En Lima, la Comisión Permanente del Congreso peruano votó para devolver la firma de Alberto Fujimori a la Constitución de 1993, revirtiendo una exclusión impuesta hace más de dos décadas. El gesto, aprobado con diecisiete votos a favor, no es solo administrativo: es una disputa sobre qué versión del pasado debe inscribirse en la memoria oficial de una nación. Como ocurre con frecuencia en las democracias que cargan el peso de gobiernos autoritarios, el debate sobre un nombre en un documento revela fracturas que el tiempo no ha cerrado.
Congreso aprueba restituir firma de Fujimori en Constitución de 1993
Restaurar la firma es una declaración sobre quién merece ser recordado
¿Por qué importa tanto una firma en un documento si el contenido de la Constitución sigue siendo el mismo?
Porque la firma representa la autoría y la responsabilidad. Cuando se borró en 2001, fue un acto de repudio oficial. Restaurarla ahora es una declaración política sobre quién merece ser recordado como parte de la historia institucional.
Pero necesitamos ser claros: ¿qué dice exactamente la norma 27600 que se derogó? ¿Eliminó solo la firma o también referencias a Fujimori en el preámbulo o en otras partes?
La fuente habla específicamente de la firma. El proyecto de ley 9385 deroga la norma que la suprimió.
Entonces es importante que los lectores sepan que esto es sobre un gesto simbólico muy específico, no sobre reescribir la Constitución entera.
¿Qué argumentaban los que votaron en contra?
La fuente no detalla sus argumentos específicos, solo que Perú Libre y el Bloque Democrático Popular se opusieron. Probablemente ven esto como una rehabilitación de Fujimori sin rendir cuentas por sus acciones.
Ese es un punto crítico que falta. No tenemos las palabras de la oposición. Sabemos cómo votaron, pero no por qué.
¿Qué pasa ahora?
Va al pleno del Congreso. Allí enfrentará las mismas divisiones, pero con todos los 130 congresistas votando, no solo la Comisión Permanente.
Y es importante notar que la Comisión Permanente es un órgano más pequeño que funciona cuando el Congreso no está en sesión. El voto en pleno será más representativo del sentimiento general.
Le Pouls
- Una votación de 17 a 6 en la Comisión Permanente reactivó una de las controversias más cargadas de la política peruana: el lugar de Fujimori en la historia constitucional del país.
- Los bloques de derecha —Fuerza Popular, APP, Renovación Popular y otros— impulsaron la medida con fuerza, mientras Perú Libre y el Bloque Democrático Popular la rechazaron como una distorsión de la verdad histórica.
- Dos intentos de bloquear el proyecto antes de la votación final —una cuestión previa y una reconsideración— fueron derrotados por mayoría, despejando el camino hacia la aprobación.
- El proyecto avanza ahora al pleno del Congreso, donde las mismas líneas de fractura política volverán a enfrentarse en un debate que excede lo simbólico y toca la identidad democrática del país.
En Lima, la Comisión Permanente del Congreso peruano votó para devolver la firma de Alberto Fujimori a la Constitución de 1993, revirtiendo una exclusión impuesta hace más de dos décadas. El gesto, aprobado con diecisiete votos a favor, no es solo administrativo: es una disputa sobre qué versión del pasado debe inscribirse en la memoria oficial de una nación. Como ocurre con frecuencia en las democracias que cargan el peso de gobiernos autoritarios, el debate sobre un nombre en un documento revela fracturas que el tiempo no ha cerrado.
La Comisión Permanente del Congreso peruano aprobó el martes restituir el nombre de Alberto Fujimori en la Constitución Política de 1993, revirtiendo la norma 27600 que había eliminado su firma en diciembre de 2001. El proyecto de ley 9385 obtuvo diecisiete votos a favor, seis en contra y cuatro abstenciones, en una sesión que dejó al descubierto divisiones políticas profundas.
El respaldo provino de bancadas de derecha e ideológicamente afines: Fuerza Popular, APP, Podemos Perú, Renovación Popular, Avanza País y Honor y Democracia. La oposición se articuló desde Perú Libre, Juntos por el Perú—Voces del Pueblo y el Bloque Democrático Popular. Acción Popular, el Bloque Magisterial y Somos Perú optaron por la abstención.
Fernando Rospigliosi, presidente de la Comisión de Constitución y congresista de Fuerza Popular, defendió la medida argumentando que la eliminación original de la firma fue un acto antidemocrático que alteró documentos públicos y negó a los ciudadanos el acceso a la verdad histórica. Sostuvo que la restitución busca la reconciliación nacional, no el revancha política.
Antes de la votación definitiva, la Comisión rechazó dos intentos de frenar el proyecto: una cuestión previa presentada por Isabel Cortez y una solicitud de reconsideración de Ruth Luque, ambas derrotadas por mayoría. El proyecto pasa ahora al pleno del Congreso, donde el debate sobre qué versión de la historia oficial debe prevalecer volverá a enfrentar a las mismas fuerzas que se midieron este martes.
La Comisión Permanente del Congreso peruano votó el martes para restaurar el nombre de Alberto Fujimori en la Constitución Política de 1993, revirtiendo una decisión tomada hace más de dos décadas. La firma del expresidente había sido eliminada en diciembre de 2001 mediante la norma 27600, un acto que los legisladores ahora buscan deshacer con la aprobación del proyecto de ley 9385.
La votación reflejó divisiones políticas profundas. Diecisiete congresistas votaron a favor de la restitución, seis en contra y cuatro se abstuvieron. El apoyo provino de bancadas de derecha e ideológicamente diversas: Fuerza Popular, Acción Popular para el Perú (APP), Podemos Perú, Renovación Popular, Avanza País y Honor y Democracia. La oposición se concentró en Perú Libre, Juntos por el Perú—Voces del Pueblo y el Bloque Democrático Popular. Acción Popular, el Bloque Magisterial y Somos Perú optaron por no tomar posición.
Fernando Rospigliosi, congresista de Fuerza Popular y presidente de la Comisión de Constitución, presentó el argumento central de quienes respaldaban la medida. Según su intervención ante la Comisión Permanente, la eliminación de la firma de Fujimori representaba un intento de manipular la historia mediante la alteración de documentos públicos. Rospigliosi caracterizó la decisión de 2001 como antidemocrática, una acción que negaba a los ciudadanos el acceso a la integridad normativa y a lo que él llamó la verdad histórica. Enfatizó que la propuesta actual buscaba promover la reconciliación nacional, no el revanchismo político.
Antes de la votación principal, la Comisión Permanente rechazó dos intentos de bloquear el proyecto. Isabel Cortez presentó una cuestión previa que fue derrotada con dieciséis votos en contra, cinco abstenciones y solo seis a favor. Posteriormente, Ruth Luque solicitó una reconsideración que también fue rechazada por mayoría: dieciséis votos en contra, seis a favor y cuatro abstenciones. Estos rechazos allanaron el camino para la aprobación final.
La medida ahora avanza hacia una votación en el pleno del Congreso, donde enfrentará nuevamente las mismas líneas de división que se manifestaron en la Comisión Permanente. El debate sobre la firma de Fujimori toca cuestiones más amplias sobre cómo una democracia gestiona la memoria de su pasado reciente, especialmente cuando ese pasado incluye gobiernos autoritarios y decisiones controvertidas. La restauración del nombre en la Constitución no es un acto meramente simbólico: representa una afirmación sobre qué versión de la historia oficial debe prevalecer.
Citations marquantes
A través de esa decisión de borrar la firma del expresidente Fujimori se limita a toda la ciudadanía su derecho de conocer la integridad normativa y de acceder a la verdad histórica— Fernando Rospigliosi, congresista de Fuerza Popular
La propuesta busca promover la reconciliación nacional, no el revanchismo político— Fernando Rospigliosi