imaginación pública de una manera que ningún evento futbolístico anterior había logrado. Ese mismo año, justo antes del Mundial, nació la Major League Soccer. La MLS enfrentó escepticismo inicial y obstáculos reales —incluyendo reglas excéntricas como los "tiros de penalti" en los que un jugador debía correr desde la mitad de la cancha con el balón y anotar en menos de diez segundos— pero creció. Hoy cuenta con veintinueve equipos distribuidos en dos conferencias, y se ha convertido en una liga respetada internacionalmente.
La transformación de la selección nacional refleja este cambio más amplio. Landon Donovan fue el principal impulsor del fútbol estadounidense en la década de 2000, llevando al equipo a nuevas alturas competitivas. Para la Copa del Mundo de Qatar 2022, el once titular contaba con diez jugadores de clubes europeos y apenas uno de la MLS. Dos décadas antes, eso habría sido impensable. Giovanni Scavia, periodista que reside en Miami desde 1999 y ha trabajado en ESPN, Univisión y beIN Sports, lo resume así: Estados Unidos tiene más participaciones en mundiales que varios países sudamericanos. Algunos argumentan que juega en una confederación donde es más fácil clasificarse, pero la realidad es que antes de 1994, Estados Unidos casi nunca se clasificaba.
Pero si hay un momento que marca el presente del fútbol estadounidense, es la llegada de Lionel Messi al Inter de Miami. Cuando David Beckham fichó por Los Ángeles Galaxy hace años, generó un boom. Messi ha generado algo diferente: una revolución. Jorge Fleytas, periodista argentino radicado en Estados Unidos desde 2001 y figura de ESPN y La Prensa, lo describe así: incluso los enemigos del fútbol han sentido la necesidad de ir a ver al argentino, aunque sea por curiosidad. Miami, ciudad festiva llena de gente del entretenimiento, se ha convertido en epicentro de este fenómeno. El anuncio de que Messi participará en la Copa América 2024 ha generado expectación masiva. Su presencia promete elevar el nivel de juego e inspirar a una nueva generación de talento futbolístico.
La Copa América 2024 reunirá a dieciséis selecciones del veinte de junio al catorce de julio. El partido inaugural enfrentará a Argentina y Canadá en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Georgia. Pero la Copa América es solo el comienzo. Hay planes para que Messi participe en el Mundial de Clubes 2025, donde el Inter de Miami podría ser invitado como equipo anfitrión. Y luego está el próximo Mundial, que Estados Unidos organizará junto con México y Canadá. El futuro del fútbol estadounidense parece alentador: una liga en constante crecimiento, una base de aficionados apasionada, y eventos de clase mundial en el horizonte. El país que una vez ignoró el deporte rey está listo para alcanzar nuevas alturas.
Citazioni salienti
Estados Unidos tiene más participaciones en mundiales que varios países sudamericanos, aunque algunos argumenten que juega en una confederación donde es más fácil clasificarse— Giovanni Scavia, periodista residente en Miami desde 1999
La llegada de Messi ha generado una auténtica revolución donde incluso el más enemigo del fútbol ha sentido la necesidad de ir a ver al argentino, aunque sea por curiosidad— Jorge Fleytas, periodista argentino radicado en Estados Unidos desde 2001