Las revistas científicas de prestigio cobran hasta 9.000 euros por publicar en acceso abierto, mientras que las alternativas baratas pierden credibilidad y desaparecen de índices bibliométricos. Isidro Aguillo y la Oficina Española de Integridad en la Investigación proponen una revista bilingüe financiada por el Estado, con comité científico internacional y estándares de calidad garantizados.
Científicos españoles impulsan crear una revista de prestigio gratuita para competir con Nature y Science
Si quieres que tu ciencia importe, tienes que pagar
¿Por qué es tan caro publicar en estas revistas si internet hace que distribuir un artículo sea prácticamente gratis?
Porque lo que venden no es distribución, es certificación. Nature y Science tienen prestigio acumulado durante más de cien años. Cuando publicas allí, no solo compartes tu investigación, le das un sello de calidad que importa para tu carrera.
Pero ¿cuánto de ese sello es real y cuánto es solo poder de mercado? Si una revista nueva llegara con buenos estándares de revisión, ¿por qué no podría tener el mismo peso?
Eso es exactamente lo que Aguillo espera. Dice que en tres a cinco años, con apoyo estatal claro, podría alcanzar el primer cuartil. Pero requiere que sea una apuesta política seria, no un proyecto que dependa de financiamiento volátil.
¿Y qué pasa con los 12 millones de euros que desaparecieron cuando eliminaron esas revistas MDPI de los índices?
Ese número viene de una estimación de investigadores españoles, no de un cálculo oficial. Es importante saber que es una aproximación, no una cifra verificada por una auditoría.
Aun así, ilustra el problema real: si publicas en el lugar equivocado, tu investigación se vuelve invisible. Los investigadores españoles no pueden permitirse ese riesgo.
¿Existe algo parecido en otros países? ¿Algún gobierno que haya intentado crear una revista de prestigio?
No. Aguillo lo reconoce explícitamente. Es un modelo sin precedentes: una revista de acceso abierto impulsada por el Estado.
Lo cual significa que no hay garantía de que funcione. Es un experimento político y editorial al mismo tiempo.
¿Qué necesitaría para que los investigadores realmente publicaran allí en lugar de intentar llegar a Nature?
Que sea obligatoria en las evaluaciones de carrera, que tenga revisores de calidad internacional, que sea estable financieramente. Y que el Estado la respalde a largo plazo, sin importar quién gobierne.
El Pulso
- Publicar en acceso abierto en revistas de prestigio cuesta hasta 9.000 euros por artículo
- Isidro Aguillo y la Oficina Española de Integridad en la Investigación proponen una revista estatal, bilingüe y gratuita
- En 2023, la eliminación de más de 80 revistas MDPI de índices bibliométricos supuso una pérdida estimada de 12 millones de euros en investigación española
- Con apoyo gubernamental estable, la revista podría alcanzar el primer cuartil en tres a cinco años
Las revistas científicas de prestigio cobran hasta 9.000 euros por publicar en acceso abierto, mientras que las alternativas baratas pierden credibilidad y desaparecen de índices bibliométricos. Isidro Aguillo y la Oficina Española de Integridad en la Investigación proponen una revista bilingüe financiada por el Estado, con comité científico internacional y estándares de calidad garantizados.
Un grupo de investigadores españoles propone crear una revista científica de acceso gratuito y de alto prestigio para competir con Nature y Science, evitando los costos abusivos de publicación que alcanzan 9.000 euros por artículo.
Publicar un descubrimiento científico en las revistas más prestigiosas del mundo cuesta dinero. Mucho dinero. Hasta 9.000 euros por artículo si quieres que sea de acceso abierto, es decir, que cualquiera en internet pueda leerlo sin pagar. Es un problema que ha estado creciendo durante años, y ahora un grupo de investigadores españoles cree tener una solución: crear su propia revista de prestigio, completamente gratuita.
Isidro Aguillo sabe de esto más que casi nadie en España. Es vicedirector técnico del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y experto en bibliometría, la ciencia de medir y analizar la producción científica. Cuando habla de por qué España necesita una revista propia, no duda: "Cuando se habla de política científica en España, se publica y se discute fuera". Las decisiones importantes sobre ciencia se toman en Nature o Science, las dos revistas más antiguas y prestigiosas del mundo, ambas con más de cien años de historia. Si quieres que tu investigación importe, tienes que publicar allí. Pero eso cuesta.
El problema no es nuevo. Hace décadas, suscribirse a estas revistas era caro, pero al menos existía. Luego llegó internet y cambió todo. De repente, era posible publicar en línea sin pagar a las grandes editoriales. Surgió el "acceso abierto": revistas gratuitas donde los gastos de edición y alojamiento los pagaban los propios investigadores a través de lo que se llama "article processing charges" o APC. Parecía la solución perfecta al elitismo científico. No lo fue.
Las revistas de prestigio se sumaron al acceso abierto, pero sus APC resultaron ser tan abusivos como las antiguas suscripciones. Paralelamente, surgió un negocio diferente: editoriales como MDPI que publicaban cualquier cosa por poco dinero. Más artículos significaba más ingresos. El criterio de calidad desapareció. Lo que parecía democrático se convirtió en un caos donde la cantidad aplastaba a la calidad. Ahora, cuando las agencias que clasifican revistas científicas eliminan estas publicaciones de sus listados, los artículos publicados allí desaparecen en un limbo. En 2023, cuando se eliminaron más de 80 revistas de estos índices, investigadores españoles estimaron que 12 millones de euros en dinero público invertido en investigación simplemente se evaporó porque había sido publicado en revistas sin credibilidad.
Aguillo se ha aliado con la Oficina Española de Integridad en la Investigación, una asociación de científicos que luchan por estándares éticos en la investigación española, para proponer algo diferente. Una revista nueva, financiada por el Estado a través de universidades y organismos públicos de investigación, con apoyo de agencias como la ANECA y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Sería bilingüe, en español e inglés. Su comité científico estaría formado por personas de prestigio internacional que rotarían regularmente. Lo más importante: sería completamente gratuita para los investigadores, y pagaría a los revisores de artículos, una labor que casi siempre es voluntaria.
La revista nueva enfrentaría un desafío obvio: no tendría índice de impacto. Es ese número que mide cuántas veces otros científicos citan tus artículos, lo que da prestigio a Nature y Science y lo que hace que todos quieran publicar allí. Pero desde la OEII creen que eso vendría solo si la revista se hace bien, con presupuestos estables y apoyo político claro. Aguillo estima que en tres a cinco años, con ese respaldo, podría alcanzar el primer cuartil, es decir, situarse entre el 25% de revistas con mayor impacto. No necesita llegar al top 10 donde está Nature. Solo necesita ser seria, estable y confiable.
Lo que Aguillo imagina va más allá de una revista científica convencional. Quiere un espacio donde se debata la ciencia española desde dentro. Si España necesitara construir un acelerador de partículas, por ejemplo, sería el lugar para una discusión abierta, sosegada y detallada. Reconoce que no existe nada parecido en el mundo: una revista de acceso abierto impulsada por el gobierno de una nación. Pero cree que es posible, aunque solo desde un modelo estatal fuerte. "Desde el punto de vista político, es algo de izquierdas", dice sin rodeos.
Por ahora, ni Aguillo ni la OEII han lanzado una campaña formal. Solo han comentado la idea informalmente en los foros adecuados y con los responsables de las agencias involucradas. Pero entre los investigadores españoles, la idea resuena. Joaquín Sevilla, catedrático de Física en la Universidad de Navarra y coautor de un libro sobre los males del sistema científico actual, lo ve claro: una revista institucional con "mecanismos de certificación decentes" y aceptada por los sistemas de evaluación podría ser "un actor estupendo" que eliminara el poder de las editoriales tradicionales. No resolvería todos los problemas de la ciencia, dice, pero sería un avance importante en el centro de uno de los principales.
Citas Notables
Cuando se habla de política científica en España, se publica y se discute fuera— Isidro Aguillo, vicedirector técnico del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC
Si las revistas se mantienen no es por la función de difundir el conocimiento, sino de certificarlo. A cambio de esa certificación, las editoriales han montado un negocio espectacular— Joaquín Sevilla, catedrático de Física de la Universidad de Navarra