Durante millones de años, la Tierra pudo haber sembrado vida en Europa, la luna helada de Júpiter, a través de granos de polvo microbiano lanzados al espacio por colisiones de micrometeoritos. Investigadores de la Universidad de Tbilisi, liderados por Zaza Osmanov, calcularon que cientos de miles de trillones de partículas portadoras de bacterias habrían impactado esa luna, cuyo océano subterráneo podría haberlas acogido a través de fracturas en su corteza de hielo. El hallazgo no solo revitaliza la teoría de la panspermia, sino que invita a preguntarnos si la vida, lejos de ser un fenómeno ai