En el cruce entre la biología y el misterio humano, investigadores de la Universidad de Chicago han confirmado que ciertos adultos mayores de 80 años conservan una memoria comparable a la de personas treinta años más jóvenes, y que este don no se explica por los marcadores genéticos conocidos del Alzheimer. El hallazgo, construido sobre el análisis de más de doscientas personas, no cierra una puerta sino que abre una más vasta: la protección cognitiva excepcional parece residir en territorios aún sin cartografiar, donde el cuerpo, la experiencia y el entorno conversan de maneras que la genétic