Durante generaciones, la cultura ha premiado al que madruga y señalado al noctámbulo como alguien sin disciplina. Un estudio publicado en Personality and Individual Differences, con 120 participantes de distintas edades, revela que quienes se inclinan naturalmente hacia la noche obtienen puntuaciones más altas en creatividad, fluidez de ideas y pensamiento divergente. El hallazgo no solo rehabilita a los 'búhos' ante el prejuicio social, sino que invita a repensar cómo los sistemas laborales y educativos definen la productividad humana.