En agosto de 2026, el consumo masivo argentino volvió a contraerse, acumulando una caída de 2,7% en lo que va del año, como si el bolsillo cotidiano reflejara una fatiga más profunda en la economía doméstica. No todos los espacios de intercambio sufrieron por igual: mientras los canales físicos tradicionales retrocedieron, el comercio electrónico avanzó casi 37% interanual, trazando una línea divisoria entre dos formas de consumir que se alejan cada vez más. La pregunta que subyace no es solo cuánto se compra, sino dónde, cómo y qué revela esa elección sobre el presente de millones de hogares.