En La Habana, una mujer pagó diez pesos por el servicio de encender un cigarro, un gesto tan cotidiano que su monetización resulta casi inverosímil. Yulieta Hernández Díaz fotografió el anuncio y lo compartió en Facebook, convirtiendo una curiosidad personal en un retrato colectivo de la crisis económica cubana. Cuando hasta los gestos más simples de la vida diaria se convierten en transacciones, la economía ha llegado a un umbral donde el mercado informal no tiene fondo visible.