En poco más de dos años, Claro Colombia transformó una promesa tecnológica en presencia concreta: su red 5G opera hoy en cien municipios del país, respaldada por una inversión que supera los ciento ochenta millones de dólares. Lo que comenzó como seis estaciones en febrero de 2024 es ahora una infraestructura de casi tres mil antenas que sirve a siete millones de personas. Detrás de los números late una pregunta más antigua: ¿puede la conectividad, cuando llega de verdad, cambiar la vida de quienes siempre estuvieron al margen de ella?