Dos décadas después de que una comedia romántica codificara la feminidad como defecto y el desapego emocional como virtud, Hollywood anuncia su regreso. La noticia de la secuela de *Cómo perder a un chico en 10 días* no es solo un evento de entretenimiento: es una invitación a examinar qué historias sobre el amor y la mujer seguimos dispuestos a aplaudir, y a qué precio cultural lo hacemos.