En septiembre de 1996, cuando internet era todavía un laberinto de chirridos y paciencia, David Bowie depositó una canción directamente en manos del mundo sin pasar por tiendas ni emisoras, convirtiéndose en el primer gran artista respaldado por una multinacional en distribuir un single exclusivamente en la red. 'Telling lies' no fue solo un experimento tecnológico, sino un acto de comprensión cultural: Bowie intuía que la red transformaría para siempre la relación entre el artista, su obra y quienes la escuchan. Lo hizo, además, con una broma sobre su propia identidad, como si quisiera record