Colombia bajo emergencia nacional tras terremoto de 7,4 que deja más de 130 muertos

Más de 132 personas han fallecido y más de 500 resultaron heridas, con decenas de edificios completamente colapsados en varias ciudades colombianas.
Todos los colombianos deben unirse frente a una sola causa: las víctimas
El presidente De la Espriella hace un llamado a la unidad nacional tres días después de asumir el cargo, enfrentando su primer gran prueba de liderazgo.
Mark

¿Qué significa que un presidente enfrente un desastre de esta magnitud en su tercer día de gobierno?

Mimi

Es como aprender a conducir mientras llueve torrencialmente. De la Espriella ni siquiera ha completado su gabinete, y ya debe coordinar rescates en cuatro ciudades simultáneamente. No tiene el lujo de los primeros cien días de estabilización.

Mark

¿Por qué la ruptura con el gobierno anterior complica tanto la respuesta?

Mimi

Porque los protocolos de emergencia, los contactos, los recursos preposicionados, todo eso se construye con continuidad. Cuando hay cambio de administración sin transición ordenada, esa memoria institucional se pierde justo cuando más se necesita.

Mark

¿Qué diferencia hay entre que Armenia reviva ese trauma de 1999?

Mimi

No es solo un número histórico. Es gente que vivió eso, que reconstruyó sus vidas, que ahora vuelve a excavar escombros. El terremoto no es solo un evento geológico; es un evento psicológico colectivo.

Mark

¿Por qué la ayuda internacional llega tan rápido?

Mimi

Porque los gobiernos entienden que esto es política de corto plazo. Demostrar solidaridad cuesta poco y genera capital político. Además, en una región donde Venezuela acaba de sufrir 6.000 muertos, nadie quiere parecer indiferente.

Mark

¿Qué viene ahora para De la Espriella?

Mimi

Tiene que demostrar que puede gobernar en crisis. Si la respuesta es caótica, su presidencia comienza con una cicatriz. Si es ordenada, gana legitimidad antes de tiempo.

  • Terremoto de magnitud 7,4, el más fuerte desde 1979
  • Al menos 132 muertos confirmados y más de 500 heridos
  • Abelardo de la Espriella llevaba apenas 3 días como presidente
  • Estados Unidos ofrece 15,5 millones de dólares en ayuda

El sismo de mayor magnitud desde 1979 afectó principalmente Pereira, Cali, Quibdó y la región cafetera, con decenas de edificios colapsados y servicios intermitentes en varias ciudades. El presidente De la Espriella, en su tercer día de gobierno, asumió directamente el liderazgo de la respuesta de emergencia e instaló puestos de mando unificados en Bogotá, Quibdó, Cali y Armenia.

Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia dejando más de 130 muertos y cientos de heridos, obligando al presidente Abelardo de la Espriella a declarar estado de emergencia nacional apenas tres días después de asumir el cargo.

Colombia despertó el martes bajo estado de emergencia nacional. Un terremoto de magnitud 7,4 había sacudido el occidente del país la víspera, durante cuatro minutos que parecieron eternos, con ondas sísmicas que llegaron hasta Panamá y Ecuador. Fue el movimiento telúrico más potente registrado desde 1979, y dejó un saldo que aún se contabilizaba: al menos 132 muertos confirmados por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, más de 500 heridos, y decenas de edificios reducidos a escombros.

La devastación se concentró en ciudades del occidente. Pereira, en el corazón de la región cafetera, sufrió las pérdidas más graves. Cali, la tercera ciudad más poblada del país y capital del Valle del Cauca, quedó severamente golpeada: se impuso toque de queda, se militarizaron sectores enteros, y los rescatistas excavaban entre los escombros buscando sobrevivientes mientras la ciudad se preparaba para recibir el festival de música Petronio Álvarez. Quibdó, donde se ubicó el epicentro en San José del Palmar, también sufrió colapsos estructurales. Manizales y Armenia, ciudades vecinas de Pereira, enfrentaban aeropuertos cerrados y servicios intermitentes. Para Armenia, el terremoto revivió un trauma colectivo: en enero de 1999, otro sismo había devastado la ciudad y dejado casi 1.200 muertos.

El desastre llegó en el momento más frágil posible para el liderazgo nacional. Abelardo de la Espriella llevaba apenas tres días como presidente. Se había posesionado el viernes en un auditorio de Cali, donde pronunció su primer discurso desde una instalación militar, prometiendo gobernar desde las regiones y para las regiones. Ahora, en su primer lunes en el cargo, mientras aún ajustaba su rol como gobernante, enfrentaba una emergencia de escala nacional. Transmitió el primer reporte oficial desde Bogotá después de volar desde Barranquilla, la ciudad caribeña que propone convertir en capital alterna. Declaró la emergencia nacional e invocó la unidad: "Hoy todos los colombianos, sin distinciones ideológicas, tenemos que unirnos frente a una sola causa: las víctimas de este desastre natural". Aseguró que asumía directamente el liderazgo de la respuesta.

La respuesta institucional fue inmediata pero incompleta. De la Espriella instaló Puestos de Mando Unificado en Bogotá, Quibdó, Cali y Armenia, desplegando a varios ministros recién nombrados en las zonas más afectadas. El vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro del Interior Rodrigo Lara se trasladaron al eje cafetero. El ministro de Defensa, el general retirado Jorge Eduardo Mora, y la ministra de Salud, Ana María Vesga, se dirigieron a Cali. Sin embargo, la transición de gobierno complicó la respuesta: De la Espriella aún no había reemplazado las cabezas de varias entidades clave para la gestión de desastres, aunque anunció que ese martes designaría al ingeniero geólogo David Suárez Tamayo al frente de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. La ruptura con la administración anterior, encabezada por el izquierdista Gustavo Petro, agravó la situación.

La comunidad internacional respondió con rapidez. Estados Unidos anunció una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones de daños. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe donó 500.000 dólares adicionales. La solidaridad cruzó líneas ideológicas: líderes cercanos al nuevo gobierno colombiano como Javier Milei de Argentina, José Antonio Kast de Chile y Daniel Noboa de Ecuador —quienes habían asistido a la posesión de De la Espriella el viernes— expresaron su apoyo. También lo hicieron mandatarios de orientaciones políticas distintas: Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Claudia Sheinbaum de México y Pedro Sánchez de España. La Organización de Naciones Unidas, con larga presencia en Colombia, se declaró lista para contribuir en lo que fuera necesario. El contexto regional amplificaba la urgencia: apenas dos meses antes, terremotos en Venezuela habían dejado más de 6.000 muertos, recordando la fragilidad sísmica de la región.

Los compatriotas afectados saldrán adelante con la ayuda de Dios, del Gobierno y de la cooperación internacional
— Presidente Abelardo de la Espriella
Hoy todos los colombianos, sin distinciones ideológicas, tenemos que unirnos frente a una sola causa: las víctimas de este desastre natural
— Presidente Abelardo de la Espriella
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