Desde las costas de Asia llega un hallazgo que entrelaza la sabiduría alimentaria ancestral con la ciencia moderna: las ascidias, consumidas crudas durante siglos en Japón y Corea del Sur, contienen plasmalógenos, moléculas que el cuerpo pierde con la edad y cuya ausencia se asocia al deterioro cognitivo. Investigadores han demostrado en ratones que reponer estas moléculas puede revertir señales del envejecimiento, tanto en la mente como en el cuerpo. El hallazgo no es aún una cura, sino una invitación a repensar qué papel juega lo que comemos en el ritmo con que envejecemos.