Los trabajadores no se lamentan ni se rinden ante la asfixia
El congreso se desarrolla en formato austero los días 26 y 27 de junio, reflejando las circunstancias actuales del país caribeño. Se analizarán 176 medidas de transformación económica y social aprobadas recientemente, con énfasis en participación de trabajadores en decisiones administrativas.
- XXII Congreso de la CTC, 26 y 27 de junio de 2026, en La Habana
- 176 medidas de transformación económica y social a analizar
- Proceso iniciado en enero de 2024 desde la base sindical
- Bloqueo recrudecido con dos órdenes ejecutivas estadounidenses
La Central de Trabajadores de Cuba inicia su XXII Congreso en La Habana con sesiones virtuales en todas las provincias, abordando defensa nacional, transformaciones económicas y demandas salariales en contexto de bloqueo estadounidense.
La Habana despierta hoy bajo el peso de decisiones que no pueden esperar. El XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba abre sus puertas en la capital, conectando por videoconferencia a todas las provincias del país en un encuentro marcado por la urgencia y la austeridad. No es casualidad que los organizadores hayan elegido estas dos últimas jornadas —26 y 27 de junio— para cerrar un proceso que comenzó hace más de dos años, en enero de 2024, desde la base misma del movimiento sindical.
El contexto en que se reúnen los delegados no es el de una nación en calma. Cuba atraviesa lo que los propios miembros de la Comisión Organizadora, presidida por Osnay Colina, han descrito sin rodeos: tiempos duros, tensos, asfixiantes, llenos de carencias. El bloqueo estadounidense se ha recrudecido con dos nuevas órdenes ejecutivas. Hay amenazas de agresión militar. Un cerco energético sofoca la isla. Y sin embargo, bajo el lema "Por Cuba juntos creamos", los trabajadores cubanos se reúnen no para lamentarse, sino para actuar.
La agenda es concreta y ambiciosa. El congreso analizará 176 medidas de transformación económica y social que fueron aprobadas recientemente, buscando impulsar la producción y fortalecer las empresas cubanas. Pero estas no son decisiones que puedan tomarse desde arriba. Los sindicatos y sus direcciones tendrán un papel central en la implementación, participando en las decisiones administrativas y vigilando a las empresas que operan con pérdidas. Es una apuesta por la corresponsabilidad en medio de la crisis.
Los trabajadores traen consigo demandas que no pueden ignorarse. Los salarios no alcanzan. Los precios de los bienes han subido de forma que la capacidad de compra se ha deteriorado visiblemente. Estos temas estarán en el centro de los debates. Además, el congreso examinará el papel que deben jugar las organizaciones sindicales no solo dentro de las fábricas y empresas, sino en las comunidades, como actores propositivos capaces de impulsar soluciones.
La defensa de la patria también ocupa un lugar central en la convocatoria. En un momento en que Cuba enfrenta presiones externas sin precedentes, el congreso reafirma la necesidad de que los trabajadores sean guardianes de la soberanía nacional. No es retórica vacía: es la expresión de una clase obrera que entiende que su futuro está ligado al de la nación.
Lo notable es que Cuba no enfrenta este momento en soledad. En un foro virtual internacional celebrado el 24 de junio, líderes y organizaciones sindicales de todo el mundo expresaron su solidaridad con la isla, ratificando que el pueblo cubano no está abandonado. Ese apoyo internacional llega en un momento en que la presión sobre la economía cubana es casi insoportable.
El proceso que culmina estos días ha sido largo y participativo. Comenzó hace más de dos años con asambleas en la base del movimiento sindical. Luego vinieron las conferencias de los 15 sindicatos nacionales y de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores. Ahora, en estas jornadas finales, los delegados deben convertir esa participación en decisiones concretas que orienten el trabajo de los sindicatos en los meses y años venideros.
La austeridad con que se desarrolla el congreso no es un capricho. Es un reflejo deliberado de las circunstancias que vive el país. En lugar de grandes ceremonias, sesiones ajustadas y racionales. En lugar de promesas fáciles, análisis rigurosos de cómo los trabajadores pueden contribuir a la transformación económica que Cuba necesita. Lo que está en juego es nada menos que la capacidad de la clase obrera cubana para ser protagonista de su propio futuro en tiempos de extrema dificultad.
Notable Quotes
Lamentarse o rendirse no ha sido nunca la historia de este pueblo— Miembros de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la CTC
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un congreso sindical ahora, precisamente cuando Cuba enfrenta tanta presión externa?
Porque es justamente en estos momentos cuando los trabajadores necesitan estar unidos y organizados. No es un lujo, es una necesidad. Las decisiones que se tomen aquí afectarán cómo se implementan esas 176 medidas económicas.
¿Y qué esperan los trabajadores que salga de estas sesiones?
Que sus voces sobre los salarios y los precios sean escuchadas de verdad. Que no sea solo un foro de discurso, sino que genere cambios reales en cómo se toman las decisiones en las empresas.
¿Hay tensión entre la defensa nacional y las demandas económicas?
No son contradictorias. Los trabajadores entienden que defender a Cuba es también luchar por condiciones de vida dignas. Son dos caras de la misma moneda.
¿Por qué el apoyo internacional que mencionan es importante?
Porque rompe el aislamiento. Cuando organizaciones sindicales del mundo expresan solidaridad, le dice a los trabajadores cubanos que su lucha no es invisible, que hay otros que entienden lo que enfrentan.
¿Qué significa que el congreso sea "austero"?
Que no hay recursos para ceremonias elaboradas. Pero también que refleja la realidad: si el país está en carencias, el congreso no puede pretender vivir en otro mundo. Es coherencia política.