En las naves industriales de Karachi, jóvenes como Ayesha —de 16 años— separan cada día cientos de kilos de ropa desechada por consumidores europeos, recibiendo a cambio salarios que no alcanzan ni el mínimo legal pakistaní. La avalancha de textiles generada por la moda rápida ha desbordado la capacidad de reciclaje del continente europeo, convirtiendo a Pakistán en el destino de más de 216.000 toneladas anuales de prendas usadas. Detrás de cada bolsa de donación hay una cadena invisible de trabajo precario, sostenida en gran parte por migrantes climáticos que no pueden permitirse el lujo de r
Clasificar ropa europea por 70 euros al mes: la cara oculta de la moda circular en Pakistán
Miles de trabajadores, muchos menores de edad y migrantes climáticos, laboran en condiciones de explotación con salarios 35% inferiores al mínimo legal, sin protección sindical ni seguridad laboral.