En un mercado saturado de promesas de bienestar, el colágeno hidrolizado ocupa un lugar privilegiado en las estanterías, ofreciendo juventud y alivio articular a quienes buscan soluciones sencillas al paso del tiempo. La ciencia, sin embargo, devuelve una imagen más sobria: mejoras modestas en la piel respaldadas por evidencia preliminar, y beneficios articulares débiles e irregulares que no alcanzan a justificar la magnitud de las afirmaciones comerciales. Como ocurre con tantos suplementos, la distancia entre lo que se promete y lo que se demuestra revela tanto sobre la naturaleza humana com