Code.org desembarca en España con el objetivo de hacer la programación asignatura obligatoria

¿Queremos ser un país que crea tecnología o que solo la consume?
García del Pozo plantea la pregunta central sobre el futuro educativo y tecnológico de España.
Mark

¿Por qué alguien como Hadi Partovi, que ya había ganado 800 millones de dólares, decide fundar una organización sin ánimo de lucro para enseñar programación?

Mimi

Dice que fue el día que murió Steve Jobs. Sintió que necesitaba contribuir a que todos tuvieran las mismas oportunidades en un mundo donde los conocimientos digitales son cada vez más decisivos. Viene de una familia de científicos que huyó de Irán, así que probablemente entiende lo que significa no tener acceso.

Luke

Eso es lo que él dice. Pero también es verdad que hay un déficit de 900.000 empleos tecnológicos en Europa que las empresas no pueden cubrir. ¿Cuánto de esto es filantropía genuina y cuánto es interés empresarial? El reportaje lo menciona pero no lo resuelve.

Mark

¿Entonces Code.org quiere que todos los niños sean programadores?

Mimi

No, ese es un malentendido común. Quieren que todos los colegios enseñen programación como asignatura. La idea es que todos comprendan cómo funcionan las máquinas, no que todos se dediquen a la tecnología.

Luke

Pero el reportaje cita a Tim Cook diciendo que todos los niños deberían acabar primaria sabiendo programar. Eso suena a que sí quieren que todos aprendan a programar, aunque no se dediquen a ello profesionalmente.

Mark

¿Cuál es el argumento sobre por qué esto importa?

Mimi

Que el pensamiento computacional desarrolla lógica, creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas. Habilidades que sirven para cualquier carrera, no solo para la tecnología.

Luke

Ese argumento tiene sentido, pero el reportaje no presenta evidencia de que la programación desarrolle esas habilidades mejor que otras disciplinas. Solo cita a ejecutivos de tecnología diciendo que es importante.

Mark

¿Cuál es la situación en España específicamente?

Mimi

España parte en desventaja. Las habilidades digitales todavía tienen poco peso en las aulas. Cada comunidad autónoma va a su propio ritmo, con Navarra, Cataluña y Madrid adelante y otras muy rezagadas. Code.org se ha propuesto cinco años para que sea asignatura obligatoria.

Luke

Pero el reportaje no dice cuántas comunidades han comprometido apoyo, ni qué significa exactamente "asignatura obligatoria" en el contexto del sistema educativo español. ¿Es un objetivo realista?

Mark

¿Hay preocupaciones legítimas sobre esto?

Mimi

Sí. Algunos se preguntan si esto es un plan de Silicon Valley para cubrir su déficit de ingenieros, o si es genuinamente beneficioso para la educación europea. También está la brecha digital: muchas familias no tienen conectividad ni dispositivos suficientes.

Luke

El reportaje menciona esas preocupaciones pero no las desarrolla. The New York Times se hizo esa pregunta en 2017, pero no sabemos qué concluyó. Y la brecha digital es real, pero el reportaje no explora cómo Code.org planea abordarla en España.

  • España acumula un déficit de 200.000 empleos digitales sin cubrir, mientras sus aulas avanzan a velocidades radicalmente distintas según la comunidad autónoma.
  • Code.org irrumpe con 58 millones de usuarios globales, alianzas con Disney y la NBA, y la promesa de cursos gratuitos en sesenta idiomas para niños de cuatro a dieciocho años.
  • La pandemia aceleró el debate educativo, pero también reveló una brecha digital brutal: muchas familias españolas carecen de dispositivos y conectividad básica.
  • Críticos advierten que la iniciativa podría ser un vehículo de Silicon Valley para cultivar talento europeo y cubrir sus propias necesidades de ingenieros, no un gesto puramente altruista.
  • El equipo español de Code.org se ha fijado un plazo de cinco años para lograr que la programación sea obligatoria en los currículos, apostando por un consenso que trascienda las divisiones políticas y autonómicas.

En el cruce entre la memoria del exilio y la visión del futuro digital, Hadi Partovi fundó Code.org tras la muerte de Steve Jobs, convencido de que el código es el nuevo alfabeto de la civilización. Ahora, una década después, la organización desembarca en España con la ambición de convertir la programación en asignatura obligatoria en cinco años, liderada por un exejecutivo de Telefónica que lleva años tejiendo ese puente. La pregunta que subyace no es técnica sino filosófica: ¿quién decide qué conocimientos merecen ser universales, y en beneficio de quién?

El día que murió Steve Jobs, Hadi Partovi —emigrante iraní, graduado en Harvard, millonario por vender una empresa a Microsoft— sintió que necesitaba algo más que el éxito personal. Dos años después, en 2013, fundó junto a su hermano gemelo Ali la organización sin ánimo de lucro Code.org, con una misión tan sencilla de enunciar como difícil de ejecutar: que la programación se convirtiera en asignatura escolar en todo el planeta.

Hoy, 58 millones de estudiantes usan sus cursos gratuitos, traducidos a sesenta idiomas. La plataforma seduce a niños de cuatro a dieciocho años con contenidos vinculados a Disney, Minecraft o la NBA, y cuenta con el respaldo público de figuras como Tim Cook o Satya Nadella. Cuatro de cada diez estudiantes estadounidenses ya tienen cuenta en la plataforma.

Ahora le toca el turno a España. Fran García del Pozo, exejecutivo de Telefónica con ocho años en Nueva York, lidera el desembarco europeo al frente de un equipo íntegramente español. El objetivo es claro: programación obligatoria en las escuelas en un plazo de cinco años. García del Pozo tardó media década en hacer realidad este proyecto; la pandemia, paradójicamente, aceleró los últimos pasos al convencer a quienes creían que el cambio tardaría décadas.

El argumento central de Code.org no es formar programadores en masa, sino garantizar que todos los niños entiendan las máquinas que gobiernan su vida cotidiana. El pensamiento computacional —medido por primera vez en el informe PISA este año— desarrolla lógica, creatividad y resolución de problemas, habilidades útiles con independencia de la carrera que cada estudiante elija.

Sin embargo, la iniciativa no está exenta de sombras. En 2017, The New York Times ya se preguntaba si Silicon Valley estaba usando su influencia para que la escuela pública sirviera a intereses corporativos. Europa necesita cubrir unos 900.000 puestos digitales; España, 200.000. Algunos ven en Code.org una versión moderna del Plan Marshall: generosidad estratégica que pesca talento en aguas europeas.

García del Pozo rechaza esa lectura y señala que países como Singapur, Australia o China ya han integrado la programación desde edades tempranas. España, donde cada comunidad autónoma avanza a su propio ritmo, parte en desventaja. Su apuesta es un consenso nacional que supere colores políticos. Y su pregunta final lo resume todo: ¿queremos ser un país que crea tecnología o que simplemente la consume?

El día que Steve Jobs murió, en octubre de 2011, Hadi Partovi tuvo una epifanía. Un emigrante iraní que había huido del régimen de Jomeini siendo niño, que se había graduado en Harvard, que había vendido una empresa de reconocimiento de voz a Microsoft por 800 millones de dólares, sintió que necesitaba hacer algo más. Los conocimientos digitales se estaban volviendo decisivos en el mundo, y no todos tenían las mismas oportunidades para acceder a ellos. Dos años después, en 2013, Partovi y su hermano gemelo Ali fundaron Code.org, una organización sin ánimo de lucro con una misión clara: que la programación se convirtiera en una asignatura escolar en todo el planeta.

La organización que emergió de esa visión ha crecido de forma vertiginosa. Hoy, 58 millones de estudiantes en todo el mundo utilizan sus cursos digitales gratuitos, traducidos a sesenta idiomas. La plataforma ofrece lecciones para niños de cuatro a dieciocho años, y ha tejido alianzas estratégicas con Disney, Star Wars, Minecraft y la NBA para hacer sus contenidos más atractivos. Cuatro de cada diez estudiantes estadounidenses tienen una cuenta abierta en Code.org. Los tutoriales en YouTube frecuentemente presentan a magnates de las grandes tecnológicas impartiendo clases. Satya Nadella, de Microsoft, describe la programación como "quizás uno de los ejercicios más liberadores". Tim Cook, de Apple, sostiene que todos los niños deberían acabar primaria sabiendo programar. Sheryl Sandberg, de Facebook, subraya que trabajar en tecnología permite crear algo que usarán millones de personas.

Ahora Code.org desembarca en España. Fran García del Pozo, un exejecutivo de Telefónica que pasó ocho años en Nueva York, lidera el esfuerzo europeo con un equipo cien por cien español. Se han propuesto un plazo de cinco años para que la programación sea asignatura obligatoria en las escuelas españolas. García del Pozo reconoce que el camino ha sido arduo: tardó cinco años en traer la organización al país. La pandemia aceleró las cosas, convenciendo a escépticos que creían que la transformación educativa tardaría décadas. Pero también expuso una brecha digital profunda: muchas familias carecen de conectividad y dispositivos suficientes.

El argumento de Code.org es que la programación no se trata de convertir a todos los niños en desarrolladores de software. Se trata de que todos comprendan cómo funcionan las máquinas que dominan la vida cotidiana. Partovi lo explica así: en un mundo impulsado por la tecnología, la informática se ha vuelto tan esencial como la lectura, la escritura y las matemáticas. García del Pozo añade que el pensamiento computacional—que este año se midió por primera vez en el informe PISA—desarrolla lógica, creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas. Estas habilidades, argumenta, servirán a los estudiantes a lo largo de sus vidas, independientemente de su carrera futura.

Pero la iniciativa también ha generado escepticismo. The New York Times se preguntaba en 2017 si Silicon Valley estaba utilizando su poder de persuasión para que las escuelas públicas sirvieran a los intereses corporativos. Existe un déficit real de ingenieros informáticos: en Europa hay aproximadamente 900.000 empleos relacionados con la digitalización que las empresas luchan por cubrir, y en España la cifra es de 200.000. Las compañías estadounidenses se ven obligadas a reclutar talento en el extranjero. Algunos se preguntan si Code.org es una especie de plan Marshall de la digitalización, una forma de que Silicon Valley pesque en el vivero del talento europeo mientras exporta su ideario.

García del Pozo rechaza esta lectura. Señala que otros países ya han integrado la programación en sus currículos desde edades tempranas: Estados Unidos, Singapur, Australia. China aprobó en 2016 un plan para que todos los niños aprendan a programar desde los seis años y estudien robótica a partir de los once. España parte en desventaja. Las habilidades digitales todavía tienen poco peso en las aulas españolas, y cada comunidad autónoma avanza a velocidades diferentes, con Navarra, Cataluña y Madrid en cabeza y otras muy rezagadas.

García del Pozo propone que debería haber un consenso entre todas las comunidades, más allá de colores políticos e ideologías. Su pregunta final es provocadora: ¿queremos ser un país que crea tecnología o que solo la consume; una sociedad que programa o que es programada? En los próximos cinco años, esa pregunta dejará de ser retórica.

En un mundo impulsado por la tecnología, la informática se ha vuelto tan esencial para los estudiantes como la lectura, la escritura y las matemáticas
— Hadi Partovi, fundador de Code.org
No sabemos cuáles serán los empleos del futuro, pero sabemos qué competencias van a demandar: pensamiento crítico, resolución de problemas, creatividad
— Fran García del Pozo, responsable de Code.org para Europa, África y Oriente Medio
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