En el umbral entre la vida y la muerte celular, un equipo de investigadores ha descubierto que ciertas células —llamadas DARE— son capaces de iniciar su propio suicidio programado y suspenderlo a mitad de camino, sobreviviendo para reparar tejidos dañados. Este hallazgo, publicado en Nature Communications y observado en larvas de mosca de la fruta expuestas a radiación, ilumina uno de los misterios más profundos de la biología: cómo el cuerpo se regenera a sí mismo, y por qué esa misma capacidad puede convertirse en el escudo que protege a los tumores de los tratamientos oncológicos. La fronte