Cincuenta años después de abandonar el Sáhara Occidental, España ha extendido su mano legal hacia quienes quedaron suspendidos entre la historia y el olvido: el Congreso aprobó esta semana la nacionalización de unos 70.000 ciudadanos saharauis y sus descendientes, en un acto que el gobierno de Sánchez presenta como reparación de una deuda colonial largamente postergada. La medida, aprobada sin el respaldo del Partido Popular, llega en un momento de tensión diplomática con Marruecos, que rechazó la decisión con dureza, recordándonos que los legados del colonialismo rara vez se saldan sin desper