Comisión aprueba que expresidentes no abandonen Perú por un año tras su mandato

Lamentablemente si dejamos una rendija, están pasando los delincuentes
Otto Guibovich de Acción Popular sobre por qué un año de restricción era necesario, no suficiente.
Mark

¿Por qué un año específicamente? ¿Qué hay de especial en ese plazo?

Mimi

La comisión vio que los expresidentes peruanos enfrentan investigaciones judiciales casi siempre. Un año les da tiempo a los fiscales y jueces para actuar sin que el expresidente se vaya del país y complique todo con extradiciones.

Luke

Pero Costa argumentó que seis meses era suficiente si las autoridades actuaban rápido. ¿Tenemos datos de cuánto tiempo toman típicamente estas investigaciones?

Mimi

No, el dictamen no proporciona esos números. Solo dice que la extradición es "demasiado larga y costosa". Es una afirmación lógica, pero sin cifras concretas.

Mark

¿Entonces esto es principalmente para evitar que se vayan mientras están siendo investigados?

Mimi

Exactamente. Y para que no necesiten extraditar a alguien que está en otro país, lo cual es complicado legalmente.

Luke

¿Qué pasa si un expresidente solicita permiso para salir? ¿Quién decide realmente si las "razones objetivas" son suficientes?

Mimi

El Congreso, con más de la mitad de sus miembros. Pero el criterio de qué cuenta como "razón objetiva" no está definido en la reforma.

Mark

Entonces podría haber mucho margen político en esas decisiones.

Mimi

Sí. Y eso es probablemente por qué Guibovich insistía en que necesitaban ser más severos. Vio que la corrupción ha sido un patrón.

Luke

¿Esta reforma ya está en vigencia o necesita más pasos?

Mimi

Necesita aprobación en dos plenos diferentes, en legislaturas distintas. La comisión solo fue el primer paso.

  • La urgencia es real: la legislatura vence el 18 de diciembre y la reforma debe votarse en el pleno esta misma semana para no perder el impulso político.
  • La medida nació del hartazgo colectivo ante treinta años de expresidentes que, según legisladores, han usado 'todas las argucias' para evadir a la justicia desde el exterior.
  • Hubo tensión interna: Gino Costa propuso reducir el plazo a seis meses por considerarlo suficiente para que fiscales impongan medidas cautelares, mientras Otto Guibovich prefería dos años por considerar un año demasiado indulgente.
  • Costa retiró su propuesta para preservar el consenso, y la comisión aprobó por unanimidad el plazo de un año con posibilidad de salida solo si el Congreso lo autoriza por mayoría.
  • La reforma aún no es ley: requiere dos votaciones en plenos de legislaturas distintas, y el pleno podría modificar el texto antes de su aprobación definitiva.

En el umbral del fin de una legislatura, el Congreso peruano avanzó hacia una reforma que anclaría a los expresidentes en su propio país durante un año tras dejar el poder, reconociendo en ello una verdad incómoda: que la justicia, para alcanzar a quienes gobernaron, necesita primero que no huyan. La Comisión de Constitución aprobó por unanimidad modificar el artículo 112 de la Constitución, convirtiendo la permanencia en territorio nacional en una obligación temporal y no en una elección. Es una respuesta institucional a décadas de extradiciones costosas y de impunidad facilitada por la distancia.

En los últimos días de una legislatura que concluiría el 18 de diciembre, la Comisión de Constitución del Congreso peruano aprobó por unanimidad una reforma constitucional que obligaría a los expresidentes a permanecer en el país durante un año tras dejar el cargo. La iniciativa, impulsada conjuntamente por el Frepap, el Partido Morado y Acción Popular, y presidida por Omar Chehade, busca modificar el artículo 112 de la Constitución para crear un 'régimen de residencia temporal' que impida a los exmandatarios salir del territorio nacional sin autorización expresa del Congreso.

La justificación central es pragmática: los legisladores reconocieron que existe una alta probabilidad de que los expresidentes enfrenten investigaciones judiciales, y que su presencia en el país es indispensable para evitar los costosos y lentos procesos de extradición. Cualquier salida requeriría el voto favorable de más de la mitad de los congresistas presentes, con razones objetivas que la sustenten.

El debate interno reveló distintas visiones sobre la severidad de la medida. Gino Costa propuso reducir el plazo a seis meses, argumentando que ese tiempo bastaría para que fiscales y jueces impongan medidas cautelares más amplias. Otto Guibovich, en cambio, consideró que seis meses era 'casi nada' a la luz de los antecedentes históricos, y habría preferido dos años. Finalmente, Costa retiró su propuesta para mantener el consenso, y el texto con el plazo de un año fue aprobado por unanimidad.

Sin embargo, el camino legislativo no ha concluido. Por tratarse de una reforma constitucional, el texto debe ser aprobado en dos plenos del Congreso celebrados en legislaturas distintas. Con la legislatura actual a punto de cerrar, la votación en el pleno deberá ocurrir en los días inmediatos, y el pleno conserva la facultad de introducir cambios al texto aprobado por la comisión.

En los últimos días de una legislatura que terminaría el 18 de diciembre, la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso peruano aprobó por unanimidad una reforma que obligaría a los expresidentes a permanecer en el país durante un año después de dejar el cargo. La medida, respaldada por los diez miembros presentes de la comisión presidida por Omar Chehade, surgió de propuestas conjuntas del Frepap, el Partido Morado y Acción Popular, y busca modificar el artículo 112 de la Constitución Política.

La propuesta establece que cualquier expresidente "o quien hubiese ocupado el cargo" no podrá abandonar el territorio nacional durante ese período de un año, a menos que el Congreso apruebe su salida con más de la mitad de sus miembros presentes y considerando razones objetivas que justifiquen la solicitud. El texto sustitutorio aprobado crea lo que la comisión denominó un "régimen de residencia temporal del expresidente de la República". En el dictamen, los legisladores justificaron la medida señalando que existe una alta probabilidad de que los expresidentes enfrenten investigaciones judiciales, y que su permanencia en territorio peruano es necesaria para facilitar la acción de la justicia y evitar los costosos y prolongados procedimientos de extradición.

Durante el debate, surgieron diferencias sobre la duración del período de restricción. Gino Costa, del Partido Morado, cuestionó el plazo de un año y propuso reducirlo a seis meses, argumentando que ese tiempo sería suficiente para que las autoridades fiscales y judiciales impusieran medidas cautelares restrictivas más amplias contra los investigados antes de que abandonaran el país. Costa enfatizó que el objetivo era permitir que las autoridades competentes iniciaran investigaciones y aplicaran restricciones de libertad si lo consideraban necesario, evitando que la salida del país obstaculizara la acción de la justicia.

Otro punto de vista provino de Otto Guibovich, portavoz de Acción Popular, quien argumentó que seis meses era "casi nada" considerando los antecedentes de los últimos treinta años respecto a los expresidentes peruanos. Guibovich manifestó que la comisión debería ser "menos tolerante con la corrupción y más severa en la aplicación de la norma", y expresó que habría preferido los dos años que proponía el Frepap, aunque consideraba que un año podría ser un término intermedio razonable. Señaló que la experiencia histórica demostraba que los expresidentes empleaban "todas las formas y todas las argucias" para evadir la justicia.

Antes de la votación, Costa retiró su propuesta de seis meses para mantener el consenso dentro de la comisión. El texto sustitutorio fue aprobado con el plazo de un año. Sin embargo, esta no es la versión final: como se trata de una reforma constitucional, requiere aprobación en dos plenos del Congreso en legislaturas diferentes. La legislatura en curso estaba prevista que concluyera el 18 de diciembre, y la semana siguiente sería de representación, lo que significaba que la votación en el pleno tendría que realizarse antes de que terminara esa semana. Además, el pleno podría introducir modificaciones al texto aprobado por la comisión.

Su presencia en suelo peruano es necesaria para permitir una mejor acción de la justicia, evitando procedimientos de extradición que pueden ser demasiado largos y costosos
— Dictamen de la Comisión de Constitución
Es tiempo de que seamos un poco menos tolerantes en la corrupción y más severos en la aplicación de la norma
— Otto Guibovich, Acción Popular
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