En Barranquilla, Colombia y Estados Unidos firmaron un Memorando de Entendimiento sobre minerales críticos y energía nuclear, un gesto diplomático que refleja la creciente tensión geopolítica en torno a los recursos que sostienen la economía global del siglo XXI. Washington busca reducir su dependencia de China, que domina la refinación de tierras raras y la producción de tungsteno con una concentración que inquieta a las potencias occidentales. Para Colombia, el acuerdo no es solo una alianza estratégica con su vecino del norte, sino una invitación a repensar su lugar en las cadenas de valor