NASA acelera rescate del telescopio Swift con maniobra orbital de USD 30 millones

Nadie pensó que iba a ser posible. Nadie pensó que llegaríamos tan lejos
El director de astrofísica de la NASA reflexiona sobre una misión que parecía imposible hace nueve meses.

Desde 2004, el telescopio Swift ha sido el centinela más veloz de la NASA ante los fenómenos más violentos del cosmos. Ahora, vencido no por el universo sino por el sol mismo, cae hacia la Tierra con una urgencia que la agencia no puede ignorar. Por treinta millones de dólares y con un robot del tamaño de un refrigerador, la humanidad intenta por primera vez rescatar un observatorio en órbita antes de que desaparezca para siempre, abriendo con ello una pregunta más profunda: ¿qué estamos dispuestos a preservar del conocimiento que hemos construido en el espacio?

  • Swift alcanzará el umbral de los 300 kilómetros en octubre, punto de no retorno tras el cual la atmósfera lo consumirá irreversiblemente.
  • La intensa actividad solar de los últimos meses ha acelerado la caída del observatorio más allá de todas las proyecciones, obligando a la NASA a apagar sus instrumentos científicos desde febrero.
  • Un robot autónomo llamado Link —con tres brazos tipo pinza y doce metros de envergadura solar— despegará esta semana desde las Islas Marshall a bordo de un cohete lanzado desde un avión.
  • La maniobra, sin precedentes para un robot espacial estadounidense, busca elevar a Swift de 360 a 600 kilómetros de altitud en un proceso que tomará cerca de tres meses.
  • Si la misión prospera, Swift podría reanudar operaciones en septiembre y abrir la puerta a servicios similares para el Hubble y otros grandes observatorios en riesgo.

La NASA está en una carrera contra el tiempo para salvar al telescopio Swift, que desde 2004 ha rastreado explosiones estelares y estallidos de rayos gamma. La intensa actividad solar de los últimos meses ha acelerado su descenso de forma inesperada, y las estimaciones actuales indican que alcanzará los 300 kilómetros de altitud —el umbral de no retorno— en octubre. La agencia ya apagó todos sus instrumentos científicos en febrero para reducir la resistencia aerodinámica, pero eso solo compró tiempo.

La solución es un contrato de treinta millones de dólares con Katalyst Space Technologies para enviar a Link, un robot autónomo del tamaño de un refrigerador pequeño equipado con tres brazos robóticos terminados en pinzas. Con una envergadura solar de doce metros, Link despegará esta semana desde las Islas Marshall a bordo de un cohete Pegasus lanzado desde un avión. Tardará un mes en alcanzar a Swift y otros dos en elevar su órbita de 360 a 600 kilómetros, donde el observatorio permanecería estable durante años.

Nadie garantiza el éxito. Swift nunca fue diseñado para ser capturado en órbita, y el director de astrofísica de la NASA, Shawn Domagal-Goldman, admitió con franqueza que nadie creyó que llegarían tan lejos. Pero la agencia considera que el esfuerzo se justifica: Swift actúa como el "primer respondedor" astronómico, girando velozmente para captar fenómenos cósmicos fugaces que ningún otro instrumento puede registrar a tiempo, y no hay presupuesto para construir un reemplazo.

El alcance de la misión va más allá de un solo telescopio. El Hubble, con 36 años de vida y también perdiendo altitud, podría ser el siguiente candidato para una maniobra similar. Katalyst ya planea lanzar el próximo año un robot capaz de operar hasta los 35.800 kilómetros de altura, con miras a un negocio orbital que incluya reparación, repostaje y construcción de infraestructura espacial. Lo que comenzó como un rescate de emergencia podría ser el primer paso de una industria completamente nueva.

La NASA está en una carrera contra el reloj para salvar uno de sus observatorios más valiosos. El telescopio Swift, que ha estado escaneando el cosmos desde 2004 en busca de explosiones estelares y estallidos de rayos gamma, está cayendo hacia la Tierra más rápido de lo que nadie esperaba. La agencia espacial ha firmado un contrato de treinta millones de dólares con una empresa llamada Katalyst Space Technologies para enviar un robot autónomo llamado Link que capture al observatorio en órbita, lo sujete con sus brazos tipo pinza, y lo empuje hacia una altitud más segura. Si todo sale bien, el lanzamiento podría ocurrir esta semana desde las Islas Marshall.

El problema es simple pero urgente: Swift necesita mantenerse por encima de los trescientos kilómetros de altitud. Por debajo de ese punto, la atmósfera terrestre lo consumirá y desaparecerá para siempre. Las estimaciones actuales sugieren que alcanzará ese umbral crítico en octubre. El observatorio de rayos gamma, que pesa apenas 1,4 toneladas, ha estado perdiendo altura de manera acelerada debido a la intensa actividad solar de los últimos meses. La NASA ya apagó todos sus instrumentos científicos en febrero para reducir la resistencia aerodinámica y frenar el descenso, pero eso solo ha comprado tiempo. Ahora necesita una solución más drástica: elevar a Swift desde su órbita actual de trescientos sesenta kilómetros hasta seiscientos kilómetros, donde permanecerá estable durante años.

Link es un vehículo del tamaño de un refrigerador pequeño equipado con tres brazos robóticos que terminan en pinzas diseñadas para aferrarse a objetos en el espacio. Tiene una envergadura solar de doce metros y fue construido específicamente para esta misión imposible. El plan es que despegue a bordo de un cohete Pegasus lanzado desde un avión, tardará aproximadamente un mes en alcanzar a Swift, y luego pasará otros dos meses elevando su órbita. Si la operación tiene éxito, el observatorio podría volver a funcionar en septiembre, según Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst. Pero nadie está garantizando nada. Swift nunca fue diseñado para ser reparado o capturado en órbita. Es un instrumento frágil, valioso, y completamente vulnerable a cualquier error.

La NASA considera que el esfuerzo se justifica porque perder Swift significaría renunciar a una capacidad única que no puede reemplazar fácilmente. El observatorio actúa como el "primer respondedor" astronómico de la agencia, girando rápidamente para captar fenómenos cósmicos que aparecen de repente y desaparecen en cuestión de minutos. Nicky Fox, jefa de misiones científicas de la NASA, lo explicó así: si dejan que Swift reingrese a la atmósfera, perderían ese telescopio y mucha capacidad científica. Actualmente no tienen presupuesto para construir otro que lo reemplace. Shawn Domagal-Goldman, director de astrofísica de la NASA, fue más franco aún: "Tengo que ser honesto. Nadie pensó que iba a ser posible. Nadie pensó que llegaríamos tan lejos como ya llegamos hoy".

Lo que hace esta misión aún más importante es el contexto científico más amplio. El telescopio James Webb está haciendo descubrimientos revolucionarios, y el futuro telescopio Roman hará aún más. Swift, si sobrevive, podría tener más trabajo que nunca como instrumento complementario para seguir esos hallazgos. La misma lógica se aplica al Hubble, que también está perdiendo altitud debido a las erupciones solares sucesivas. Hubble tiene treinta y seis años, ya recibió servicios de astronautas durante la era de los transbordadores espaciales, y Fox lo describió como "un tesoro nacional. La gente ama a Hubble". Una versión de nueva generación del robot de Katalyst, todavía en desarrollo, podría intentar una misión similar con ese telescopio dentro de un par de años.

Si Link logra capturar a Swift y elevarlo a una órbita segura, esta será la primera vez que un robot espacial estadounidense realiza una maniobra de este tipo. Lee resumió el significado más amplio: "Este es el primer robot espacial estadounidense que subirá y hará algo así. La NASA tiene todos estos grandes observatorios veteranos… todos pueden beneficiarse de un servicio como este. Lo que estamos demostrando con esta misión es que esta es una nueva jugada disponible en el manual". La empresa ya está mirando hacia el futuro. Planea lanzar el próximo año otro robot capaz de trabajar con satélites situados hasta a treinta y cinco mil ochocientos kilómetros de altura, con la idea de ampliar un negocio orbital dedicado no solo a reparar y elevar artefactos, sino también a repostarlos y construir plataformas como granjas solares y centros de datos. Lo que comenzó como una misión de rescate podría convertirse en el primer paso de una industria completamente nueva.

Si dejamos que Swift reingrese, perderíamos ese telescopio. Perderíamos mucha capacidad. Actualmente no tenemos el presupuesto para construir otro que lo reemplace.
— Nicky Fox, jefa de misiones científicas de la NASA
Este es el primer robot espacial estadounidense que subirá y hará algo así. Lo que estamos demostrando con esta misión es que esta es una nueva jugada disponible en el manual.
— Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst Space Technologies
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la NASA no simplemente construye un nuevo Swift si este está a punto de caer?

Model

Porque Swift hace algo que ningún otro observatorio hace bien. Es rápido, ágil, diseñado para girar y captar eventos que duran minutos. Construir uno nuevo tomaría años y costaría cientos de millones. No tienen ese presupuesto.

Inventor

Entonces, ¿este robot Link es la única opción?

Model

Es la opción que tienen ahora. Nadie esperaba que fuera posible. Swift nunca fue diseñado para ser tocado en órbita. Pero la alternativa es perderlo en octubre.

Inventor

¿Qué pasa si Link falla?

Model

Entonces Swift cae. Desaparece. Y la NASA pierde una herramienta que no puede reemplazar fácilmente, especialmente ahora que el James Webb está haciendo descubrimientos que Swift podría ayudar a entender.

Inventor

¿Y si funciona?

Model

Entonces abre un mercado completamente nuevo. Katalyst ya está pensando en reparar Hubble, en reabastecer satélites, en construir plataformas en órbita. Lo que comienza como un rescate podría convertirse en una industria.

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¿Cuánto tiempo tiene la NASA?

Model

Hasta octubre. Link necesita un mes para alcanzar a Swift, dos meses más para elevarlo. Si el lanzamiento es esta semana, podrían lograrlo. Pero es ajustado.

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¿Qué hace que Swift sea tan especial?

Model

Es el primer respondedor de la NASA. Cuando ocurre algo inesperado en el universo, Swift es quien lo ve primero. Sin él, pierden esa capacidad de reacción inmediata.

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