Los acuerdos sobre drones aún están en construcción y dependerán de marcos legales bilaterales ya existentes entre Colombia y Estados Unidos. Colombia tiene antecedentes de cooperación exitosa: aviones estadounidenses operados inicialmente con personal norteamericano fueron transferidos tras entrenar pilotos locales.
Comandante de la FAC: acuerdos sobre drones estadounidenses aún en construcción
No tenemos que tener miedo al apoyo internacional
¿Qué significa exactamente que los acuerdos sobre drones "todavía se están construyendo"? ¿Hay algo firmado o es todo especulación?
Según el comandante, hay convenios generales de cooperación que ya existen entre Colombia y Estados Unidos. Pero los acuerdos específicos para los drones no están cerrados. Es decir, el marco legal general existe, pero los detalles de cómo operarían estos equipos en particular todavía se negocian.
Eso es importante aclarar. Cuando dice "convenios ya establecidos", ¿de cuáles habla exactamente? ¿Están públicos? Porque el comandante menciona cartas de entendimiento que no requieren aprobación legislativa, pero no especifica cuáles son ni cuándo se firmaron.
¿Por qué el comandante insiste tanto en el precedente de los aviones estadounidenses?
Porque quiere mostrar que la cooperación anterior funcionó. Los pilotos colombianos fueron entrenados, las aeronaves fueron transferidas, y ahora Colombia opera de forma autónoma. Es su argumento de que aceptar ayuda internacional no significa perder soberanía.
Pero ese es un caso de hace años. Las circunstancias eran diferentes, la tecnología era diferente, y el contexto político también. No es automático que lo que funcionó entonces funcione igual con drones. Además, el comandante no explica cuánto tiempo tomó esa transferencia de capacidades.
¿Quién decide realmente si los drones llegan o no?
El comandante fue claro en que eso no es decisión suya. Es del Gobierno y del Ministerio de Defensa Nacional. Él solo implementaría lo que se acuerde.
Eso es lo que preocupa. El comandante se desentiende de las decisiones políticas y dice que son temas de Estado. Pero no hay claridad sobre qué proceso de consulta o aprobación habrá. ¿El Congreso tendrá voz? ¿La sociedad civil? El comandante sugiere que algunos acuerdos no necesitan aprobación legislativa.
¿Qué tan grave es la situación de seguridad que justificaría traer drones estadounidenses?
El comandante describe una situación compleja: terrorismo, narcotráfico, minería ilícita, reclutamiento de menores. Dice que las economías ilícitas financian a los grupos armados. En ese contexto, la cooperación internacional se ve como una herramienta necesaria.
Eso es cierto, pero el comandante no da números. ¿Cuántos grupos armados hay? ¿Cuál es el alcance real de la minería ilícita? ¿Cuántos menores han sido reclutados? Sin esos datos, es difícil evaluar si los drones son realmente la solución que se necesita o si hay otras opciones.
¿Qué tipo de operaciones harían estos drones?
El comandante no lo especificó. Dijo que depende de la misión y de las capacidades requeridas. Que el arte militar es el que elige el equipo adecuado para cada objetivo.
Eso es una no-respuesta. Es la pregunta más importante y el comandante la eludió completamente. ¿Serían para vigilancia? ¿Para ataques? ¿Dónde operarían? ¿Bajo qué reglas de enfrentamiento? Esas son preguntas que el público tiene derecho a conocer antes de que cualquier acuerdo se cierre.
Le Pouls
- Los acuerdos sobre drones estadounidenses aún están en construcción entre Colombia y Estados Unidos
- Colombia cuenta con convenios vigentes de cooperación que no requieren aprobación legislativa en todos los casos
- Precedente: aviones estadounidenses pilotados inicialmente por tripulaciones norteamericanas fueron transferidos a Colombia tras entrenar pilotos locales
- El comandante Martínez Ossa señala que economías ilícitas como narcotráfico, minería ilegal y trata de personas financian grupos armados en el país
Los acuerdos sobre drones aún están en construcción y dependerán de marcos legales bilaterales ya existentes entre Colombia y Estados Unidos. Colombia tiene antecedentes de cooperación exitosa: aviones estadounidenses operados inicialmente con personal norteamericano fueron transferidos tras entrenar pilotos locales.
El comandante de la FAC afirma que la cooperación militar con drones estadounidenses se desarrollará mediante convenios establecidos entre gobiernos, sin necesidad de aprobación legislativa en todos los casos.
El mayor general Juan Jaime Martínez Ossa, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, compareció en la base aérea Marco Fidel Suárez en Cali para aclarar un asunto que ha generado inquietud en sectores políticos y de seguridad: la llegada de drones estadounidenses al país. Su mensaje fue directo pero matizado. Los acuerdos, dijo, todavía se están construyendo. No hay fecha, no hay esquema final, no hay definición cerrada sobre cómo operarían estas aeronaves en territorio colombiano.
Lo que sí existe, según Martínez Ossa, es un andamiaje legal ya en pie. Colombia y Estados Unidos cuentan con convenios vigentes de cooperación, entrenamiento e inteligencia que no requieren aprobación legislativa en todos los casos. El comandante explicó que buena parte de la cooperación militar entre naciones se desarrolla mediante cartas de entendimiento suscritas directamente entre gobiernos, sin necesidad de pasar por el Congreso o el Senado. Puso ejemplos concretos: el intercambio de imágenes satelitales, las misiones aéreas autorizadas previamente, los traslados y entrenamientos que ya ocurren bajo marcos existentes. Estos acuerdos, subrayó, ya están establecidos y operativos.
Pero los drones son otra cosa. Martínez Ossa fue claro en que todavía no existe una definición cerrada sobre su llegada ni sobre el esquema mediante el cual podrían funcionar. Los acuerdos específicos para estos equipos siguen en construcción. Si algunos de esos acuerdos requieren aprobación legislativa, dijo, se buscaría esa aprobación. Pero aclaró que esto no sería la primera vez que Colombia negocia cooperación de este tipo con Washington.
Para fundamentar su posición, el comandante remontó la historia de una cooperación anterior que funcionó. Hace años, cuando Colombia enfrentaba operaciones de narcotraficantes con aeronaves propias, Estados Unidos envió aviones pilotados por tripulaciones estadounidenses, con personal colombiano a bordo supervisando las operaciones. Con el tiempo, los pilotos colombianos recibieron entrenamiento. Después, las aeronaves fueron donadas al país. Hoy, esas operaciones se desarrollan de manera autónoma, sin dependencia de personal extranjero. "No tenemos que tener miedo al apoyo internacional", afirmó Martínez Ossa, usando ese precedente como evidencia de que la cooperación no significa pérdida de soberanía, sino transferencia de capacidades.
El comandante enmarcó toda esta cooperación en la realidad de seguridad que enfrenta Colombia. El país lidia con terrorismo, narcotráfico, extracción ilícita de minerales, reclutamiento de menores y otros delitos graves. Lo que une a muchos de estos problemas, señaló, es que las economías ilícitas financian a las estructuras armadas que operan en distintas regiones. El narcotráfico, el oro, los minerales raros, la trata de personas: estos son los recursos que alimentan la guerra. Frente a amenazas de esa magnitud, la cooperación internacional amplía el margen de acción.
Martínez Ossa reconoció que Colombia tiene capacidades propias y que debe incrementarlas. Pero también argumentó que la alianza con otros países, especialmente en objetivos comunes de seguridad, fortalece a todas las partes. La seguridad multidimensional, como la llamó, funciona cuando varios países se coordinan. Sin embargo, cuando se le preguntó sobre detalles específicos de los acuerdos de drones, el comandante se retiró. Esos son temas de Estado, de Gobierno y del Ministerio de Defensa Nacional, dijo. Él, como comandante de la Fuerza Aérea, no maneja esas decisiones. Tampoco precisó qué tipo de operaciones podrían desarrollar los drones si llegaran. Eso dependerá de la misión y de las capacidades requeridas en cada caso, explicó. El arte militar, concluyó, es el que elige el equipo adecuado para cada objetivo.
Lo que quedó claro en su intervención es que la cooperación con drones no es un acuerdo ya firmado ni una realidad inminente. Es un proceso en marcha, sujeto a negociaciones bilaterales que pueden o no requerir aprobación legislativa, dependiendo de cómo se estructuren. Martínez Ossa intentó tranquilizar a quienes temen una pérdida de soberanía, apuntando al historial de transferencia de capacidades. Pero también dejó abierta la puerta a que el Gobierno y el Ministerio de Defensa definan los términos finales sin mayor transparencia pública.
Citations marquantes
Todavía se están construyendo esos acuerdos. Los que sean de necesidad de aprobación, pues se harán con la aprobación, pero aquí esto no es la primera vez que se hace— Mayor general Juan Jaime Martínez Ossa, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana
Esos no son temas que manejo yo como comandante de la Fuerza Aérea. Aquí hay unos temas que son de Estado, de Gobierno y Ministerio de Defensa Nacional— Mayor general Juan Jaime Martínez Ossa