Hace 35 años, Madonna y el cineasta Alek Keshishian abrieron sin querer una puerta que el entretenimiento moderno nunca volvería a cerrar: la de la vida íntima convertida en espectáculo. 'En la cama con Madonna' no fue solo un documental de gira, sino el ensayo general de una gramática cultural —la del reality— que hoy gobierna pantallas, algoritmos y carreras enteras. Detrás del éxito taquillero y la provocación calculada, sin embargo, quedaron personas reales cuyas historias no fueron del todo suyas.
Cómo 'En la cama con Madonna' inventó el reality show hace 35 años
Gabriel Trupin, bailarín que apareció en la película sin consentimiento para revelar su orientación sexual, falleció en 1995 por complicaciones relacionadas con el sida; tres bailarines interpusieron demanda por explotación laboral y violación de privacidad.