En Santa Clara, Cuba, la 34 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura cerró su ciclo anual como lo hacen los rituales que una sociedad se da a sí misma: con la certeza de que el acto de leer y publicar es también un acto de pertenencia. El evento honró el centenario del nacimiento de Fidel Castro, figura a quien se atribuye tanto la concepción de la feria como la arquitectura editorial descentralizada que, en 26 años, ha puesto más de cinco millones de libros en manos de lectores fuera de las grandes capitales. Villa Clara, sede de esta edición, no es un escenario accidental,