Científicos votan eliminar el segundo intercalar en 2027 para evitar fallos en internet y GPS

Un segundo de más es una anomalía que los sistemas no saben procesar
El salto temporal de 23:59:60 causa errores en telecomunicaciones, GPS e internet en todo el mundo.
Mark

¿Por qué es tan importante votar sobre esto ahora? ¿No podrían simplemente seguir añadiendo segundos como lo han hecho durante 50 años?

Mimi

Porque la Tierra está acelerando su rotación. Si sigue así, pronto necesitarían restar un segundo en lugar de añadir uno, y eso nunca ha sucedido. Nadie sabe qué pasaría.

Luke

Espera, ¿cómo sabemos que la rotación se está acelerando? ¿Es una medición confirmada o una proyección?

Mimi

Es una aceleración observada, según el Centro Español de Metrología. Pero tienes razón en preguntar. Lo importante es que el riesgo es lo suficientemente real como para que los científicos quieran evitarlo.

Mark

¿Y qué pasa con los sistemas que ya están en funcionamiento? ¿Necesitarían cambios?

Mimi

Algunos sí. Especialmente en telecomunicaciones y GPS. Pero la mayoría de los cambios ya se han estado haciendo gradualmente.

Luke

¿Cuántos sistemas realmente han fallado por culpa del segundo intercalar? El artículo menciona riesgos, pero ¿hay ejemplos concretos de fallos?

Mimi

El artículo no da ejemplos específicos de fallos históricos, solo dice que muchos programas no saben procesar la secuencia 23:59:60. Es un riesgo potencial más que un problema documentado.

Mark

¿Y si votan en contra? ¿Qué sucede?

Mimi

Entonces seguirían añadiendo segundos cada pocos años, hasta que eventualmente necesiten restar uno. Y eso sí sería un territorio completamente desconocido.

Luke

¿Cuánto tiempo podría pasar antes de que necesiten restar un segundo? ¿Décadas, siglos?

Mimi

El artículo dice que con la nueva tolerancia de una hora, podría alargarse durante siglos. Pero no da una cifra específica para el escenario actual.

Mark

¿Esto afecta a la gente común, o solo a ingenieros y sistemas?

Mimi

Afecta a todos indirectamente. Cada vez que usas GPS, haces una transacción bancaria o envías un mensaje, depende de sistemas sincronizados. Pero la mayoría de la gente nunca lo notará.

  • El segundo intercalar, ese instante invisible que aparece como las 23:59:60, ha provocado errores en redes enteras, interrupciones en telecomunicaciones y fallos en sistemas GPS cada vez que se ha introducido.
  • La Tierra está girando más rápido, lo que podría obligar a restar un segundo por primera vez en la historia —un escenario sin precedentes cuyas consecuencias para los sistemas informáticos globales nadie puede predecir con certeza.
  • En España, la coexistencia de múltiples escalas de tiempo satelital ya está generando errores reales en redes de telecomunicaciones, convirtiendo el problema en una urgencia técnica presente, no futura.
  • La solución propuesta establece una tolerancia de una hora entre el tiempo atómico y la rotación terrestre, lo que eliminaría la necesidad de correcciones durante siglos y protegería también la coordinación de futuras misiones lunares.
  • Si la votación en Versalles resulta favorable, el 20 de mayo de 2027 será el último día en que un segundo intercalar altere los relojes del planeta.

En Versalles, esta semana, un grupo de científicos tomará una decisión que reescribirá silenciosamente la forma en que la humanidad mide el tiempo: eliminar el segundo intercalar a partir de 2027. Durante décadas, ese pequeño ajuste —añadido para reconciliar la imprecisión de la rotación terrestre con la exactitud de los relojes atómicos— ha sido una fuente oculta de vulnerabilidad para internet, el GPS y las telecomunicaciones globales. La propuesta no es abandonar la precisión, sino redefinir cuánta imprecisión podemos tolerar en aras de la estabilidad que sostiene el mundo conectado.

Esta semana, en Versalles, científicos de todo el mundo votarán para eliminar el segundo intercalar a partir del 20 de mayo de 2027. La medida responde a un problema que ha crecido en silencio durante décadas: la tensión entre la precisión matemática de los relojes atómicos y la rotación irregular de la Tierra.

Desde 1972, se han añadido 27 segundos intercalares al tiempo universal coordinado. Cada vez que ocurre, el reloj salta de las 23:59:59 a las 23:59:60, una secuencia que muchos sistemas informáticos simplemente no saben procesar. El resultado: errores en telecomunicaciones, imprecisiones en GPS y fallos que se propagan por redes enteras.

El horizonte es aún más inquietante. La rotación terrestre se está acelerando, lo que podría obligar a restar un segundo por primera vez en la historia. Nadie sabe con certeza qué harían los sistemas globales ante ese escenario. Dolores del Campo Maldonado, del Centro Español de Metrología, advirtió que un segundo intercalar negativo plantearía riesgos importantes dada la aceleración observada.

En España, el problema ya es presente: distintas escalas de tiempo satelital conviven con diferencias de varios segundos respecto al UTC, generando errores reales en redes que dependen de la sincronización temporal.

La solución propuesta es elegante: establecer una tolerancia de una hora entre el tiempo atómico y la rotación terrestre, sin correcciones hasta que esa diferencia se alcance. Según los cálculos, eso podría tardar siglos. Durante todo ese tiempo, los sistemas informáticos funcionarían sin interrupciones, y las futuras misiones lunares contarían con una referencia temporal estable y común.

Si la votación prospera, el mundo habrá elegido sacrificar una precisión que casi nadie percibe para preservar la estabilidad de la que todos dependemos.

Esta semana, en Versalles, un grupo de científicos votará sobre una decisión que afectará a cada dispositivo conectado a internet en el planeta: eliminar el segundo intercalar a partir del 20 de mayo de 2027. La medida responde a un problema que ha crecido silenciosamente durante décadas, uno que la mayoría de las personas nunca ha notado pero que los ingenieros de sistemas llevan años temiendo.

Desde 1972, se han añadido 27 segundos intercalares al tiempo atómico universal coordinado, conocido como UTC. El último llegó el 31 de diciembre de 2016. Estos segundos existen por una razón fundamental: la Tierra gira de manera irregular. El tiempo atómico, medido por relojes de precisión extrema, avanza con exactitud matemática. Pero nuestro planeta no respeta esa precisión. A veces gira más lentamente, a veces más rápidamente. Para mantener sincronizado el tiempo que usamos en la vida cotidiana con la rotación real de la Tierra, los científicos han tenido que insertar ocasionalmente un segundo adicional. Cuando sucede, el reloj salta de las 23:59:59 directamente a las 23:59:60, y luego a las 00:00:00.

Ese salto, aparentemente insignificante, es una pesadilla para los sistemas informáticos modernos. Muchos programas no están diseñados para procesar una secuencia que incluya un segundo 60. Cuando el segundo intercalar se introduce, algunos sistemas simplemente no saben qué hacer. Pueden repetir un segundo, detener procesos críticos o generar errores que se propagan a través de redes enteras. En telecomunicaciones, donde la sincronización precisa es esencial para que funcionen correctamente determinados procesos, estos fallos pueden interrumpir servicios. En GPS y otros sistemas de navegación global, pueden causar imprecisiones. En internet, pueden afectar transacciones, registros de datos y comunicaciones.

Pero hay un problema aún más inquietante en el horizonte. La rotación de la Tierra se está acelerando. Esto significa que en algún momento, en lugar de necesitar añadir un segundo, los científicos podrían necesitar restar uno. Un segundo intercalar negativo. Nunca ha sucedido antes. Nadie sabe con certeza qué pasaría en los sistemas informáticos mundiales si intentaran implementarlo. Dolores del Campo Maldonado, directora de la División de Magnitudes Mecánicas e Ingeniería en el Centro Español de Metrología, lo expresó claramente: la introducción de un segundo intercalar negativo por primera vez plantearía riesgos importantes, especialmente considerando la aceleración observada de la rotación terrestre.

La solución que los científicos proponen es radical pero elegante. En lugar de seguir añadiendo segundos cada pocos años, establecerían una tolerancia de una hora entre el tiempo atómico y la rotación de la Tierra. Esto significa que no habría nuevas correcciones hasta que esa diferencia alcanzara exactamente una hora. Según los cálculos, esto podría tardar siglos. Durante todo ese tiempo, los sistemas informáticos funcionarían sin interrupciones, sin saltos temporales inesperados, sin la amenaza de un segundo negativo.

En España, el problema es particularmente complejo. Existen múltiples escalas de tiempo de navegación por satélite, y las diferencias de varios segundos entre ellas y el UTC ya están causando errores y fallos en redes de telecomunicaciones y otros sistemas que dependen de la sincronización temporal. Si un sistema informático interpreta una señal de tiempo como si correspondiera a una escala diferente, puede calcular mal una marca temporal o perder sincronización con otros equipos. Del Campo señaló que esta coexistencia de distintas escalas de tiempo plantea riesgos crecientes.

Hay otra razón por la que esta decisión importa ahora: la Luna. Las futuras misiones lunares necesitarán una referencia temporal común para coordinar operaciones, comunicaciones, navegación y actividades científicas. Si distintas agencias espaciales utilizan escalas temporales incompatibles, la coordinación se vuelve más complicada. Además, el tiempo medido en la Luna no transcurre exactamente al mismo ritmo que en la Tierra, debido a las diferencias de gravedad y movimiento. Los científicos están trabajando en una escala internacional de referencia lunar que permita sincronizar los sistemas terrestres y lunares. Una decisión sobre el segundo intercalar ahora afectará a esa coordinación durante décadas.

Si los científicos votan a favor esta semana, el 20 de mayo de 2027 será el último día en que se introduzca un segundo intercalar. Después de eso, durante siglos, el tiempo atómico y la rotación de la Tierra divergirán lentamente, pero los sistemas informáticos del mundo funcionarán sin interrupciones. Es una solución que sacrifica una precisión que casi nadie necesita para garantizar la estabilidad que todos dependemos de que funcione.

Consideramos que esta medida es necesaria y oportuna a la vista de los importantes riesgos que podría plantear en los próximos años la introducción, por primera vez, de un segundo intercalar negativo
— Dolores del Campo Maldonado, directora de la División de Magnitudes Mecánicas e Ingeniería en el Centro Español de Metrología
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