Científicos desentrañan los secretos del entierro 'vampírico' de una joven en Polonia

Una joven de 17 a 19 años fue enterrada con métodos de contención extrema, posiblemente víctima de creencias sobrenaturales que la culpaban de desgracias comunitarias.
El miedo a que el cuerpo volviera a la vida era mayor
Dos métodos de contención simultáneos —una hoz y un candado— revelan el pánico extremo de la comunidad ante Zosia.
Mark

¿Por qué dos métodos de contención? ¿No habría sido suficiente uno solo?

Mimi

Eso es lo que hace que Zosia sea tan reveladora. Dos precauciones sugieren pánico genuino. No era rutina. Era desesperación.

Mark

¿Qué pudo haber hecho una joven de diecinueve años para inspirar tanto miedo?

Mimi

Probablemente nada. Fue lo que representaba. Una mujer adinerada, posiblemente desfigurada por una enfermedad, en una época en que las enfermedades no tenían explicación. Las comunidades necesitaban culpables.

Mark

¿Y si hubiera sido una enfermedad contagiosa? ¿Eso explicaría el miedo?

Mimi

Es posible. Pero entonces el miedo sería a la enfermedad, no a ella específicamente. El candado y la hoz sugieren algo más: miedo a que ella misma, su cuerpo, fuera el peligro.

Mark

¿Cómo sabemos que era adinerada si no sabemos quién era?

Mimi

La seda, el oro puro en los hilos. Eso no se entierran con cualquiera. Pero su riqueza no la protegió. Quizás la hizo más visible, más fácil de culpar.

Mark

¿Alguna vez sabremos por qué murió?

Mimi

Tal vez. Pero lo que ya sabemos es más importante: sabemos cómo fue tratada después de morir. Y eso nos dice todo sobre el miedo de su tiempo.

  • Zosia, desenterrada en 2022 cerca de Pień, Polonia, tenía entre 17 y 19 años al morir
  • Una hoz oxidada sobre su garganta y un candado triangular en su pie indicaban métodos de contención extrema
  • El análisis de ADN e isótopos sugiere que provenía de una familia adinerada y probablemente creció en la región
  • El cementerio de Pień contenía 101 tumbas del siglo XVII con múltiples entierros atípicos
  • Los investigadores creen que Zosia fue culpada de desgracias locales como enfermedades y hambrunas

El esqueleto de Zosia, desenterrado en 2022, presentaba dos métodos de contención: una hoz oxidada sobre la garganta y un candalo triangular en el pie, sugiriendo un miedo extremo a su posible resurrección. El análisis de ADN antiguo e isótopos sugiere que Zosia provenía de una familia adinerada y probablemente creció en la región, pero su origen exacto y causa de muerte permanecen sin resolver.

Arqueólogos analizan los restos de una joven enterrada hace 400 años en Polonia con una hoz en el cuello y un candado en el pie, indicios de que la comunidad temía su resurrección como vampiro o demonio.

En 2022, arqueólogos que excavaban un cementerio rural cerca del pueblo de Pień, en el norte de Polonia, desenterraron los restos de una joven a la que llamarían Zosia. Lo que encontraron fue inquietante: una hoz oxidada descansaba sobre su garganta, y un candado triangular estaba asegurado a su dedo gordo del pie. Estos no eran adornos. Eran precauciones. Cuatrocientos años después de su entierro, el esqueleto seguía contando la historia de una comunidad que temía que esta mujer, muerta a los diecisiete o diecinueve años, pudiera resucitar.

Ahora, un equipo de investigadores liderado por Dariusz Poliński, profesor del Instituto de Arqueología de la Universidad Nicolás Copérnico de Toruń, ha publicado el primer análisis sistemático de Zosia en la revista Journal of Archaeological Science: Reports. Utilizando análisis de ADN antiguo, isótopos químicos y examen forense detallado, los científicos han intentado responder preguntas que han permanecido enterradas durante siglos: quién era esta joven, cómo murió, y por qué su comunidad la temía tanto. El hallazgo de dos métodos de contención simultáneos —la hoz y el candado— sugiere un nivel de pánico extraordinario. Como señaló Poliński, la presencia de dos precauciones indica que el miedo a que el cuerpo volviera a la vida era intenso.

El cementerio de Pień, que funcionó durante aproximadamente cuatro generaciones en el siglo XVII, contenía ciento una tumbas de esa época. Su ubicación apartada, en una ladera junto a un cruce de caminos y lejos de cualquier iglesia, sugiere que era un lugar de entierro para individuos rechazados por la sociedad: suicidas, herejes, forasteros sin ciudadanía municipal, vagabundos y personas que murieron de manera trágica. La ausencia de objetos devocionales como cruces y medallas indica que probablemente fue un cementerio protestante, utilizado por comunidades luteranas y menonitas que convivían con la población polaca mayoritariamente católica. Varias docenas de entierros en el sitio presentaban disposiciones corporales inusuales: niños enterrados boca abajo, esqueletos en posición de crucifixión, piedras colocadas alrededor de cráneos, hoces y candados. Estos no eran entierros ordinarios.

Los investigadores descubrieron que el candado de Zosia fue colocado en su pie cuando fue enterrada inicialmente, aunque se encontró abierto. La hoz, con mango de abedul, aliso o arce, fue añadida posteriormente, preparada para decapitarla si intentaba resucitar. El análisis sugiere que la hoz se colocó antes de que el cuerpo se descompusiera completamente, ya que no se encontraron articulaciones desprendidas o desplazadas, lo que indicaría una profanación posterior. El tejido blando aún mantenía el esqueleto en su lugar. Los investigadores también hallaron un objeto que contenía cobre y oro introducido en la boca o nariz de Zosia después de su muerte, dejando una decoloración verdosa en su paladar. Las proporciones de metal no coincidían con las de las aleaciones históricas conocidas, sugiriendo que esta práctica también tenía un propósito apotropaico, destinado a repeler demonios.

Pero ¿quién era realmente Zosia? El análisis de ADN mitocondrial sugiere que podría haber tenido parientes femeninas cercanas cuya ascendencia estaba vinculada a poblaciones escandinavas, aunque los investigadores advierten que esto representa solo uno de varios orígenes geográficos plausibles. Los isótopos de oxígeno y estroncio en su tejido dental indican que probablemente pasó su infancia en la región, consumiendo alimentos y agua de fuentes locales. Sin embargo, estos patrones no son únicos y podrían encontrarse en otras regiones de Europa Central. Lo que sí es claro es que Zosia provenía de una familia adinerada. Cerca de su cráneo se encontraron restos de tela de seda con hilos metálicos de oro y plata puros, un nivel de riqueza que superaba incluso el de los monarcas polacos enterrados casi al mismo tiempo en Cracovia. Exámenes anteriores sugirieron que podría haber tenido un hemangioma, un tumor vascular en el esternón que le habría causado dolor y deformación en el pecho, pero el análisis más reciente no encontró traumatismos ni patologías que explicaran su muerte.

Poliński cree que Zosia fue culpada de desgracias que azotaban la región en el siglo XVII: enfermedades, hambrunas, calamidades que la comunidad atribuía a la actividad sobrenatural de los muertos. En una época en que las explicaciones naturales eran insuficientes y el miedo era moneda corriente, una joven adinerada, posiblemente desfigurada por una enfermedad vascular, podría haber sido un blanco perfecto para la proyección del terror colectivo. Los entierros atípicos con métodos de contención eran relativamente comunes en Polonia y en muchas partes de Europa Central durante este período. Aunque el término "vampiro" no se popularizó hasta el siglo XVIII, posteriormente se conocerían como entierros vampíricos. Otros métodos documentados en Europa Central incluían clavar una estaca, decapitar, colocar espinas sobre el cadáver e incluso incinerar. La hoz y el candado de Zosia eran la respuesta de su comunidad al miedo.

Los investigadores continúan trabajando para desentrañar los misterios que Zosia sigue guardando. Un análisis adicional de muestras de ADN podría acercarse a determinar la causa de su muerte, aunque es posible que el origen exacto del terror que inspiraba permanezca enterrado para siempre. Lo que está claro es que esta joven, muerta hace cuatrocientos años, fue considerada tan peligrosa incluso en la muerte que su comunidad empleó dos métodos distintos para asegurar que nunca volviera.

Resultaba inusual que existieran dos precauciones, dos métodos para demostrar que este esqueleto debía permanecer en la tumba; por lo tanto, el temor a que el cuerpo volviera a la vida era mayor
— Dariusz Poliński, autor principal del estudio
Sin duda, se las percibía como cadáveres potencialmente peligrosos, que podrían dañar a los vivos si no quedaban incapacitados de esta manera
— John Blair, profesor emérito de la Universidad de Oxford
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