En tiempos en que la energía escasea y la oscuridad amenaza la vida cotidiana, treinta y dos técnicos eléctricos de Cienfuegos han cruzado la isla para trabajar en las entrañas de la red urbana de La Habana. Lejos de sus familias y bajo el nombre de un general mambí, estos especialistas encarnan una forma silenciosa de solidaridad provincial: la que se expresa no con palabras, sino con herramientas y sacrificio. Su labor en el municipio 10 de Octubre es un recordatorio de que las grandes crisis se sostienen, en parte, gracias al esfuerzo anónimo de quienes nadie ve.