Se encontró eritrulosa, un azúcar real, en una nebulosa cerca del centro de la Vía Láctea mediante análisis de radiofrecuencias de radiotelescopios. El descubrimiento confirma que el azúcar puede formarse sin vida en el medio interestelar, antes de que se formen estrellas y planetas, lo que es fundamental para la formación de ARN y ADN.
Científicos detectan azúcar en el espacio interestelar por primera vez
Mi corazón comenzó a latir muy, muy rápido
¿Por qué es tan importante encontrar azúcar en el espacio? Parece un detalle químico muy específico.
Porque el azúcar es uno de los bloques de construcción fundamentales de la vida. Sin él, no hay ARN ni ADN. Los científicos sabían que debía estar en la Tierra desde el principio, pero no sabían de dónde venía.
Espera, ¿cuánto tiempo llevaban buscando esto? Porque si es tan fundamental, parece extraño que recién ahora lo encuentren.
Desde principios de los años 2000. Jiménez-Serra misma dice que al principio no tenía muchas esperanzas. Pero en años recientes, cuando detectaron otras moléculas orgánicas grandes en nebulosas, la búsqueda se volvió más plausible.
¿Y cómo lo detectaron exactamente? ¿Enviaron una sonda?
No, usaron radiotelescopios. Cada molécula emite una frecuencia de radio característica cuando gira. Compararon los patrones de frecuencias del espacio con los que producen las moléculas en laboratorios terrestres.
Eso suena muy preciso. ¿Pero cuán seguro es que sea realmente eritrulosa y no otra cosa?
Lo verificaron una y otra vez. Incluso Brett McGuire, un astroquímico del MIT que no participó en el estudio, validó que hicieron "esfuerzos extraordinarios para tener en cuenta todos los posibles intrusos".
¿Y qué significa esto para la vida en otros lugares?
Si el medio interestelar puede formar azúcar, entonces probablemente pueda hacerlo en otras nubes moleculares de la galaxia. Eso aumenta las posibilidades de que la vida se haya desarrollado en otros lugares.
Pero encontraron eritrulosa, no ribosa o desoxirribosa, que son los azúcares que realmente forman el ADN y el ARN. ¿Eso no es un poco diferente?
Sí, es un paso intermedio. Jiménez-Serra ya está buscando esos azúcares más complejos. Pero lo interesante es que encontraron la versión más compleja y no la más simple, lo que desafía lo que los científicos esperaban.
¿Cuánto azúcar estamos hablando que pudo haber llegado a la Tierra?
Entre 0,5 y 50 millones de toneladas durante la etapa inicial de la historia del planeta. Es un rango amplio, pero da una idea de la escala.
Der Puls
- Primera detección de azúcar (eritrulosa) en el espacio interestelar, en una nebulosa cerca del centro de la Vía Láctea
- Eritrulosa: 4 átomos de carbono, 8 de hidrógeno, 4 de oxígeno; se encuentra en frambuesas en la Tierra
- Entre 0,5 y 50 millones de toneladas podrían haber sido transportadas a la Tierra en sus primeras etapas
- Descubrimiento publicado en Nature Astronomy; liderado por Izaskun Jiménez-Serra del Centro de Astrobiología de España
- Detectado mediante radiotelescopios analizando frecuencias de radio emitidas por moléculas en el espacio interestelar
Se encontró eritrulosa, un azúcar real, en una nebulosa cerca del centro de la Vía Láctea mediante análisis de radiofrecuencias de radiotelescopios. El descubrimiento confirma que el azúcar puede formarse sin vida en el medio interestelar, antes de que se formen estrellas y planetas, lo que es fundamental para la formación de ARN y ADN.
Investigadores detectaron por primera vez moléculas de azúcar en el espacio interestelar, lo que proporciona pistas cruciales sobre los orígenes del azúcar en la Tierra y posibles mecanismos para el surgimiento de la vida.
Hace poco, los astrónomos confirmaron algo que durante décadas parecía estar fuera de alcance: moléculas de azúcar flotando en el espacio interestelar. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, no es un dato menor. Representa la primera detección directa de azúcar en las profundidades de la galaxia, y abre una puerta que los científicos llevan años intentando abrir para entender cómo llegó a la Tierra uno de los componentes químicos más fundamentales para la vida.
El misterio que los investigadores querían resolver es antiguo y persistente. Sabemos que el azúcar debió estar presente en la Tierra desde sus primeros momentos, porque es un requisito químico básico para que la vida emerja. Sin embargo, cuando los científicos intentaron recrear en laboratorio las condiciones necesarias para que el azúcar se formara de manera natural, fracasaron una y otra vez. La pregunta obvia surgía entonces: ¿de dónde vino el azúcar que encontramos en nuestro planeta? Se sabía que asteroides y meteoritos contenían varios tipos de azúcares, como glucosa y ribosa, lo que sugería que estos compuestos pudieron haber sido transportados a la Tierra mediante impactos cósmicos en sus primeras etapas. Pero eso dejaba sin respuesta la pregunta más profunda: ¿de dónde vinieron esos azúcares antes de llegar a los asteroides?
Izaskun Jiménez-Serra, astroquímica del Centro de Astrobiología de España, lideró el equipo que finalmente encontró la respuesta. Cuando la búsqueda de azúcares comenzó a principios de los años 2000, ella misma admite que no tenía muchas esperanzas. Pero a medida que los investigadores detectaron otras moléculas orgánicas grandes en nebulosas en años recientes, la perspectiva cambió. El medio interestelar, ese espacio lleno de polvo y gases entre los sistemas estelares, comenzó a parecer un lugar plausible. A pesar de sus condiciones extremas, funciona como lo que los autores del estudio llamaron una "fábrica química impresionante". Allí se han encontrado cientos de moléculas, incluyendo algunos de los componentes básicos del ARN mensajero. Los experimentos de laboratorio también sugirieron que los azúcares podrían formarse a partir de reacciones químicas en hielos presentes en ese medio.
Para buscar azúcar en el espacio, Jiménez-Serra y sus colaboradores utilizaron dos radiotelescopios para observar profundamente el centro de la Vía Láctea. Recopilaron datos sobre las frecuencias de radio emitidas por el medio interestelar. Cuando las moléculas en el espacio giran y se mueven, producen distintas frecuencias de radio. Al comparar los patrones de frecuencias encontrados en el espacio con los patrones que las moléculas producen en laboratorios terrestres, los investigadores pudieron identificar qué moléculas estaban presentes. El método es elegante en su precisión: cada molécula tiene su propia firma de radio, como una huella digital cósmica.
Lo que encontraron fue eritrulosa, un azúcar real compuesto por cuatro átomos de carbono, ocho de hidrógeno y cuatro de oxígeno. En la Tierra, esta molécula se encuentra en las frambuesas. El patrón observado en una nebulosa cercana al centro de la Vía Láctea coincidió perfectamente con el de la eritrulosa. Jiménez-Serra describe el momento como uno donde "mi corazón comenzó a latir muy, muy rápido". Pero la emoción no nubló el juicio científico. El equipo verificó repetidamente que se trataba realmente de azúcar y no de otra molécula o un error de análisis. Los resultados se mantuvieron firmes. Brett McGuire, astroquímico del MIT que no participó en el estudio, validó el trabajo: "Sus datos y análisis respaldan la conclusión de que la molécula está allí. Hicieron esfuerzos extraordinarios para tener en cuenta todos los posibles intrusos".
El significado del descubrimiento es profundo. Confirma que el azúcar puede formarse sin vida en el medio interestelar, incluso antes de que se formen estrellas y planetas. Ese es un paso fundamental para la formación de ARN y ADN, los ácidos nucleicos que sustentan toda la vida conocida. Los investigadores estimaron que entre 0,5 y 50 millones de toneladas de eritrulosa podrían haber sido transportadas a la Tierra durante la etapa inicial crítica de su historia. Pero el hallazgo tiene implicaciones aún más amplias. Si el medio interestelar es capaz de formar estos ingredientes químicos, entonces podrían encontrarse en otras nubes moleculares de la galaxia, aumentando significativamente las posibilidades de que la vida se haya desarrollado en otros lugares del universo.
Lo que no encontraron es tan intrigante como lo que sí encontraron. Los investigadores no detectaron un azúcar ligeramente más pequeño, con tres átomos de carbono. Dado que encontraron la versión más compleja, resulta sorprendente que no hayan detectado la versión más simple. McGuire señala que esto "desafía las expectativas, en cierto modo, basándose en la química que entendemos". Espera que la comunidad científica analice este resultado en profundidad y se pregunte qué significa esta anomalía.
Jiménez-Serra ya está mirando hacia adelante. Está ansiosa por buscar azúcares más grandes, como la ribosa y la desoxirribosa, que forman el ARN y el ADN. Cada descubrimiento en el espacio interestelar acerca más a los científicos a una comprensión completa de cómo los ingredientes químicos de la vida se dispersan por la galaxia, y cómo llegaron a nuestro planeta hace miles de millones de años.
Bemerkenswerte Zitate
Este es un azúcar real y auténtico. Es simplemente increíblemente emocionante.— Brett McGuire, astroquímico del MIT
Si el medio interestelar es capaz de formar estos ingredientes, también podrían encontrarse en otras nubes moleculares de la galaxia, aumentando las posibilidades de que la vida se desarrolle en otros lugares.— Izaskun Jiménez-Serra, astroquímica del Centro de Astrobiología de España