A medida que España avanza hacia la obligatoriedad de Verifactu en 2027, miles de autónomos se encuentran ante una encrucijada tecnológica y administrativa que, mal gestionada, puede convertirse en un gasto evitable. El nuevo reglamento no exige precipitación, sino método: quienes actúen con orden y criterio podrán adaptarse sin duplicar costes ni adquirir herramientas que nunca necesitarán. En la historia de las grandes transiciones normativas, la diferencia entre el que pierde dinero y el que no suele ser, simplemente, el momento en que decide informarse.