En los bosques nubosos de los Yungas bolivianos, la ciencia acaba de poner nombre a lo que las comunidades locales ya conocían: un pequeño felino de 46 centímetros que, durante más de un siglo, vivió al margen del registro formal de la vida en la Tierra. El tilcayo, bautizado como Leopardus tilcayo, no es solo una especie nueva, sino el recordatorio de que la naturaleza guarda secretos incluso en los grupos más estudiados, y de que descubrir una vida puede coincidir, trágicamente, con el momento en que esa vida comienza a desaparecer.