En el Perú de hoy, el Congreso da un paso que redefine los límites del control político sobre las instituciones que custodian la voluntad popular. La Comisión de Constitución aprobó, con 16 votos a favor, una reforma al artículo 99 de la Constitución que permitiría someter a los máximos responsables del JNE, la ONPE y Reniec a juicio político y antejuicio constitucional. Impulsada por la mayoría parlamentaria y respaldada en un exhorto del Tribunal Constitucional, la medida abre una pregunta que trasciende la coyuntura: ¿quién vigila a quienes administran las elecciones, y con qué salvaguardas
Comisión aprueba reforma para someter a jefes de organismos electorales a juicio político
El Congreso decide ir más allá de lo que el tribunal pidió
¿Por qué el Tribunal Constitucional pidió esta reforma hace años si recién ahora se aprueba en comisión?
El TC identificó un vacío legal: los presidentes de estos organismos electorales estaban protegidos de ciertos procesos de responsabilidad política. El tribunal exhortó al Congreso a cerrar esa brecha, pero la reforma requiere voluntad política para avanzar.
Pero hay un detalle importante: el TC solo pidió antejuicio, no juicio político. Moyano admitió esto en el debate pero decidió que el Congreso podía ir más allá. Eso es una decisión legislativa diferente a lo que el tribunal recomendó.
¿Qué significa en la práctica que estos funcionarios puedan ser inhabilitados hasta 10 años?
Significa que si el Congreso aprueba la reforma y luego inicia un juicio político exitoso, el funcionario no solo pierde su cargo sino que queda impedido de ocupar cualquier función pública durante una década.
Aunque hay que notar que esto solo ocurre si la reforma se aprueba en Pleno con 87 votos en dos legislaturas consecutivas. Eso es un umbral alto. La comisión aprobó con 16 votos, pero el Pleno es diferente.
¿Por qué el fujimorismo está tan interesado en esto ahora?
Hay denuncias constitucionales pendientes contra el presidente del JNE, Jorge Luis Salas Arenas. La reforma permitiría que el Congreso tenga herramientas para responsabilizar a estas autoridades electorales, que históricamente han sido independientes.
Pero también es cierto que la reforma permitiría denuncias después de que los funcionarios terminen sus mandatos. Eso abre la puerta a procesos retroactivos, lo cual es un cambio significativo en cómo se ha tratado a estas instituciones.
¿Cuál es el siguiente paso?
La reforma debe debatirse en el Pleno del Congreso. Necesita aprobación en dos legislaturas consecutivas con 87 votos cada vez para convertirse en ley constitucional.
Y aquí está lo crucial: aunque la comisión tiene los votos, no está claro si el Pleno completo los tiene. Hay 5 abstenciones en comisión y 4 votos en contra. Eso sugiere que hay resistencia, aunque sea minoritaria.
Il Polso
- La coalición que domina el Congreso —liderada por Fuerza Popular y sus aliados— aprobó en comisión una reforma que pondría a los jefes electorales bajo la amenaza de destitución e inhabilitación de hasta diez años.
- El presidente del JNE, Jorge Luis Salas Arenas, ya enfrenta denuncias constitucionales, lo que convierte esta reforma en una herramienta con efectos inmediatos sobre actores en funciones.
- La propuesta va más allá del exhorto original del Tribunal Constitucional, que pedía solo antejuicio; el Congreso añadió el juicio político por infracción constitucional, ampliando el alcance punitivo.
- Para convertirse en ley, la reforma necesita 87 votos en el Pleno en dos legislaturas consecutivas, un umbral alto pero que la coalición gobernante parece dispuesta a alcanzar.
- Críticos advierten que el mecanismo podría usarse no solo contra autoridades en ejercicio, sino también contra quienes ya terminaron sus mandatos, extendiendo la presión política más allá del cargo.
En el Perú de hoy, el Congreso da un paso que redefine los límites del control político sobre las instituciones que custodian la voluntad popular. La Comisión de Constitución aprobó, con 16 votos a favor, una reforma al artículo 99 de la Constitución que permitiría someter a los máximos responsables del JNE, la ONPE y Reniec a juicio político y antejuicio constitucional. Impulsada por la mayoría parlamentaria y respaldada en un exhorto del Tribunal Constitucional, la medida abre una pregunta que trasciende la coyuntura: ¿quién vigila a quienes administran las elecciones, y con qué salvaguardas?
La Comisión de Constitución del Congreso aprobó este martes una reforma constitucional que modificaría el artículo 99 de la Carta Magna para incluir a los presidentes del Jurado Nacional de Elecciones, la ONPE y Reniec como sujetos de antejuicio y juicio político. La votación fue de 16 a favor, 4 en contra y 5 abstenciones.
La iniciativa fue presentada por Martha Moyano de Fuerza Popular, quien preside la comisión, y recoge elementos de seis proyectos de ley distintos. Moyano argumentó que el Congreso no solo estaba respondiendo a un exhorto del Tribunal Constitucional —que pedía que estos funcionarios pudieran ser sometidos a procesos de responsabilidad política— sino que iba un paso más allá al incluir el juicio político por infracción constitucional, el cual conlleva la posibilidad de inhabilitación para ejercer cargos públicos por hasta una década.
La congresista Diana Gonzales de Avanza País señaló durante el debate que el Tribunal Constitucional había apuntado originalmente solo al antejuicio, no al juicio político. Moyano reconoció la distinción pero defendió la ampliación como una prerrogativa legítima del Congreso.
El respaldo provino de una coalición amplia: Fuerza Popular aportó cinco votos; APP, Renovación Popular y Acción Popular, dos cada una; Podemos Perú, dos; Avanza País y Somos Perú, uno cada una; y la congresista no afiliada Maricarmen Alva también votó a favor.
La reforma adquiere peso político inmediato porque el presidente del JNE, Jorge Luis Salas Arenas, ya enfrenta denuncias constitucionales. Además, el mecanismo permitiría iniciar procesos contra titulares de la ONPE y Reniec incluso después de que concluyan sus mandatos. Para convertirse en ley, la propuesta deberá ser aprobada en el Pleno con al menos 87 votos en dos legislaturas consecutivas —un proceso que la mayoría parlamentaria parece decidida a impulsar.
La Comisión de Constitución del Congreso aprobó este martes una reforma constitucional que abriría la puerta a procesos de juicio político contra los máximos dirigentes de las tres instituciones que administran las elecciones en Perú. Con 16 votos a favor, 4 en contra y 5 abstenciones, los legisladores respaldaron una propuesta que modificaría el artículo 99 de la Constitución para incluir a los presidentes del Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil como sujetos susceptibles de denuncias y antejuicios constitucionales.
La iniciativa, presentada por Martha Moyano de Fuerza Popular, quien encabeza la comisión, responde a un exhorto que el Tribunal Constitucional hizo al Congreso hace varios años. Ese tribunal consideró que los titulares de estos organismos electorales debían poder ser sometidos a procesos de responsabilidad política. Moyano explicó durante el debate que el dictamen incorporaba elementos de seis proyectos de ley diferentes y que la reforma permitiría que el Congreso ejerciera un control sobre estas autoridades que hasta ahora gozaban de cierta protección constitucional.
Si la reforma logra aprobación en el Pleno en dos legislaturas consecutivas con al menos 87 votos, los efectos serían significativos. Los titulares de estas instituciones electorales podrían ser destituidos de sus cargos y inhabilitados para ejercer funciones públicas durante hasta una década. Esto incluiría la posibilidad de iniciar procesos de antejuicio político, que es una denuncia constitucional presentada ante el Congreso, seguida de un juicio político formal con capacidad de remover del cargo.
La propuesta cobra particular relevancia en el contexto político actual. El presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Luis Salas Arenas, ya enfrenta denuncias constitucionales que podrían verse afectadas por esta reforma. Además, los titulares de la ONPE y Reniec podrían ser objeto de denuncias una vez que terminen sus mandatos, según lo expresado ante la Junta Nacional de Justicia. Esto sugiere que la reforma no solo busca afectar a autoridades actuales, sino también crear un mecanismo para responsabilizar a funcionarios después de que dejen sus cargos.
El apoyo a la medida provino de una coalición que domina el Congreso. Fuerza Popular aportó cinco votos, mientras que APP, Renovación Popular y Acción Popular contribuyeron con dos votos cada una. Podemos también respaldó la propuesta con dos votos, y Avanza País y Somos Perú sumaron uno cada una. La congresista no afiliada Maricarmen Alva también votó a favor. Durante el debate, Diana Gonzales de Avanza País señaló que el Tribunal Constitucional en su exhorto original había apuntado solo a que los funcionarios estuvieran sujetos a antejuicio, no necesariamente a juicio político. Moyano reconoció este punto pero argumentó que el Congreso tenía derecho a ir más allá e incluir el juicio político por infracción constitucional, que conlleva la inhabilitación para ocupar cargos públicos.
El contexto más amplio de esta reforma es un Congreso que busca expandir su capacidad de destituir a funcionarios de diversas instituciones. El fujimorismo y sus aliados parlamentarios han estado presionando para someter a las autoridades electorales a procesos de juicio político, parte de una estrategia más amplia de control sobre instituciones clave. La aprobación en comisión es solo el primer paso; la reforma aún debe ser debatida y votada en el Pleno, donde necesitará una mayoría calificada de 87 votos en dos legislaturas consecutivas para convertirse en ley. Con esta aprobación inicial, la coalición gobernante ha demostrado que cuenta con los números necesarios para avanzar en su agenda institucional.
Citazioni salienti
El dictamen incorporaba ideas de seis proyectos de ley y respondía a un llamado del Tribunal Constitucional para que los líderes del sistema electoral puedan ser sujetos de acusaciones constitucionales— Martha Moyano, presidenta de la Comisión de Constitución
El Tribunal Constitucional en 2003 apuntaba a que solo los funcionarios estuvieran sujetos a juicio previo, no a juicio político— Diana Gonzales, congresista de Avanza País