En el noreste de la República Democrática del Congo, una enfermedad antigua y brutal ha alcanzado proporciones que obligan al mundo a detenerse: más de cinco mil casos confirmados de ébola causados por el virus Bundibugyo, una variante rara para la cual la humanidad aún no ha forjado vacuna ni cura. Con casi dos mil cuatrocientas muertes y una tasa de letalidad que en algunas provincias supera el setenta por ciento, este brote revela cómo la fragilidad de los sistemas de salud, la inestabilidad política y la invisibilidad de los más vulnerables pueden convertir una enfermedad contenible en una
Congo enfrenta el segundo mayor brote de ébola registrado con más de 5.000 casos
El brote ha causado 2.378 muertes confirmadas entre 5.021 casos, con tasas de letalidad que alcanzan el 70% en algunas provincias donde la respuesta sanitaria es más difícil.