Analistas advierten por posible nueva suba de tasas ante calendario electoral 2027

Una cobertura estratégica frente a la tensión preelectoral que se aproxima
Los bonos duales funcionan como protección si el Gobierno endurece tasas antes de 2027.

En el umbral de un nuevo ciclo electoral, los mercados financieros argentinos comienzan a anticipar movimientos que aún no ocurrieron pero que la historia sugiere como probables. Analistas observan que el Gobierno, fiel a su patrón de conducta, podría endurecer las condiciones monetarias para preservar la estabilidad cambiaria ante las presiones que suelen acompañar las campañas políticas. En ese escenario, los bonos duales CER-TAMAR emergen no como una apuesta optimista, sino como una cobertura calculada frente a la incertidumbre que el calendario de 2027 ya proyecta sobre el horizonte.

  • Las tasas reales negativas que han caracterizado el período poselectoral de 2025 podrían no sobrevivir a la presión que impone un nuevo ciclo de campaña.
  • El Gobierno ya mostró disposición a subir tasas cuando la estabilidad cambiaria se siente amenazada, y ese antecedente es la clave que los inversores están leyendo.
  • Los bonos duales CER-TAMAR ofrecen una estructura de doble protección: cubren contra la inflación y capturan valor si las tasas convergen hacia territorio positivo bajo estrés financiero.
  • Sin embargo, su alta duration los convierte en instrumentos volátiles: una suba abrupta de tasas o una tensión cambiaria pueden generar oscilaciones de precio significativas para quienes no toleren el riesgo.
  • El mercado no está apostando a que todo irá bien, sino posicionándose para el escenario en que el Gobierno deba actuar ante presiones políticas y financieras simultáneas.

Gustavo Araujo, jefe de investigación en Criteria, observa un mercado en transformación silenciosa. Los bonos duales que combinan ajuste por inflación con tasas flotantes podrían volverse mucho más valiosos si el Gobierno decide endurecer su política monetaria antes de las elecciones de 2027. Y hay razones concretas para pensar que podría hacerlo.

Desde las legislativas de 2025, el panorama financiero se mantuvo relativamente estable: el Banco Central acumula reservas, el tipo de cambio no genera sobresaltos y las tasas reales siguen siendo negativas. Pero esa calma no garantiza continuidad. La administración ya demostró estar dispuesta a subir tasas cuando siente que la estabilidad cambiaria corre peligro, priorizando contener presiones inflacionarias incluso a costa de rendimientos más altos.

El calendario electoral de 2027 añade una capa de incertidumbre histórica. En ese escenario de posible estrés financiero preelectoral, los bonos duales CER-TAMAR se vuelven particularmente atractivos: protegen contra la inflación como piso de seguridad y, simultáneamente, capturan ganancias si las tasas reales convergen hacia niveles positivos o neutrales. Es una apuesta calculada sobre cómo el Gobierno podría reaccionar ante presiones combinadas.

Pero estos instrumentos no están exentos de riesgos. Su elevada duration significa que pueden experimentar oscilaciones significativas ante subas abruptas de tasas, cambios en las expectativas inflacionarias o episodios de tensión cambiaria. Para inversores de corto plazo o con baja tolerancia a la volatilidad, esa característica es un problema serio. La cobertura que ofrecen es valiosa, pero tiene un costo en términos de riesgo de mercado que no debe subestimarse.

Gustavo Araujo, jefe de investigación en Criteria, observa un mercado de bonos en transformación. Los nuevos instrumentos duales que combinan ajuste por inflación con tasas flotantes podrían volverse mucho más valiosos si el Gobierno decide endurecer su política monetaria en los próximos meses. Y hay razones para pensar que podría hacerlo.

Desde que terminaron las elecciones legislativas de 2025, el panorama financiero se ha mantenido relativamente estable. El Banco Central acumula reservas, el tipo de cambio no genera sobresaltos, y las tasas reales —lo que ganan los inversores después de descontar la inflación— siguen siendo negativas. Pero esa calma no es garantía de continuidad. Araujo subraya que la administración económica ya demostró estar dispuesta a subir tasas cuando siente que la estabilidad cambiaria corre peligro. El Gobierno prioriza contener presiones inflacionarias incluso si eso significa aceptar rendimientos más altos para los ahorristas.

El calendario electoral de 2027 añade una capa de incertidumbre. Las campañas políticas históricamente generan volatilidad en los mercados financieros, y esta administración podría verse obligada a endurecer las condiciones monetarias para mantener el control. En ese escenario, los bonos duales CER-TAMAR se vuelven particularmente atractivos. Ofrecen una cobertura doble: protegen contra la inflación mediante el ajuste CER, pero también capturan ganancias si las tasas reales suben hacia niveles positivos o neutrales.

La mecánica es clara. Mientras las tasas reales permanezcan negativas, la opción TAMAR pierde relevancia y el bono funciona principalmente como un instrumento indexado a la inflación. Pero si las tasas convergen hacia territorio positivo —lo que ocurriría en un contexto de estrés financiero preelectoral— la estructura dual comienza a ganar valor. El inversor mantiene la protección inflacionaria como piso de seguridad y simultáneamente se beneficia del endurecimiento monetario. Es una apuesta calculada sobre cómo el Gobierno podría reaccionar ante presiones políticas y financieras.

Pero estos bonos no son instrumentos sin riesgos. Su elevada duration —la sensibilidad al cambio de tasas— significa que pueden experimentar oscilaciones significativas en el mercado. Una suba abrupta de tasas, cambios en las expectativas de inflación o episodios de tensión cambiaria pueden generar movimientos de precio relevantes. Para inversores de corto plazo o con baja tolerancia a la volatilidad, esa característica es un problema serio. La cobertura que ofrecen es valiosa, pero tiene un costo en términos de riesgo de mercado.

El contexto actual muestra señales mixtas. Algunos indicadores sugieren mejora en el clima de negocios y caída de tasas locales, pero esa dinámica aún no se traduce de manera uniforme en crédito más accesible para familias y empresas. Los analistas ven en los bonos duales una herramienta estratégica para navegar la incertidumbre que se aproxima. No es una apuesta sobre que las cosas mejorarán, sino sobre cómo el Gobierno podría reaccionar si las cosas se tensan. Y en un año electoral, esa distinción importa.

No puede descartarse un escenario de nuevas subas de tasas, lo que vuelve particularmente atractiva la cobertura que ofrecen los instrumentos atados a TAMAR
— Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un analista estaría recomendando bonos que podrían caer de precio si las tasas suben?

Model

Porque la caída de precio es el costo de la cobertura. Si las tasas suben, el bono pierde valor de mercado, pero el inversor gana en rendimiento real. Es un intercambio deliberado.

Inventor

Pero dijiste que las tasas reales están negativas ahora. ¿Qué cambiaría eso?

Model

El Gobierno. Si siente que el peso está bajo presión antes de 2027, subirá tasas para defenderlo. Ya lo hizo antes. Eso es lo que Araujo está prediciendo.

Inventor

¿Y si no sube tasas? ¿Si mantiene la estabilidad?

Model

Entonces el bono funciona como un instrumento de inflación común. La opción TAMAR no se activa, y el inversor simplemente gana lo que gana cualquier bono CER. No es malo, pero tampoco es especial.

Inventor

Entonces esto es una apuesta sobre la volatilidad política.

Model

Exactamente. Es una apuesta sobre que 2027 será turbulento y que el Gobierno responderá endureciendo. Si tienes razón, ganas dos veces. Si te equivocas, al menos estás protegido contra la inflación.

Inventor

¿Quién debería comprar estos bonos?

Model

Inversores con horizonte largo y que pueden tolerar oscilaciones de precio. No es para quien necesita el dinero en seis meses. Es para quien cree que la política va a complicarse y quiere estar cubierto.

Inventor

¿Y si la inflación baja mucho?

Model

Entonces el CER sube menos, y el bono pierde atractivo. Pero eso sería una buena noticia para la economía en general. El inversor estaría sacrificando ganancias por estabilidad macroeconómica.

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