Con la puntualidad de un rito institucional, el Congreso chileno suspende sus labores ordinarias entre el 14 y el 18 de septiembre para que diputados y senadores regresen a sus territorios, justo cuando el país se prepara para celebrar Fiestas Patrias. Este año la pausa adquiere un matiz adicional: fracasó el intento de convertir el 17 de septiembre en feriado, pero el Parlamento ya estará inactivo desde el lunes anterior. Lo que queda en el aire no es solo el descanso, sino una pregunta que el sistema político chileno lleva años sin responder con claridad: ¿cómo se verifica que el trabajo ter