En la tarde del 14 de septiembre de 2026, la tierra habló cinco veces en Istmina, Chocó, con una cadencia que recordó a quienes la sintieron que Colombia vive sobre una de las zonas más activas del planeta. El Servicio Geológico Colombiano identificó la secuencia como un enjambre sísmico —no una simple réplica, sino un diálogo prolongado entre placas tectónicas— que puede extenderse durante semanas o meses. Más de dos mil personas en cinco departamentos reportaron haber sentido los movimientos, convirtiendo un fenómeno geológico en una experiencia colectiva que atravesó cordilleras y valles.