Al cerrar su legislatura ordinaria, el Congreso peruano aprobó 140 modificaciones al marco electoral que regirá las elecciones de 2026, un gesto de reforma que, sin embargo, deja en suspenso asuntos de fondo: la prohibición de candidaturas para condenados por terrorismo, la reelección de autoridades regionales y el financiamiento empresarial a los partidos. Como ocurre con frecuencia en los grandes ejercicios legislativos, lo que se aprobó convive con lo que no pudo resolverse, y el país deberá esperar a marzo de 2025 para saber si las piezas faltantes encontrarán su lugar.
Congreso aprueba 140 cambios electorales para 2026 pero deja pendientes reformas clave
El Congreso cerró sin resolver si los terroristas condenados pueden postularse
¿Por qué el Congreso no logró aprobar la prohibición de candidatos condenados por terrorismo si parecía ser una prioridad?
Porque es una reforma constitucional y necesitaba 87 votos. Solo consiguieron 64. Eso significa que casi una cuarta parte del Congreso no apoyó la medida, aunque técnicamente la propuesta sigue abierta a una reconsideración.
¿Y eso es probable que suceda? ¿O es una forma de decir que quedó muerto sin admitirlo?
Nadie lo sabe aún. Quedó pendiente de resolver, así que formalmente no está descartado. Pero el hecho de que no se haya votado nuevamente antes del cierre sugiere que no había los votos suficientes.
¿Qué pasó con la reelección de gobernadores y alcaldes?
Tampoco se logró consenso para la segunda votación. El problema es que la propuesta venía acompañada de eliminar los movimientos regionales, y eso complicó las cosas. Algunos legisladores quieren rescatar la reelección pero dejar los movimientos regionales intactos.
Entonces, ¿es un problema de que la propuesta estaba mal diseñada, o de que no hay voluntad política?
Probablemente ambas cosas. Mezclar dos reformas diferentes en una sola propuesta hizo más difícil conseguir apoyo.
Los especialistas mencionan desorden normativo. ¿Qué significa eso en la práctica?
Que el Congreso metió cambios para elecciones regionales y municipales en una norma que era para elecciones del Congreso bicameral. Ahora permiten designar al 30% de candidatos subnacionales, cuando antes era 20%. Eso abre la puerta a más manipulación.
¿Y eso es malo porque reduce la competencia democrática?
Exactamente. Significa que menos candidatos serán elegidos realmente por los militantes, y más serán puestos a dedo por las cúpulas partidarias.
¿Cuándo se retoman estos temas?
En marzo de 2025, cuando empiece la nueva legislatura. Pero no hay garantía de que se aprueben entonces.
Así que los peruanos van a votar en 2026 sin saber aún si los terroristas condenados pueden postularse, si los gobernadores pueden reelegirse, o si las empresas pueden financiar campañas.
Correcto. Son tres reformas importantes que quedaron en el aire.
El Pulso
- El Congreso cerró su período ordinario sin resolver tres reformas que sus propios legisladores consideraban prioritarias, entre ellas la prohibición de candidaturas para personas condenadas por terrorismo, que no alcanzó los 87 votos requeridos.
- La reelección de gobernadores y alcaldes quedó atrapada en un nudo político: el Congreso no logró consenso para vincularla a la eliminación de los movimientos regionales, dejando ambas cuestiones sin definición.
- El financiamiento empresarial a partidos entró en un laberinto procedimental tras una reconsideración de último momento, sumando otro frente abierto al inicio del nuevo año legislativo.
- Especialistas advierten que varios de los 140 cambios aprobados generan desorden normativo: permitir designar al 30% de candidatos subnacionales y reducir la valla de participación provincial debilitan la institucionalidad electoral.
- El Congreso retomará los temas pendientes en marzo de 2025, pero la incertidumbre sobre fechas y plazos en las elecciones primarias ya anticipa duplicación de trabajo para los organismos electorales.
Al cerrar su legislatura ordinaria, el Congreso peruano aprobó 140 modificaciones al marco electoral que regirá las elecciones de 2026, un gesto de reforma que, sin embargo, deja en suspenso asuntos de fondo: la prohibición de candidaturas para condenados por terrorismo, la reelección de autoridades regionales y el financiamiento empresarial a los partidos. Como ocurre con frecuencia en los grandes ejercicios legislativos, lo que se aprobó convive con lo que no pudo resolverse, y el país deberá esperar a marzo de 2025 para saber si las piezas faltantes encontrarán su lugar.
El Congreso peruano cerró su legislatura ordinaria con 140 cambios aprobados a las reglas electorales para 2026, pero tres iniciativas consideradas clave quedaron sin resolverse. La más simbólica fue la propuesta de prohibir candidaturas a personas condenadas por terrorismo: necesitaba 87 votos para avanzar como reforma constitucional y solo obtuvo 64. Técnicamente sigue abierta, pero sin garantías de que vuelva a debatirse.
También quedó en el limbo la reelección de gobernadores y alcaldes. El Congreso intentó restaurar esa facultad —eliminada años atrás— pero la vinculó a la supresión de los movimientos regionales, y no logró consenso para la segunda votación requerida. Fuentes legislativas sugieren que en el futuro podría separarse ambas cuestiones. El tercer asunto sin definición fue la restitución del financiamiento empresarial a los partidos: una reconsideración de último momento dejó el tema suspendido. El Congreso retomará estos pendientes en marzo de 2025, al inicio de la nueva legislatura.
Entre los cambios que sí se aprobaron, los especialistas identificaron problemas de coherencia. El abogado José Manuel Villalobos cuestionó que ahora se pueda designar directamente al 30% de los candidatos subnacionales —incluidos gobernadores y alcaldes—, cuando antes el límite era del 20% y no incluía a las autoridades regionales. José Naupari, por su parte, calificó como negativa la reducción de la valla de participación provincial para mantener la inscripción partidaria.
Ambos expertos coincidieron en que las elecciones primarias quedaron sin regulación legal adecuada: no hay fechas ni plazos definidos en la ley, lo que generará que los jurados electorales califiquen candidaturas dos veces. Con todo, reconocieron avances en el desarrollo del esquema bicameral y en las modificaciones a la valla electoral para fomentar alianzas. El panorama para 2026 es, en suma, el de una reforma significativa pero incompleta.
El Congreso peruano cerró su legislatura ordinaria con 140 cambios aprobados a las reglas electorales para 2026, pero dejó sin resolver tres iniciativas que sus propios miembros consideraban importantes. La más significativa fue el intento de prohibir que personas condenadas por terrorismo se presentaran como candidatos. La propuesta requería 87 votos para avanzar como reforma constitucional. Solo llegó a 64. Aunque técnicamente quedó abierta a una reconsideración, el tema no se cerró antes del cierre de sesiones, dejando la puerta abierta pero sin certeza sobre si volverá a debatirse.
Otro asunto que se quedó en el limbo fue la reelección de gobernadores y alcaldes. El Congreso había intentado restaurar esta facultad, que fue eliminada años atrás, pero también buscaba suprimir los movimientos regionales como forma de organización política. Los legisladores no lograron consenso para la segunda votación de esta reforma constitucional. Fuentes legislativas sugieren que podría intentarse separar ambas cuestiones en el futuro, rescatando la reelección y dejando de lado la eliminación de las agrupaciones subnacionales.
La tercera iniciativa sin definición fue la restitución del financiamiento empresarial a los partidos políticos. El pleno aprobó devolver la propuesta a la Comisión de Constitución para revisión adicional, pero alguien presentó una reconsideración a esa decisión, dejando el tema en suspenso. El Congreso retomará el análisis de estas y otras propuestas pendientes en marzo de 2025, cuando inicie la nueva legislatura después del receso que se extiende hasta finales de febrero.
Entre los cambios que sí se aprobaron, especialistas en derecho electoral han identificado problemas de coherencia normativa. El texto sustitutorio que adecuó la normativa electoral al proceso de elecciones del Congreso bicameral incluyó modificaciones para elecciones regionales y municipales, algo que los expertos consideran fuera de lugar. José Manuel Villalobos, abogado especialista en temas electorales, señaló que es problemático que se haya permitido designar al 30% de los candidatos subnacionales, incluidos gobernadores y alcaldes. Anteriormente, ese porcentaje era del 20% y no se podía designar directamente a las autoridades regionales.
Otro cambio criticado fue la reducción de la valla para mantener la inscripción en elecciones subnacionales. Ahora los partidos solo necesitan participar en el 20% de provincias para no perder su registro, cuando antes el requisito era más exigente. José Naupari, otro abogado especialista, calificó esto como negativo para la institucionalidad electoral.
Ambos expertos coincidieron en que el Congreso no reguló adecuadamente las elecciones primarias a nivel legal. Naupari señaló que el Tribunal Constitucional ya ha advertido sobre el uso desproporcionado de la potestad reglamentaria en este tema. Villalobos agregó que para las primarias no hay fechas ni plazos definidos en la ley, lo que generará duplicación de trabajo: los jurados calificarán candidaturas en las primarias y luego volverán a hacerlo para la inscripción oficial.
A pesar de estas críticas, ambos abogados reconocieron aspectos positivos en los cambios aprobados. Destacaron el desarrollo de la elección bicameral y las modificaciones en la valla electoral diseñadas para fomentar las alianzas entre partidos. El panorama que queda para 2026 es, entonces, de cambios significativos pero incompletos, con reformas clave aún por definirse cuando el Congreso reanude sus labores en el nuevo año legislativo.
Citas Notables
No tiene sentido que en una norma del Congreso bicameral hayan incluido cambios para elecciones regionales y municipales— José Manuel Villalobos, abogado especialista en derecho electoral
El Tribunal Constitucional ha llamado la atención sobre el uso desproporcionado de la potestad reglamentaria en elecciones primarias— José Naupari, abogado especialista