El contrabando no debe frenar los impuestos al tabaco, advierte médica chilena

Menores de edad acceden con mayor facilidad a productos de tabaco ilegales sin control sanitario, aumentando riesgos para su salud.
El miedo al contrabando no puede ganar la batalla contra la salud pública
Reflexión de una médica chilena sobre por qué los impuestos al tabaco no deben postergarse por temores al comercio ilícito.

En el debate chileno sobre impuestos al tabaco, el miedo al contrabando ha adquirido más peso que la evidencia. La Dra. María Paz Corvalán Barros, especialista en salud pública, recuerda que la proporción real del comercio ilícito en Chile ronda el 10% del mercado, muy lejos del 50% que circula en el imaginario colectivo, y que la experiencia internacional demuestra que los beneficios sanitarios de gravar el tabaco superan con creces los riesgos de un mercado negro moderadamente mayor. La pregunta de fondo no es si temer al contrabando, sino si Chile está dispuesto a honrar los compromisos que ya firmó ante el mundo.

  • Cada vez que Chile intenta subir los impuestos al tabaco, la industria y sus aliados agitan el espectro del contrabando como si fuera una amenaza inevitable y devastadora.
  • Los estudios nacionales revelan una distorsión alarmante: el comercio ilícito representa apenas el 10% del mercado, pero en el debate público se presenta como si alcanzara el 50%.
  • La evidencia de Colombia, Brasil y Vietnam muestra que los aumentos tributarios generan, a lo sumo, incrementos moderados del mercado negro, mientras los beneficios en salud son sustancialmente mayores.
  • El flanco más vulnerable es el de los menores de edad, quienes acceden con mayor facilidad a cigarrillos ilegales, más baratos y sin ningún control sanitario.
  • Chile ya firmó y ratificó el Convenio Marco de la OMS y comprometió en su Plan Nacional 2021-2030 adherirse al Protocolo contra el comercio ilícito, pero aún no lo ha implementado.

Cada vez que Chile debate subir los impuestos al tabaco, reaparece el mismo argumento: el contrabando. Los críticos advierten que gravar más los cigarrillos empujará a los fumadores hacia el mercado negro. Pero la Dra. María Paz Corvalán Barros, de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida y de la Comisión de Tabaco de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, sostiene que ese temor no debería frenar una de las herramientas más eficaces para reducir el tabaquismo.

El problema es que la percepción dista mucho de la realidad. En los debates públicos se afirma habitualmente que el comercio ilícito representa cerca de la mitad del mercado tabacalero chileno, pero los estudios disponibles indican que la cifra real es aproximadamente el 10%, en línea con lo que ocurre en muchos otros países.

La evidencia internacional confirma que los aumentos de impuestos pueden generar algún incremento del contrabando, pero moderado. Colombia vivió un alza acotada tras elevar sus gravámenes; Brasil y Vietnam no registraron cambios significativos. Y en todos los casos, los beneficios para la salud pública —menos enfermedades cardíacas, menos cáncer, menos muertes prematuras— superan ampliamente ese riesgo.

La respuesta no es abandonar las políticas tributarias, sino fortalecer los mecanismos de control. El Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco de la OMS es el único instrumento internacional con fuerza legal vinculante para enfrentar este problema. Su adopción permitiría a Chile mejorar la fiscalización, cooperar con otros países y proteger especialmente a niños y adolescentes, quienes hoy acceden con mayor facilidad a productos ilegales, más baratos y sin ningún control sanitario.

Chile ya incluyó este protocolo en su Plan Nacional de Control del Tabaco 2021-2030, y ratificó el Convenio Marco de la OMS en 2005. El paso pendiente es cumplir lo que ya se comprometió. Las políticas de salud deben guiarse por la evidencia, no por el miedo. Cuando están en juego vidas humanas, el fantasma del contrabando no puede ganarle la batalla a la salud pública.

Cada vez que Chile discute subir los impuestos al tabaco, aparece el mismo fantasma: el contrabando. Los críticos advierten que gravar más los cigarrillos solo empujará a los fumadores hacia el mercado negro, haciendo que la política fracase. Pero según la Dra. María Paz Corvalán Barros, miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida y de la Comisión de Tabaco de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, esa preocupación no debería detener una de las herramientas más poderosas que existe para reducir el tabaquismo.

El argumento del contrabando se repite con tanta frecuencia que ha adquirido peso de verdad. En los debates públicos chilenos, se sostiene habitualmente que el comercio ilícito representa cerca de la mitad del mercado tabacalero nacional. Sin embargo, los estudios realizados dentro del país pintan un cuadro muy distinto. Los datos disponibles sugieren que el contrabando representa aproximadamente el 10% del mercado, una proporción que se alinea con la que se observa en muchas otras naciones. La brecha entre la percepción y la realidad es considerable.

¿Puede un aumento de impuestos realmente disparar el contrabando? La evidencia internacional indica que sí puede haber un incremento, pero moderado, no de la magnitud que frecuentemente se plantea en Chile. Colombia experimentó un aumento acotado después de elevar sus gravámenes. Brasil y Vietnam, en cambio, no registraron cambios significativos. Lo crucial es que incluso si el comercio ilegal crece un poco, los beneficios para la salud pública siguen siendo enormemente mayores. Menos gente fumando significa menos enfermedades del corazón, menos cáncer, menos muertes antes de tiempo.

La solución no es abandonar las políticas tributarias, sino reforzar los mecanismos de control. Aquí es donde entra en juego el Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud. Es el único instrumento internacional que tiene fuerza legal vinculante para combatir este problema. Si Chile lo adoptara, podría mejorar significativamente su capacidad de fiscalización, fortalecer la cooperación con otros países, desmantelar las redes criminales detrás del contrabando y, especialmente, proteger a niños y adolescentes. Los menores tienen acceso más fácil a los productos ilegales, que son más baratos y carecen de cualquier control de calidad o seguridad.

Chile ya ha reconocido la importancia de esta medida. El país incluyó el protocolo en su Plan Nacional de Control del Tabaco para el período 2021-2030. Además, firmó el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS en 2003 y lo ratificó dos años después. El siguiente paso lógico es implementar de verdad lo que se ha comprometido a hacer. Las políticas de control del tabaco deben basarse en lo que la evidencia demuestra, no en lo que la gente teme. Cuando está en juego la vida de las personas, el miedo al contrabando no puede ganar la batalla contra la salud pública.

Las políticas de control del tabaco deben sustentarse en evidencia y no en percepciones
— Dra. María Paz Corvalán Barros, Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué cree que el argumento del contrabando es tan persistente en Chile si la evidencia internacional lo contradice?

Model

Porque es un argumento cómodo. Permite que quienes se benefician del status quo —incluyendo la industria tabacalera— cuestionen la política sin parecer que defienden el tabaquismo. Es más fácil hablar de contrabando que admitir que se prefiere mantener los cigarrillos baratos y accesibles.

Inventor

Pero el contrabando existe. ¿No es un riesgo real que deba considerarse?

Model

Claro que existe. Pero el riesgo real no es el que se describe en el debate público. Es moderado, manejable con las herramientas correctas. El verdadero riesgo es seguir permitiendo que la gente fume porque tenemos miedo de un problema que otros países ya han aprendido a controlar.

Inventor

¿Qué cambiaría si Chile adoptara el Protocolo de la OMS?

Model

Tendría un marco legal para perseguir a las redes criminales, para trabajar con otros países en la frontera, para rastrear los productos. Pero lo más importante: podría proteger a los adolescentes, que son los más vulnerables al mercado ilegal porque no tienen dinero para los cigarrillos legales.

Inventor

¿Entonces el problema no es técnico sino político?

Model

Exactamente. La evidencia está ahí. Lo que falta es la voluntad de actuar sobre ella.

Contact Us FAQ