En el umbral de lo que podría ser el momento más decisivo en la historia de la tecnología, Anthropic ha revelado que su sistema de inteligencia artificial Claude ejecuta casi un tercio de toda la investigación y desarrollo interno de la empresa, una cifra que era cero hace apenas nueve meses. La compañía no presenta este dato como un triunfo, sino como una advertencia: el mundo se acerca al punto en que una máquina podría diseñar a su propio sucesor sin guía humana. En medio de tensiones políticas y debates sobre seguridad, la pregunta que emerge no es solo técnica, sino profundamente humana: