En Ceuta, la promesa de cien camas bastó para movilizar a cientos de menores que dormían a la intemperie, revelando en pocas horas la distancia abismal entre lo que el sistema de acogida puede ofrecer y lo que la realidad humana exige. No fue un fallo de voluntad, sino de escala: nadie había contado con precisión cuántos niños y adolescentes llevan semanas o meses durmiendo bajo el cielo abierto, esperando exactamente esta oportunidad. El colapso del centro no es una anomalía administrativa; es el reflejo de una crisis estructural que ninguna operación puntual puede resolver.
Cientos de menores desbordan operación de traslado a centro de Ceuta con capacidad para cien
Cientos de menores migrantes duermen al raso en Ceuta, enfrentando condiciones de vulnerabilidad extrema mientras se gestiona su traslado a centros de acogida.